lunes, 16 de marzo de 2009

Brainstorming literario

Últimamente he descubierto una técnica literaria inaudita: me pongo a escribir sin pensar, a ver qué sale, después lo leo y tiene algún sentido... y si no lo tiene el texto ha quedado más o menos apañao.

Un poner:

Escribo al dictado de mis sentimientos, sin miedo a lo que me dirán, sin esperar nada a cambio, tan solo una moneda por caridad, un comentario, aunque sea atroz, un síntoma, un signo de vida, de que hay alguien al otro lado, de que no estoy solo y me acompañan mis amigos del alma. Quizás es que escribo para mí y a la vez espero que el mensaje llegue a los demás. Quizás busco el reconocimiento en el otro, eso que llaman alteridad. Pero, ¿cómo no va a haber alteridad si no estamos solos en el mundo, si no se entiende el hombre sin los otros hombres? Cuando escribo así me asalta una duda: ¿y si resulta que estoy solo en el cosmos, y para dar visos de realidad a esta invención escribo desesperado, buscando aquello que me falta, buscando la compañía que me abandonó antes de que naciera?

No he hecho ninguna corrección, salvo la ortografía; lo he escrito del tirón. Normalmente retoco un par de cosas, para darle una forma más atractiva. Como veis, divago, y tengo un problema: mi pensamiento va mucho más rápido que mis dedos sobre el teclado. Tendré que aprender mecanografía, pero aún así... Sólo veo una solución: que alguien invente una grabadora de pensamientos, pero eso lo dejo para otra entrada.

P.S. ¿Estáis ahí de verdad? ¿Sois de carne y hueso o el Internet me juega una mala pasada y me manda comentarios cibernéticos para convencerme de que no estoy solo? ¿Cómo podría yo tener una prueba?

25 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

No estamos, somos fantasmas del ciberespacio. No podemos mandarte una prueba porque no existimos realmente. Todo cuanto escribes queda en el vacio de la irrealidad.
Un abrazo José Miguel y gracias.

Juanma dijo...

Qué putadilla de preguntita final, ¿no? ¿Quedamos para una cervecita?
Menos mal que no hay grabadora para los pensamientos, muchos de ellos (de los buenos hablo, lo malos ni te cuento) son fascinantes porque desaparecen, se olvidan, nos dejan con el regusto de una duda: alguna vez, a lo mejor, tuvimos un pensamiento genial.
Aprende mecanografía anda...

Un abrazo, querido José Miguel.

Olga B. dijo...

Aquí la alteridad;-)
Yo creo que no hay nada más humano que buscar a los demás, pero es horroroso buscarlos a cualquier precio. Y también buscar cosas equivocadas, ¿merecemos lo que buscamos?, ¿estamos dispuestos a darlo?, ¿estamos capacitados?, ¿lo damos gratis o con acuse de recibo?... preguntas que me acucian. ¿Si no se puede ser amables y sinceros a la vez es mejor el silencio?
Si no fuese de carne y hueso no estaría tan perdida. Vengo también para encontrarme, y me gusta encontrar gente por aquí.
Hola.

José Miguel Ridao dijo...

Bueno, han bastado unos minutos para que me convenzáis de vuestra existencia: un fantasma del hiperespacio nunca se dirigiría a mí, lo de putadilla sólo lo puede decir un ser de carne y hueso, y la alteridad no sabe hacer guiños cibernéticos.

Javier, me dejas con la duda.

Es fascinante la idea de que los pensamientos son fascinantes porque desaparecen, Juanma, si no la hubieras escrito sería más fascinante aún.

Olga, yo me olvidaría un poco de la amabilidad y la sinceridad, y sólo las tendría en cuenta para no herir a nadie, y para no crearme enemigos virtuales o reales.

Olga B. dijo...

Uy, cuánta razón.
Me gusta la alteridad:-)
Vengo de leer el ammooorrr de Jesús (Cotta;-) y ahora me parece que todo va a ser así for ever.

Juanma dijo...

Por cierto, José Miguel, estoy dando una vuelta por mi blog y me he encontrado una entrada que encaja con esta tuya. Lamento ser muy torpe y no saber cómo poner el enlace aquí para que vayas allí. Si tienes un minuto (la entrada es muy cortita) pasa por el archivo de mi blog: 2008, septiembre. La entrada se titula "Pensando...".

Ea, con Dios.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Yo no soy yo, o tal vez sí. ¿Existo? Vaya tela, tan temprano un lunes y con esas preguntitas.

Este es un mensaje autogenerado por google, que azarosamente escoge los virtuales lectores de cada blog, o no.
Por cierto, a esa técnica novedosa hubo quien la llamó, años ha, escritura automática...

Máster en Nubes dijo...

Aquí una otra lectora.

Más hueso que carne, eso sí.

Imagínate que esa técnica que dices fuera una forma de escribir siempre, que no lo pudieras hacer de otra forma ;-) , JM.

En cualquier caso, por Dios, si hace falta te mandamos el DNI o el Nif o el recibo de la luz con la firma de un notario.

Pero yo creo que con mandar un abrazo tú te lo crees ya, ¿no?, un abrazo es más real que un acta notarial que al fin al cabo "dice que dice"...

Pues eso, un abrazo
Aurora

Octavio dijo...

Conste que yo ni te leo ni te comento, qué te habrás creído.

Parsimonia dijo...

La duda de la realidad, de la percepción, también de lo que es verdad y lo que es mentira. Realmente inquietante.
Yo sí estoy por aquí, pero ¿qué es el aquí? ¿Y quién soy yo en realidad? ¿Y quién eres tú? Muchas dudas que hacen del bloguerismo un juego divertido.
Besos

José Miguel Ridao dijo...

He leído tu entrada, Juanma, y veo que no soy nada original. Al menos creo que eres real, un cyborg sabe cómo poner un enlace;-)

Vaya decepción, Juan Antonio, escritura automática... a ver si yo voy a ser también un ser cibernético.

Aurora, no me creo nada, ¿te piensas que llamándote master en nubes me vas a convencer de tu tangibilidad?

Hombre, Octavio, a ti te estaba esperando, esas entradas tuyas es imposible que las haga un ordenador. ¿De modo que eres real?

Un abrazo cósmico.

José Miguel Ridao dijo...

Parsimonia, te acabas de colar, cuando escribí mi último comentario tú no estabas, y ahora apareces. Sospechosa maniobra para un humano. Veo que hay de todo en la blogosfera, el problema es descubrir quién es humano y quién no. Al menos sé que no estoy solo (Octavio es de carne y hueso fijo).

Octavio dijo...

Qué cosas preguntas, José Miguel. ¿Quién es real, sin contar a Su Majestad? A ver, yo soy real, todo lo que cuento es real en lo fundamental, pasado por el tamiz de lo literario. Dicho lo cual, todo lo accesiorio (nombres, fechas, lugares...) puede ser falso, o no srlo. Y hasta aquí puedo contar.

Rosna dijo...

Somos reales , aunque .... nada es seguro todo se diluye como pompas de jabón , me encanta no tener referencias ,ni estructuras , asi la vida se torna más profunda y bella . Este ciberespacionoscomunicasintiemponilímites------ nos reclama , nos sacude y al mismo tiempo me evaporo , me extingo , me esfumo y pierdo consistencia ,ay ...ay ... que frágil estoy hoy , mis bitacóras en donde me asomo día a día son como puentes donde transito hacia lo desconocido ... ay ...ay ...que cosa escribí sin pensar , asi lo dejo en su cuaderno Ridao san .
Feliz semana para tod@s .
Ah me olvidaba ,no estamos solos en este camino , somos antorchas esperando ser encendidas .
Rosna ,ave fenix

X dijo...

Yo soy un programa, solo existo en internet.

José Miguel Ridao dijo...

Caramba, Rosna, eso sí que es brainstorming. Bonito resultado, y bonita metáfora de antorchas. Eso sólo lo puede hacer un ser humano, y con mucha sensibilidad.

X, lo sospechaba, con ese nombre.

Un abrazo.

Manuel G. dijo...

Respecto a la escritura automática:

Yo creo que desde el primer momento en que uno piensa lo que escribe, empieza el tongo.
Se comienza a pergueñar, a amoldar, a ajustar los pensamiento a las ideas preconcebidas, a los tópicos.

Por eso también, a veces, la palabra espontánea de alguien no entrenado en la literatura suena más verdadera que la de muchos escritores. También la de los niños, por ejemplo, que dicen directamente lo que se les ocurre.

El lenguaje meditado me temo que está hecho para ocultar y engañar, más que para decir la verdad.

José Miguel Ridao dijo...

Hombre, tanto como un tongo yo no lo veo. En la literatura hay sitio para todos, y creo que hay grandes obras que no se escribieron como fruto de la inspiración, sino de forma muy meditada, y no tienen por qué engañar.

Un saludo.

H dijo...

Miguel se me acumula el trabajo, intento entrar en tu blog cada pocos días y no bién llego a la segunda entrada cuando me quedo encajada en la página.
Yo os veo a todos, sentados delante del ordenador, sonriendo con tu comentario, pensando, madurando, escribiendo una respuesta.
Así lo hago yo (¿demasiado simple?). Te sirve?

José Miguel Ridao dijo...

Claro que me sirve, H, como que sé muy bien quién hay detrás de esa H. La conozco por Internet, por teléfono y en persona. Aunque, bien pensado, ¿cómo sé que te conozco y no es una película que me he montado?

Anónimo dijo...

Espero que a H ni la conzcas nite la hayas montado

R

El ojo que todo lo ve dijo...

Este blog se autodestruirá en 20 nanosegundos. Está adquiriendo demasiados visos de realidad.

Mery dijo...

Pero ¿no habíamos quedado en que esto era un palimpsesto virtual?
Pues eso.
(Para que veas que aquí hay mucha tela que cortar y mucha magia, en mi próxima entrada habrá algo para tí).
Un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Después de recoger tu regalo, no me queda absolutamente ninguna duda de que este tinglado es real. Ese regalo sólo puede venir de una mente humana. Un abrazo sedente desde el lujo cerámico recién estrenado.

Mery dijo...

A esto se le llama don de la simultaneidad ¿no?
Me alegra que te sea útil y encima, te guste.
Un beso y buenas noches (estoy muerta de la risa)