martes, 4 de agosto de 2009

Destello del olvido


Está dentro de mí,
dormida,
pero no la puedo despertar,
salvo algunas noches
en que avanzo sigiloso
y alcanzo a oír
el susurro tenue y sabio
de las voces.
Las voces que me cuentan
cosas de mí, que yo no sabría
decir que son mías.
Pero lo son,
y aprovecho esos instantes
para conocer
lo que nunca conocí.

Mi sentir,
mi pensar,
mi ser.

Yo querría
que el momento fuera eterno,
pero es eso,
un momento.
De pronto, sin avisar,
las voces dejan de oírse
y se llevan consigo
mi inspiración.
Y yo corro a mi cuaderno
y escribo el haiku
que cuenta mi vida
tan fácilmente,
en un destello
del presente y del futuro.

Luego olvido
las voces,
pero tengo el haiku.
Lo leo...
y no dice nada.
No es más que un destello
del olvido.

10 comentarios:

Ángeles dijo...

Esta Bloguinia, nos está dando mucho juego, que vivan los momentos.
Un beso

Parsimonia dijo...

Muy bonita la idea de un haiku que cuenta el destello de una vida.
Besos.

Juanma dijo...

Desde el título ya me gusta, José Miguel. Se lee como si uno se meciera al vaivén de una mecedora mientras se lee.
Me ha gustado mucho esa idea de cosas de uno que uno no sabe que son cosas de uno. Cuántas veces pasa, ¿verdad?
En fin, poco más. Que los momentos no sean eternos es lo que lo haces eternos en el recuerdo, en el olvido, en los destellos...

Un fuerte abrazo.

marisa dijo...

me gusta, me gusta...Eternidad, olvido, instantes detenidos, silencios y susurros.Me gusta esa atmósfera tan sugerente que has creado.Te mando una abrazo enorme guapo, y reparte entre los tuyos.

maite mangas dijo...

Me ha encantado tu destello de inspiración, Jose Miguel...

Liliana G. dijo...

Yo me alegro que el momento no sea eterno, porque de serlo vivirías encerrado dentro tuyo y tus fieles seguidores nos privaríamos de tus haikus, tus bloguerías, tus sonetos, tus...

Me gusta todo, pero los últimos versos son geniales.

Besos José Miguel.

José Miguel Ridao dijo...

Os agradezco a todos vuestros comentarios tan benévolos, y siento no haber respondido antes ni hacerlo ahora de forma individual, como me gusta. El caso es que el dichoso pinganillo alajeño ha dicho hasta aquí hemos llegado y me ha dejado conectarme dos veces de quinientas, una para comentar la entrada y otra para este comentario que ya termino, antes de que me deje tirado.

Siento también no poder entrar en vuestros cuadernos, en ascuas me quedo...

Un abrazo frustrante.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Me gustó José Miguel. Me gustó. Eres tú, siempre.

Liliana G. dijo...

Nadie mejor que yo para comprenderte José Miguel, te acompaño el sentimiento y espero que el pistrolo reviente como nos hace reventar a nosotros, jajajajaja.

Besos

(Y para colmo pagamos por él)

José Miguel Ridao dijo...

Gracias, Javier. Después de escribirlo lo releí y me acordé de tus voces. Puede que mi subconsciente haya tomado prestada tu inspiración de aquel día.

Liliana, te saludo si me deja el pinganillo. Doy al botón y que sea lo que Dios quieraaaa