martes, 7 de abril de 2009

Soneto del apretón


Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto,
trona tronando van los tres delante.

Yo pensé que era un ritmo trepidante
y estoy a la mitad de otro cuarteto,
que salga bien marrón, ése es mi reto,
no creo que haya nadie que se espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho
pues fin desde este trono le voy dando.

Ya estoy en el segundo y aun sospecho
que voy los trece versos defecando:
contad si son catorce y está hecho.

Espero no haber manchado el soneto de ayer, pero me ha dado tal apretón que no he podido contenerme. Y que sepan todos que la culpa es de Lope.

18 comentarios:

Ricardo dijo...

Espero que Violante (por detràs y por delante) no deje de ser una deferencia a Lope y no parte esencial del soneto

Por cierto dejo de escribir que últimamente la BB està adquiriendo un tono ocre sospechoso

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Te has sonetizado, o mejor, lopetizado, pero bueno.

El de ayer bien, amigo, y el de hoy bien, pero mas José Miguel.

Me encanta que escribas versos, me encanta.

Te imagino (porque te imagino) inspirado.

Un fuerte abrazo.

Julio dijo...

Lope eterno, y no tan similicadente como tú, querido Ridao, je, je...

Julio dijo...

El título de tu entrada me ha recordado a Les Luthiers:
Entre los diversos recintos en que transcurre la vida del hombre, uno de los más frecuentados es el cuarto de baño. Sin embargo, su figuración en la Historia ha sido injustamente postergada, y una postergación, tratándose del baño, puede traer penosas consecuencias. Los cuartos de baño no poseen el prestigio de las fuentes de la Alhambra, o las termas de Caracalla, y sin embargo, con sólo abrir un grifo, o apretar un botón, ¡qué despliegue de manantiales! Cosas muy importantes han sucedido en los baños; ¡Cuántas decisiones se han tomado! ¡Cuántos libros se han leído! Arquímedes descubrió su principio en una bañera; Carlos Marx se estaban duchando cuando pensó por primera vez en la "ducha" de clases. Podemos imaginarnos a Luis XV de Francia sentado en el trono de su tocador, enunciando: "después de mí, el diluvio". Cuántos matrimonios se han reconciliado en el baño, por ejemplo, mientras la esposa se lavaba los dientes y el esposo se afeitaba... o viceversa. Cuántos gobernantes han meditado sus actos en un cuarto de baño, como si fuera su despacho, al extremo de no distinguirse dónde resuelven sus asuntos, y dónde hacen más... decisiones incorrectas. En todas estas cosas pensaba el gran compositor Johann Sebastian Mastropiero cuando escribió "Loas al cuarto de baño", su célebre cuarteto para artefactos sanitarios, compuesto para los siguientes instrumentos: calephón, linodoro, desafinaducha, y nomeolbídet. En toda esta hermosa obra se respira la inconfundible atmósfera de las partituras del famoso compositor.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Tienes razón Julio, comparto tu álogo.

Gracias.

José Miguel Ridao dijo...

Lo cierto es que después de colgarlo me he dicho: esta vez sí que la has cagado. El de ayer me salió del alma, y éste... bueno, ya se ve de dónde ha salido. En fin, así practico rimas, que no viene mal, supongo que algún día me corregiré.

Ricardo, sopesé la rima de por detrás y por delante pero no hubo manera de encajarla de modo decente.

Javier, me alivia que después de "más" no hayas puesto coma, aunque sin ella tampoco salgo del todo bien parado. Entre tú y yo, el José Miguel de ayer es el auténtico.

Julio, un día vamos a tener que hablar largo y profundo sobre similicadencias, con un poema por delante, y sin que lo mande Violante; tengo todo un mundo que aprender.
Oye, geniales Les Luthiers, no recordaba ese monólogo. Fíjate que las entradas se enlazan, hace nada homenajeé la música de Mastropiero, sin sospechar que él también hizo una loa al cuarto de baño. Y es que cada vez somos más los que vamos saliendo del armarito...

Un abrazo similicadente.

Liliana G. dijo...

¡Pero qué fijación José Miguel! ¡Parecés un niño! Y no me vengas con que te ha salido el niño interior, que eso sería cuento...
¿No has visto a los niños que se regodean en sus heces? ¿O los estudiantes que escriben sus pupitres o las puertas de los baños? Pues, alguno de ellos se te parecen, o viceversa.
Pero si estás en esa etapa ¡adelante! Quemala tranquilo que no seré yo quien me asuste de un infante. (Me salió con rima y todo. Jajajaja)

Cariños.

Por cierto Julio tiene razón, el título es bien propio de Les Luthiers, mis ídolos.

José Miguel Ridao dijo...

Eso me dice mi mujer, Liliana. Por cierto, ¿no serás psicóloga, verdad? Porque siendo argentina es como si yo fuera torero habiendo nacido en Sevilla. No suelo creer en los tópicos, pero nunca se sabe;-) En fin, supongo que es una etapa que tuve que haber pasado hace tiempo, y desde luego me estoy resarciendo con creces; ya pasará, espero, porque mira Les Luthiers tan mayorcitos y aún con escatologías.

Un abrazo lutheriano.

Pasión dijo...

No desperdicies tu tiempo, la nueva Ministra de Cultura, La Sinde, trae subvenciones para los poetas y escritores de novelas.

Abrazos.

Liliana G. dijo...

Jajaja No, no soy psicóloga José Miguel, pero estoy acostumbrada a escuchar a la gente y creo que poco se me pasa de largo.
¿Y vos no serás torero en realidad?
En verdad me estás divirtiendo.
Abrazos.

(Menuda tarea la de tu mujer, debe ser una santa.)

José Miguel Ridao dijo...

No me hago ilusiones, Pasión, seguro que esas subvenciones van para los titiriteros de la gran pantalla, y el séptimo arte escapa a mis dotes creadoras.

Pues estamos empatados, Liliana, si tú tienes algo de psicóloga por escuchar a la gente yo soy torero por torearla, he llegado a adquirir cierta maestría, yo diría que es mi tercer don, después de la economía y la poesía, a veces me salen unas faenas de dos orejas y rabo. Ah, y en efecto es una santa, ya lo dije hace poco. Imagínate las chorradas de mi blog pero todo el santo día y de viva voz.

Un abrazo tauromáquico.

Alejandro Muñoz dijo...

Me consta que a diferencia del reto de hombres eres capaz de hacer dos cosas al mismo tiempo.
Supongo que al seleccionar "publicar entrada" no habrás olvidado tirar de la cisterna.

Ricardo dijo...

Jose Miguel, efectivamente torear a la gente es un don que utilizas de forma natural, sin embargo últimamente te veo como a las figuras consagradas, te limitas a faenas de aliño

Y conste que se te dan oportunidades en plazas de primera y poniéndote el toro en suerte

(espero no me respondas con un vulgar quite por "premiadillas")

Olga B. dijo...

Yo creo que proteges tu arranque lírico de ayer.

José Miguel Ridao dijo...

Álex, ¡la cisterna! A ver quién entra allí ahora.

Ricardo, a ti no te despacho con premiadillas, sino que contigo uso una suerte casi olvidada: el quite por criadillas. ¡Con dos cojones!

Olga, hace tiempo que sospecho que me tienes calado.

Un abrazo cristodelasedero.

Mery dijo...

Dios nos coja confesados, ya estamos con entradas escatológicas.

Ahora te toca lavarte las manos con lejía, y el ordenador, y el pensamiento mismo si pudieras.
¿No se les dice eso a los niños cuando dicen caca-culo-pedo-pis?
Pues eso.

Buena inspiración.
Un beso

José Miguel Ridao dijo...

Pues yo estoy bien orgulloso del resultado, seguro que Lope se hubiera reído un rato con este soneto, aunque a lo mejor reniega de su paternidad y se lo endilga a Quevedo. Ah, y yo soy el que dice caca-culo-pedo-pis a mis hijos. Mi mujer ha tirado la toalla;-)

Un abrazo guarrete.

Mery dijo...

Me suena lo que dices: yo también les enseño palabrotas a mis sobrinos (y no me lavo con lejía la boca).
El soneto te ha quedado redondo, no lo dudes ni un momento.
Un abrazo