martes, 18 de octubre de 2011

Por internet con el culo al aire


No cabe duda de que la publicación por Internet ha supuesto una revolución en la forma de “hacer” literatura, especialmente en el género diarístico y en la poesía, que ha servido de acicate a personas, como yo mismo, con una vocación latente, y que no escribían por pereza o por esa necesidad que todos tenemos, en mayor o menor medida, de compartir nuestros escritos. Sin embargo, y como es lógico, también tiene una serie de inconvenientes. Quiero centrarme aquí en uno del que apenas se habla: la exposición inmediata de los escritos a un público que ha llegado a ser conocido hace que se proteja la intimidad en mayor medida que si se tratara de una publicación en papel.

Voy a partir del análisis de los apuntes de mi diario y de los poemas que publico; en el caso de las reflexiones, entradas humorísticas, artículos divulgativos y de opinión y muchas otras páginas que pueblan mis andurriales, que se han convertido en una miscelánea un tanto caótica, no me siento coartado en absoluto; es más, practico unas expansiones escatológicas que no todo el mundo estaría dispuesto a utilizar. En los apuntes íntimos, sin embargo, la cosa cambia: de hecho, sólo publico una parte de las anotaciones que hago en papel. Creo que el diario que se lleva por Internet es mucho menos auténtico, e incluso sincero, que los diarios publicados por tantos grandes escritores, que sin lugar a dudas también se guardarían anotaciones privadas, pero contaban con la ventaja del desfase entre la escritura y la publicación, y el casi completo anonimato de los lectores. En el caso de la poesía esta circunstancia se ve acentuada, pues se trata del género más íntimo, donde el poeta desnuda su espíritu, y extrae sentimientos y percepciones que ni él mismo conocía. Si la poesía es sincera, y así debe ser siempre -otra cosa es que el poeta finja, que también-, la exposición inmediata a la mirada escrutadora de muchas personas, digamos cien, resulta algunas veces insoportable e inadmisible, lo que da lugar a que muchos de los poemas escritos no se publiquen por pudor, o a que los publicados no sean poemas realmente auténticos, cosa bastante fácil de desenmascarar por otro lado. Para expresarlo en términos líricos, el poeta se queda con el culo al aire, algo que se lleva mucho mejor si publicamos en papel, pues al cabo del tiempo ya no nos reconocemos en esos versos extraños que escribimos.

P.S. Y sí, efectivamente, dejo claro antes de que me lo echen en cara que esta entrada es, en parte, una excusatio non petita.

8 comentarios:

Juan Fco Romero del Castillo dijo...

Sobre el desfase entre lo escrito y lo leído creo que es algo parecido a la fotografía. Lo escrito nos refleja en algún momento de nuestra vida, que luego se puede o no mantener como quien cambia de gafas o se pone gomina. No obstante, nuestra esencia, lo que somos, de alguna manera está ahí y es la figura que se mantiene a lo largo del tiempo.

Por otro lado, lo íntimo contado al extraño libera al contador y hace pensar al lector. Otra cosa es que lo íntimo llegue al conocido. Y es ahí donde se tiene uno que tentar la ropa.

Dyhego dijo...

Monsieur Ridao:
No vaya usted con el culo al aire no se nos vaya a constipar.
Saludos tapaditos.

Mauro Navarro dijo...

Soy de la opinión de que este mundo internauta, a la vez que abre caminos y posibilidades infinitas, deja que impúdicamente afloren "escritores" que creyéndose Cervantes no dicen nada. Lo leía en otra entrada que tienes por algún lugar de esta placentera posada en la que hacías un acertado retrato de de tanto infame escribidor que publica con suerte, infumables "tostones" de cientos de paginas que el lector avezado abandona pasadas las cincuenta. Con la poesía ocurre mas de lo mismo; me producen estertores tantos "poetas"· de nuevo cuño que divagan sobre etéreas historias sin decir nada. La poesía, para un servidor, es sentimiento y eso solo se consigue viviendo. Lo demás es cuento. Para terminar, estoy también de acuerdo con otra entrada en la que hablas de las grandes posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías en lo relacionado con la lectura. Quien diga que esta en contra de los libros digitales, al menos para mi, vive en las cavernas, puesto que las posibilidades que ofrecen son incuestionables. Son los clásicos eruditos que se creen por encima del bien y del mal Un saludo manchego.

L.N.J. dijo...

Como no me lees pues no sabes como llevo el pompi, jaja

ala, pues tú te lo pierdes.

Un beso.

L.N.J. dijo...

Perdona José Miguel, te pierdes la lectura. Que todo hay que aclararlo.

Que perdone Dios mis despistes, que me juegan muy malas pasadas.

José Miguel Ridao dijo...

Juan Fco: tu comentario es muy acertado, está muy bien visto. Precisamente por eso al publicar en papel te da más igual lo que cuentas, porque ya no eres así, y la esencia, como bien dices, debe mantenerse, pero ésa no importa mostrarla, al menos a mí. Gracias.

Pues ya estoy resfriado, Dyhego, no sé si por lo que digo en el blog o porque ha cambiado el tiempo.

Mauro: te agradezco una lectura tan atenta de mis andurriales. El blog abre unas posibilidades enormes, pero la calidad de cada uno está ahí, escriba en el formato que escriba. Cada uno hace lo que puede, y pienso que escribir es bueno siempre, para, como se suele decir, sacar nuestros fantasmas. Y leer, no hay que olvidar que el blog fomenta la lectura.

Oportuna aclaración, Lourdes, tu sentido del humor te ha jugado una mala pasada, aunque esto es como el chiste ese del que se sube a un taburete, levanta el rabo de una vaca y se le caen los pantalones, no me acuerdo exactamente del chiste, pero vamos, que el tío se quedó con el culo al aire, nunca mejor dicho.

Abrazos pompiseros.

Marisol - casas en venta dijo...

Bueno es muy buena la herramienta del internet para publicar nuestras ideas... Pero bueno muchos lo que hacen es publicar cosas vanas... menos mal este blog no es asi :)

José Miguel Ridao dijo...

Pues muchas gracias, y bienvenida.