Isabel, la castiza
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Está bonita esta obra, de Ángel Marqués Valverde, que ganó el XXX premio de
teatro de la Universidad de Sevilla, dedicado al inolvidable Rafael de
Cózar de...
Hace 11 horas
El cuaderno de José Miguel Ridao
8 comentarios:
Silban las agujas del silencio...
Tiene Vd. un don.
Monsieur Ridao:
Un querer volver atrás pero con nostalgia del presente. Rendición. Desgana. Pero, ¡ay! todas las cuevas, por vacías que estén, tienen un agujero de salida (o de entrada).
Saludos.
Bonito y perfectamente descriptivo.
Saludos
Siempre dejas el mejor vino pal final.
los dos últimos versos me encantaron.
P.S: VIVA EL CLERO, LA SANTA MADRE IGLESIA Y EL TRANSPORTE PÚBLICO.(Y LOS PECHOS TURGENTES)
Hay que seguir practicando, amigo Ridao. Yo te diría, como amigo tuyo que soy, que te dejes de pamplinas y mariconadas, deberías contar tus pecados y veremos entonces si merece la pena seguir leyéndote. Si no tienes pecado que contar, a tu edad, mejor que lo dejes.
Ahí man dao. Yo agradezco los cuatro comentarios alentadores, pero también -y no es coña- la última crítica anónima. Normalmente, cuando a alguien no le gusta una entrada no comenta, y claro, uno se ufana de los comentarios que recibe. Sucede que yo uso mi blog para volcar todo tipo de inquietudes, y en muchos casos, como en este poema, siento una necesidad de escribir en un momento dado, me dejo llevar por la intuición y en cinco minutos -¡zas!- Esto requiere un cajón (con perdón). la poesía es más seria que todo eso. Aun así, soy partidario de escribir mucho, malo o bueno, y hacer una poda en el futuro. Es mejor que escribir poco, al menos así lo veo yo.
Ah, y en cuanto a los pecados, si no se tienen se inventan. Yo prefiero contar los de otros, a ver si ahora se me va a ver el culete...
Abrazos absolutorios.
Amigo Ridao, me has ganao. Lo tienes todo para salir adelante. Y para colmo eres hasta buena persona.
Ha sido un placer.
Lo mismo digo, gracias.
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