viernes, 6 de marzo de 2009

Confesión


Cuando abrí este cuaderno creía que era como un diario personal pero en el Internet, y me las prometía muy felices pensando en anotar mis ocurrencias y también mis cosillas, eso que no nos atrevemos a contar, no por nada, sino porque son cosas íntimas. Vamos, creía que un blog es como un diario de tapas duras y candadito, de esos cursis que gastan las niñas bien con ínfulas literarias. Como podéis imaginar, pronto vi cuán equivocado estaba. Al principio como que no me visitaba nadie y me importaba más bien poco escribir chorradas varias, pero poco a poco comenzasteis a llegar y, bueno, tampoco era plan de poner aquí cualquier cosa, ¿no? Me empecé a plantear si escribir para mí o para mi recién estrenada audiencia. Vuestras visitas condicionan un poco, no creáis; hay que estar a la altura y currarse los comentarios, que me hace ilusión batir el récord. Pero bueno, me estoy saliendo del tema. Lo que quería deciros es que hay que echarle valor para escribir intimidades con todo este público, y hoy he decidido saltar al ruedo:

Lo confieso, he escrito más de una entrada sentado en el trono y con el portátil apoyado en el bidé. Entradas no escatológicas, me refiero; incluso de poesía, y además he simultaneado las entradas con ciertas salidas. Qué queréis que os diga, cada uno busca la inspiración donde puede.

23 comentarios:

Mery dijo...

Bueno, yo me parto de risa, y como soy la primera en comentar, con nocturnidad, pues lo hago a carcajadas.

Te doy la razón en que esto de tener comentaristas a los que uno respeta te quita cierta libertad de expresión. Has hecho bien en liberarte esta noche, seguro que eres otro hombre.

Un beso

Rosna dijo...

Me encanto la imágen , tantas veces somos reacios a confesarnos y en forma pública , Ridao san cuando cree mi Isla fue en un momento especial solo incursionaba en páginas en las que participaba Msn grupos cerró todas , me sentía triste y abrí un cuarderno en donde intento transmitir mi experiencia de vida , ser instrumento para abrir nuevas puertas , le confieso estoy reformulando mi vida , no hay tiempo para estar distraídos , me enamoro de la vida y fluyo en ella sin compararme con nadie .Soy una simple mujer que recorre su camino, a veces tropiezo con mi sombra , con la soledad , con las penas y alegrías y las comparto con quién se acerque .
Que tenga un excelente fin de semana .

Rosna

Juanma dijo...

Genial. ¿Te sientes liberado de...peso? Una genialidad tu entrada y tu blog enterito.

Un abrazo, querido José Miguel.

Parsimonia dijo...

Esas son las ventajas del portátil, ja, ja.

Enrique Baltanás dijo...

Una cosa muy cierta que señalas: que en el blog la interacción entre público y autor es mayor y más inmediata que en el libro.
Pero eso no debe condicionar al autor ni limitarle su libertad de expresión.
Por último, me pregunto si esa escritura al borde de la taza no te corta un poco. Y no me refiero a las ideas.

José Miguel Ridao dijo...

Me siento otro hombre, Mery, pero justo ahora por la mañana, mientras estoy soltando lastre respondiendo a tu comentario.

Rosna, me dejas consternado con eso de que te encantó la imagen... Que sepas que no pienso colgarla en el profile.

Juanma, lo que le digo a Mery, que aquí estoy liberándome.

Es verdad, Parsimonia, antes de la era portátil me planteé instalar la torre en el cuarto de baño; ahora me basta con un revistero y un bidé.

Enrique, la verdad es que no me corta para naaaaaaaadaploffff.

Un saludo pestoso.

P.S. Podéis sentiros afortunados de que a través del Internet no se transmitan los olores.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¿Y a esta entrada la denominas "Confesión"? Pues si es así, yo te absuelvo.
Gracias por hacer pasar un buen rato.
Todos sabemos que el momento escatológico es un momento sublime, no por falta de tiempo, que también, sino por aprovechar el "gusto".

José Manuel Benítez Ariza dijo...

No hay que confundir intimidad, que es algo que puede compartirse con quien uno quiera, con privacidad, que es un ámbito más o menos intransferible e inviolable. Estos diarios son claramente de naturaleza íntima; de una intimidad, se entiende, abierta a un grupo de personas aleatoriamente afines. Yo llevaba años queriendo escribir un diario de esta clase, y no he podido hacerlo hasta encontrar a esta clase de público.

Rosna dijo...

Upsssss ... Ridao san , no este consternao , para mí es simple ... Cuando me alimento ,me alimento ... cuando duermo ,duermo ...cuando escribo , siento -vivo -amo ...
Feliz día Viernes !!! Hombre nuevo y liberao ...no cambie por favor
Rosna

Olga B. dijo...

Es cierto que no es lo mismo intimidad que privacidad, aunque los límites son a veces un poco flexibles. Yo también pienso a menudo en la gente que comenta. Es una forma distinta de relación pero yo a veces la siento muy auténtica. Eso condiciona un poquito, aunque no debería limitarnos. Al contrario, en muchos casos, ese respeto por el posible lector puede ser un acicate.
Y luego, la comodidad de hacerlo desde casa, de esa comodidad tú sabes mucho. Hijo mío, comprendo que tenemos que aprovechar el tiempo, pero lo tuyo es increíble:-))))
Hala, ponte cómodo para contestar, si lo tienes a bien.
Saludos.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Como estoy en mi despacho, y no en el WC con el portátil, no sé si se me ocurrirá un comentario acorde con la entrada. Qué quieres que te diga, mejor escribir mientras te alivias que no deprisa y corriendo porque tienes que salir pitando para el retrete, porque entonces sí que salen entradas escatológicas. Las prisas, para los malos toreros. Tenía un amigo que decía qu no podía entrar en el WC y hacer sus cosas si no tenía algo para leer, aunque fuera un billete de 20 euros. Lo tuyo lo supera, amigo.
Un abrazo. Bueno, no, que a lo mejor te pillo en mala postura, y luego la gente larga. Uf, este verbo tampoco es apropiado. En fin, eso. Que haya alivio...

José Miguel Ridao dijo...

Gracias por la absolución, Javier; me quitas un peso de encima (aparte del que ya me quité esta mañana).

José Manuel, muy aguda esa distinción entre intimidad y privacidad. Pero me quedo un poco chafado, pues acabo de compartir una de las privacidades más genuinas. Confieso que no las tenía todas conmigo sobre la afinidad de mis comentaristas con una entrada tan escatológica. Sorprendentemente estáis siendo bastante afines, y no veo que esto sea aleatorio, como dije en mi entrada sobre afinidades (aquí hemos venido a hablar de mi blog, coño -Umbral dixit-). Dios los cría y ellos se juntan; venga, confesadlo vosotros también... Quien esté libre de pecado, que suelte el primer...

No creo que cambie a estas alturas, Rosna. Cuando uno coge una costumbre...

Olga, temía de ti hoy un silencio elocuente. Me alegro que hayas percibido mi respeto por vosotros incluso a pie de obra. Oye, que estoy contestando desde un sillón normal, a ver si os vais a creer que estoy todo el tiempo cagando.

No te preocupes, Juan Antonio, los abrazos virtuales no manchan (ni huelen).

Un saludo perfumado.

marisa dijo...

Así me gusta Jose Miguel que te sinceres con tus lectores... Lo importante es el resultado y en tu caso es magnífico, así que busca la inspiración y el momento y los demás a leer. Un abrazo

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ésta es una de las entradas más originales y sinceras que he leído. A mí me ocurrió que a medida que me leía la gente dejé de ser tan íntimo. Nunca he llegado a usar el pulpitico como asiento donde escribir entradas. Pero, en fin, ya que confiesas, ego te absolvo a peccatis tuis.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias, marisa. Consigo mejores resultados cuanto más prolongada es la estancia.

Oye, Jesús, eso del pulpitico es genial, mucho mejor que el trono. ¿Qué pasa, que lo tienes sobreelevado para añadir solemnidad al momento? ¿Adaptado de un sillón de barbero, quizás?

Un saludo fragante.

Alejandro dijo...

Genial José Miguel.
No esperaba tal desenlace para tu entrada de hoy. Por un momento pensé (iluso de mí) que te costaría escribir sobre intimidades al saber que tus amigos nos hemos enganchado a tu blog pero al final has dado un quiebro y has vuelto a sacar lo mejor que llevas dentro (me refiero a tu sentido del humor).
Un saludo y dime si también eres capaz de corregir en la taza (a mi este fin de semana no me va a quedar otro remedio).
Como a Rosna me encantó la imagen.
No la tuya, la del confesionario.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Hay una cosa clara: cualquier entrada tiene sus lectores. Incluso las chorradas encuentran un público al que les hace gracia. Pero la chorrada debe ser ocasional, porque hasta ese público se cansaría. Tampoco hay que currar tanto como dices; lo que sí es de un estrés pavoroso es pretender colgar una entrada al día y que, además, sea brillante. Con acercarte dos o tres veces por semana a tus lectores, basta. En cuanto al trono, sólo te diré que pocos espacios hay en la casa más "literarios". Un abrazo.

Octavio dijo...

Hay cagadas memorables, José Miguel, como ésta...

José Miguel Ridao dijo...

Álex, por supuesto que corrijo en ese asiento tan cómodo, y pobre el alumno al que le toca en los momentos clave. Pero eso lo dejo para otra entrada.

Bienvenido, Antonio. Yo creo que cada cual debe llevar el ritmo que mejor le convenga, y todo vale: blogs monotemáticos, variados o chorras. Todos tendrán su público, es cuestión de los gustos y la intención del dueño del tinglao. Veo que coincides conmigo en lo ilustrado del lugar, menos mal que alguien confiesa.

Hay que ver lo que da de sí una cagada, Octavio, es casi como uno de esos encuentros tuyos. A solas tú, el trono y el portátil. Voy a tener que ir pensando en terminar.

Un saludo escocío.

Rafael G. Organvídez dijo...

Llego tarde a tu entrada, José Miguel, pero es que llevo unos días...
A mí también me ocurre algo parecido, pero no escribiendo sino leyendo poesía. ¡Cuántos poemas -centenares- he leído en el WC!

José Miguel Ridao dijo...

Me alegro de encontrar un compañero de biblioteca, Rafael. Debería publicarse una antología de la escatología.

Carlos RM dijo...

Me parece que es la primera vez que dejo un comentario en tu blog, y pensándolo bien tiene sentido que entre por el cuarto de baño. Yo escribir no escribo allí sentado, pero suelo llevarme algo que leer...

José Miguel Ridao dijo...

Hola, Carlos. Me comentaste una vez una entrada sobre la oscuridad donde aparecía una foto de tu isla; por eso sabía que es tu isla. Veo que perteneces al 99% de los que leen en el cuarto de baño y al 1% que lo confiesan. Eso me gusta.