domingo, 6 de septiembre de 2009

Diáblogos

Que nadie piense por su título que mi entrada de hoy está relacionada con Lucifer; es mucho menos impactante. La idea me vino hace un par de semanas, cuando leí esta interesante entrada en el blog de Alejandro Martín Navarro, donde reflexionaba en torno al verdadero sentido del diálogo y lo poco que se dialoga en la sociedad actual, y los blogs no son precisamente una excepción. Curiosa y paradójicamente, en los comentarios a la entrada se establecieron, además de intercambios de información, varios diálogos ciertamente auténticos y enriquecedores, donde una de las "nuevas verdades" sobre las que se alcanzó un mediano consenso fue que el blog es un medio idóneo para establecer diálogos, pero sin embargo no se aprovecha salvo en contadas excepciones.

Verdaderamente, gracias a mi blog he aprendido mucho y he mantenido diálogos muy interesantes con muchas personas a las que no conocía antes y con las que difícilmente me habría encontrado si no llega a ser por nuestro amigo Mr. Blogger. Sin ir más lejos, últimamente algunas de mis entradas han propiciado comentarios muy fructíferos, como por ejemplo ésta, donde se dialogó en torno al concepto de castidad.

A mi modo de ver, es cierto que el blog tiene muchas virtudes como vehículo para el diálogo, pero también presenta no pocos inconvenientes. A continuación expongo una selección de unos y otros (algunos de ellos ya fueron apuntados en la entrada de Alejandro).

Ventajas

- La entrada y su título presentan claramente el asunto sobre el que se dialogará; es un punto de partida que se puede estructurar adecuadamente, cosa que difícilmente se produce en los diálogos cara a cara.

- En el blog el número potencial de "contertulios" es elevadísimo.

- No es necesaria una coincidencia física en el espacio, gracias al uso de Internet.

- Tampoco es necesaria una coincidencia en el tiempo: las entradas permanecen abiertas, y el diálogo puede sostenerse durante días (o el tiempo que sea necesario).

- Como bien señalaba Alejandro, el tiempo que media entre un comentario y su respuesta da tiempo para madurar la información recibida, cosa que no sucede en los diálogos cara a cara.

- Es cómodo: se dialoga haciendo uso del ordenador, aparato al que normalmente dedicamos bastante tiempo de trabajo y de ocio. Se puede aprovechar, por ejemplo, un descanso en nuestras tareas.

- Los comentaristas están, en muchos casos, bien formados para dialogar. El hecho de que la mayoría de ellos mantengan su propio blog dice bastante en este sentido.

- La comunicación es bastante impersonal, al no haber contacto físico. Esto elimina o, al menos, reduce, ciertas "interferencias" que se dan en los diálogos cara a cara, derivadas de la personalidad de los participantes (por ejemplo, el carisma, la presencia física, la extraversión o introversión...).

Inconvenientes

- Al no existir contacto físico la comunicación se empobrece (miradas, gestos..., emociones en definitiva). Como ya expresé anteriormente, esto puede también ser una ventaja.

- Normalmente los blogs no se han abierto pensando en el diálogo, por lo que los comentaristas no están prestos a dialogar, al menos no todos. Para sacar el máximo partido al diálogo, sería conveniente solicitar la participación en este sentido, como he hecho yo en esta entrada, pero hay que reconocer que esto no es muy operativo.

- En los comentarios existe una tendencia, difícil de romper, al asentimiento y la "glorificación" del autor de la entrada, cosa que resulta nefasta para un verdadero diálogo.

- Los comentarios pueden estar sesgados, pues normalmente los comentaristas de un blog son habituales, y se sienten identificados con el autor del mismo, por lo que pueden faltar puntos de vista de personas a las que no les interese el blog en cuestión.

- Cuando se hace una nueva entrada en un blog en cierto modo se "sepultan" las entradas anteriores. No es que se cierre el diálogo, pero sí se reduce considerablemente el número de comentarios (en todo caso, siempre se mantendrá el diálogo más tiempo que cuando se hace cara a cara).

- Se necesita cierto "poder de convocatoria" por parte del propietario del blog.

- Si la entrada es muy larga se desincentiva su lectura, pues es una especie de norma que las entradas en los blogs deben ser breves (me temo que la acabo de incumplir).


Sólo me queda decir que, como no podía ser menos, mi intención con esta entrada es propiciar un verdadero diálogo. Se me ocurren algunas ventajas e inconvenientes adicionales, pero aprovechando vuestra amabilidad prefiero que me las digáis vosotros, y así convertimos esta entrada en la vara de medir su veracidad ( a ver qué pasa con el último inconveniente que cito).

30 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Tomar el aperitivo y leerte -casi lo segundo antes que lo primero, y al sol además- es un placer.

Vayamos a ello. Estupenda entrada, no había leído lo de Alejandro, mucha razón, mucha. Lo tuyo muy bueno. Con todos los inconvenientes y todas las ventajas, también.

E incluso creo que a veces sin diálogo, sólo leyendo, sólo con eso, se aprende mucho y variado. Eso es para mi un blog, a veces no hace falta ni comentar ni hablar, piensas en lo que dice el otro y cómo lo dice. Unas veces tienes algo que decir y otras no, te lo callas. O esperas, es lo malo de la entrada diaria que como dices sepulta lo anterior.

Pero en cualquier caso y siempre lo creí así es un espacio de libertad personal, para mí sagrada ;-), como también la opinión fundamentada y bien argumentada.

Y como no cumplo lo de la brevedad jamás ni de entrada ni de comentario, me arrepiento en este momento y paro. Tampoco la calma del diálogo, pero no pasa nada, se aprende a poco. Y todo sirve, a mí me parece.

Máster en Nubes dijo...

Y perdón por ser rollazo e insistir en lo que ya dije del diálogo. Sin saber de filosofía y de nada, Ridao, por pura intuición creo que el diálogo es interesante si creemos que hay una verdad, un bien, mejor dicho la verdad, el bien, sea más accesible o menos, con más caras o menos,,,. Y en el valor procedimental del diálogo para llegar a ello. Si no lo creemos, el diálogo en un interesante ejercicio pero, para mí, vacío, pura retórica, posiblemente divertido, pero nada al final. No sé si me explico mal o no me explico. Otra cosa es la charla en general... Digo el diálogo serio... no sé, perdón.

José Miguel Ridao dijo...

Te envidio el aperitivo, Aurora, más que nada porque lo imagino desprovisto de infantes. A mí me ha tocado estar solo con los cuatro churumbeles todo el fin de semana, y he escrito la entrada con las orejas bien cargaditas.

Indirectamente me has dicho otro inconveniente: temes ser pesada soltando un rollo, y eso a pesar de que he pedido expresamente opiniones fundadas. Parece que el blog es el espacio de la brevedad, y cuando necesitamos extendernos nos da "apuro" hacerlo incluso en el nuestro, no digamos ya en los comentarios en blogs ajenos.

En cuanto a la búsqueda de la verdad en un diálogo, Alejandro hablaba en su entrada de "nuevas verdades"; es decir, verdades que estaban ahí pero no habíamos descubierto, y lo hacemos ahora gracias al diálogo. En mi opinión la verdad absoluta no existe; así lo he expresado en mi blog varias veces, hasta en verso. En cuanto a lo que dices del bien, no creo que tenga por qué ser el objeto de un diálogo; la moral es otra cosa. Para ilustrarlo cito a nuestro admirado Zweig: "La inmortalidad no sabe nada de lo que es moral o inmoral [...] Sólo valora las obras y la fortaleza, exige la coherencia y no la pureza de las personas [...] La moral no significa nada para ella; la intensidad lo es todo".

Un abrazo, y muchas gracias por tu aportación.

Julio dijo...

Sócrates, Platón, Ridao...pura línea del tiempo.

Liliana G. dijo...

Otra verdad es que el diálogo se produce espontáneamente, sin ser buscado ni pedido (la tuya es una excepción a la regla). Al generarse sólo "porque sí", el diálogo contiene una verdad, que es la que el interlocutor genera, y aquí me estoy contradiciendo porque te estoy diciendo mi verdad aunque lo hayas pedido (al diálogo).

Lo que más me molesta es la falta de expresión en lo gestual y en lo enfático, eso que se da en el têt à têt y que corrobora lo que se dice. La palabra escrita puede ser confundida o tergiversada, por eso, en mi caso utilizo muchos signos de exclamación, pregunta, puntos suspensivos y "caritas", justamente porque siento esa pérdida gestual.

También hay que reconocer que si un blog no es de opinión, el poder de convocatoria no incide en las manifestaciones del diálogo, pues es difícil aunque no imposible como se ha demostrado, que puede suceder en uno meramente literario.

¿Que es cómodo? Eso no se pone en duda... Estoy cómodamente instalada en casa, tomando un café, con ropa informal y para meterme en este diálogo no necesité ni maquillaje... :)

Me encantó Ridao.

Besazos.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias, Julio. Me encanta que me glorifiquen...

José Miguel Ridao dijo...

Lo malo de ese diálogo espontáneo, Liliana, es que no se puede encauzar, y al no ser buscado no puede mantenerse cuando se quiera, aunque es cierto que tiene el encanto de la sorpresa, y suele ser muy gratificante. Yo pienso que los diálogos buscados también contienen una "verdad" de partida, aunque quizá no tan fresca como la de los espontáneos.

Fíjate que a mí la falta de expresión no me molesta; al contrario, lo prefiero para dialogar. Supongo que eso depende de la personalidad de cada uno, sobre todo de lo extrovertido que se sea.

Para tu información, te digo que estoy escribiendo tumbadazo en un sillón y con los niños acostados ¡por fin!

Un abrazo comodón.

Liliana G. dijo...

¡Ah! Me olvidaba decir que los diáblogos no son para nada impersonales, pues el sólo hecho de que se generen, implica una empatía con el dueño del espacio y viceversa, el carisma se siente, se percibe y se aprehende, también a través de la palabra escrita. Caso contrario no estaríamos dialogando en tu espacio de tan buen gusto.

Cariños.

José Miguel Ridao dijo...

Tienes razón, Liliana. Con lo de impersonales me refiero a que no hay contaco físico y por tanto las emociones directas son difíciles de transmitir, lo que no impide que muchas sensaciones e incluso rasgos de personalidad traspasen el teclado, viajen miles de kilómetros y lleguen al interlocutor. De hecho, yo opino que el blog dice mucho de su dueño. En una bloguería dije que "El blog es el espejo del alma". Incluso se transmiten cosas que cara a cara pasan desapercibidas.

Un placer dialogar contigo. Besos.

Liliana G. dijo...

Bueno, es cierto José Miguel, pero tampoco uno anda dialogando con alguien y gesticulando a tontas y a locas. Me ha pasado que he conocido personalmente a gente de los blogs (muy poca, por cierto) pero que era exactamente lo que transmitía. Tanto que la primera vez que nos vimos era como si nos hubiéramos conocido desde siempre. ¡Impresionante! Y te puedo asegurar que hasta ahora, ninguna de esas personas me ha defraudado, todo lo contrario, la amistad ha aumentado al grado de convertirlos en compinches. (¿Usan ustedes esta palabra? Por las dudas compinche = cómplice, amigote)

También me resulta un placer charlar con vos José Miguel.

Besos.

Máster en Nubes dijo...

He estado pensando y esperando a ver si había diálogo ;-), no me gusta monopolizar, mucho menos glorificar (es difícil distinguir el ok sincero o rápido de la multitud de asentidores y cursis además, con respetos lo digo pero lo digo).
Pensé y pensé y pensé en las ventajas y los inconvenientes del diálogo, hablé con un par de amigos incluso al respecto. Creo que lo que dice Alejandro y luego tú -y otros muchos han señalado respecto a los blogs, José Julio Perlado antes de
ayer también en el suyo, El Siglo- y la conclusión es bastante ambivalente respecto a las posibilidades del diálogo.

Muy ambivalente.

Entre los peores enemigos del diálogo está la insinceridad por muchos motivos y razones y que se reduce la falta de interés real por aquello que se debate o, más bien, que se propone -cosa que está fenomenal, faltaría más que te tuviera que interesar todo y en el mismo grado- pero que se disfraza con la intervención forzada, sí o sí, o con la hábil manipulación a veces -se buscan y pretenden otras cosas, algunas posiblemente buenas- , y en un blog y a través de un blog, esto está tirado.

Es muy fácil intervenir en un blog, hay además muchas razones para hacerlo, la mayoría estupendas, otras quizás no tanto. Es cierto que hay blogs más abiertos y otros menos al diálogo porque es otra su pretensión o fin.

Habría que distinguir también el origen del diálogo, la proposición de partida, la entrada, su calidad, su peso, su dimensión, porque no es lo mismo todo eso si lo que se quiere es la pura opinión -no hace falta mucho- que el diálogo, que es otra cosa.

El contexto que sin querer se puede crear en los blogs no facilita absolutamente nada a veces el diáologo, tampoco otras muchas cosas.

Personalmente me preocupa caer en lo cursi, un montón, en lo pretencioso, en lo calderoniano, en lo forzado, en palabras vacías sean o no dichas en un diálgoo, en el "me has cautivado querido amigo", en la insiceridad, en te comento para que me comentes.

Detectarlo cuesta mucho.

No caer en ello a veces también.

Y creo que no hay remedio, el paso en falso es fácil, tirado.

Y se rompe el diálogo o se impide, se gira hacia otro lado.

Lo que más me preocupa es la libertad real pero también la autenticidad y el no aprender a distinguir, en activa y en pasiva.

¿Tiene esto que he dicho que ver con el diáologo? ¿Es ya diálogo? Espero que sí.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias por pensar, Aurora (y no tanto por esperar;-). Lo del monopolio no importa para nada; en el diálogo cuanto más veces se intervenga mejor, siempre que sea interesante, como es el caso. En cuanto a la glorificación, yo siempre tiendo a pensar que en mi blog los comentarios de aprobación son sinceros (más me vale pensar así).

Has hecho una aportación muy interesante cuando dices lo fácil que es ser insincero en un blog, mucho más que cara a cara. Como ves, el diálogo da sus frutos;-). En cuanto a la intervención forzada, en realidad da igual, pues como no aporta nada al diálogo se obvia y ya está.

Se me ocurre mientras escribo una peculiaridad del diálogo bloguero: el propietario del blog actúa como moderador, y tiene "la última palabra". No es un diálogo en igualdad de condiciones, es como una de esas tertulias televisivas con moderador (pero con más nivel, por Dios).

También tienes razón en lo de que el contexto de algunos blogs no facilirta el diálogo. El mío es un ejemplo claro, pues uso mucho el humor y hago muchas entradas puramente literarias donde hay poco sitio para el diálogo.

Bueno, creo que hemos establecido entre Liliana, tú y yo un auténtico diálogo: "a traves" de la "palabra" hemos obtenido "verdades" de las que antes no éramos conscientes.

P.S. Antes me negaba a usar los simbolitos (emoticons), pero cuando otros los usan, como tú, yo también lo hago. ¿Efgecto llamada? ¿Falta de personalidad?...

Capitán dijo...

JM, creo que depende del blog y del tema en discusión, los aspectos que citas afectan más o menos al tipo de diálogo que se genera.

Sin embargo si me permites voy algo más allá, el riesgo del blog, como de muchas de las herramientas de comunicación actuales, es que se utilicen como un sustituto de las relaciones sociales, ojo que no digo diálogo, ya que son un sistema más cómodo y de forma egoísta podemos tender a confundir las relaciones personales con las electrónicas, y estas últimas pueden auyudar a que se creen relaciones personales, pero no deben ser per sé dichas relaciones.

Abrazos

marisa dijo...

"Para dialogar preguntad primero; después... escuchad."A.Machado

"Desciende al nivel de tu interlocutor, para no humillarle o
desorientarle" Amado Nervo

"Habla para que yo te conozca".
Sócrates

¿Qué opinas? Espero que a lo largo de los meses que hemos "conversado" te hayas sentido escuchado, y creas que merece la pena seguir haciéndolo aunque no saquemos en claro nada más(y nada menos) que un buen rato y emociones de todo tipo.
Abrazos

Máster en Nubes dijo...

Sigo pensando y leyendo.

Tu entrada, los comentarios, y otro par de lecturas de blogs que leo en silencio (increíble pero cierto) me hacen pensar más en un cambio necesario: porque no es eso, no es eso. O sí, pero no.

Y sigue sin ser eso. No sólo del diálogo -que me parece muy bien todo lo que se ha dicho, pero se quedan muchas cosas por decir del diálogo en los blogs, del diálogo en si, estando bien todo lo que se ha dicho, faltan cosas, tengo sensación de hueco y de cosas que no se pueden o deben decir, no sé. ¿Se puede decir todo lo que se piensa, todo lo que se ve? quizás no, nos equivocamos mucho.

Muchas gracias, Ridao.

Sigo y pienso más. Se buscan Ángeles protectores, desde luego yo los necesito, y quizás más cambios necesarios.

Un abrazo

Juanma dijo...

En fin, me decido. Quiero decir: me ha dado cierto reparo entrar a dialogar en esta entrada porque creo que no soy capaz de argumentar, de sostener con argumentos fuertes cuál es mi opinión. Que, por cierto, y ahí está mi problema, no tengo muy claro cuál es.
Yo considero que se da un diálogo verdadero dentro del blog. Esta entrada es un ejemplo perfecto. En mi blog, por ejemplo, al no ser un lugar dedicado a mis opiniones, sino un sitio más bien literario, el diálogo es más complicado. El diálogo, quiero decir, tal y como lo explicas y pides aquí. En mi blog mis amigos opinan sobre lo que escribo (ya sabes, siempre o casi siempre, algo literario) y yo les comento brevemente y doy las gracias. Algunas aportaciones son maravillosas, bien es cierto, pero es más difícil la conversación. Digamos que no doy pie a ello.
Cosa distinta sería si, por ejemplo, colgara mis columnas radiofónicas de los miércoles (cuñita publicitaria: las retomo este miércoles día 9, en Punto Radio Sevilla, algo después de las 13:05), donde sí doy mis puntos de vista sobre el mundo y sus circunstancias.
Dicho lo cual, echo mucho de menos, por aquí, matices de la conversación cara a cara como los gestos, las miradas o la sonrisa...y es que yo me apoyo mucho en eso cuando hablo con alguien.
Bueno, creo que esto es, más o menos, lo que pienso...con mirada profunda, con sonrisa estudiada, con las manos quietas esta vez.

Un abrazo, querido José Miguel.

José Miguel Ridao dijo...

Capitán, yo no creo que dependa del tema en discusión, al menos para el diálogo al que yo me refiero, aquel a que se referían los filósofos griegos, sobre todo Platón, en que se avanzaba en el conocimiento gracias a los intercambios de palabras. Obviamente, el asunto no puede ser banal, pues si lo fuera sería imposible este tipo de diálogo.

En cuanto a las relaciones personales vía Internet, que como bien dices no tiene nada que ver con los diálogos, es algo que da para otro interesante diáblogo.

Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Me encantan las grandes citas, Marisa. Vamos al lío:

- "Para dialogar preguntad primero; después... escuchad". No le falta razón a don Antonio, es imposible dialogar cuando hablamos todos a la vez, cosa que es un gran vicio nacional. Lo de la tele es ya exagerado, pero es que se ve en la calle, y en la sala de profesores... Fíjate que en el blog eso no puede suceder. Ahí tenemos otra ventaja para la lista, que te anoto a ti y a tu compañero machadiano.

- "Desciende al nivel de tu interlocutor, para no humillarle o desorientarle". Es un buen consejo, pues de otro modo el diálogo es imposible. Ahora bien, se trata de un diálogo un tanto desigual, porque el interlocutor inferior no puede subir al nivel del "sabio". O incluso puede que los dos se consideren superiores. Eso de descender al nivel del otro es algo que, por solo plantearlo, me da un poco de repeluco.

- "Habla para que yo te conozca". No seré yo quien ose llevar la contraria al gran Sócrates, aunque en esta ocasión no se refiere al diálogo, sino al conocimiento de una persona. Como él era un tanto peripatético no se le ocurrió una alternativa, a mi juicio más acertada: "Escribe para que yo te conozca". Y si es en un blog, mejor. ¿Te imaginas un blog de Sócrates? Más entretenido que uno de Descartes seguro.

Te digo, Marisa, que escuchas de maravilla. Se ve en las respuestas a los comentarios en tus blogs. Y seguiremos dialogando mientras merezca la pena, espero que por mucho tiempo.

Besos.

José Miguel Ridao dijo...

Aurora, puedo sentir cómo te muerdes la lengua en tu última aportación. ¡Así no hay quien dialogue!;-). Bueno, dialogaremos entre penumbras:

Creo entender a lo que te refieres con "cambio necesario", pero me temo que no ocurrirá, pues para eso hace falta voluntad de cambiar, cosa que no detecto, además de cierto ambiente proclive al diálogo, algo que en nuestra sociedad, por desgracia, no es que no se fomente, sino que está desapareciendo. Ya nadie dialoga, ni siquiera los intelectuales, como bien apuntaba Alejandro en su entrada. Todos queremos imponer nuestra opinión; en lugar de escuchar mientras el otro habla pensamos en nuestra próxima intervención. En lugar de enriquecernos, nos empobrecemos encerrándonos en nuestras pretendidas glorias, que más que glorias son miserias.

Y no, no se puede, o al menos no se debe, decir todo lo que se piensa, pero sí "casi" todo. Guardemos lo más íntimo, y hablemos sin miedo de lo demás, por dios, que somos como somos, y pensamos como pensamos, y al que no le guste ajo y agua.

Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Juanma, déjate de reparos. ¡Parece mentira que seas amigo del Manteca!

El no tener clara una opinión, cosa que a mí también me pasa, es un aliciente más para dialogar. En realidad el diálogo no tiene por qué darse en un blog; de hecho, son los menos los cuadernos donde se dialoga. Lo que sucede es que este medio tiene muchas ventajas para dialogar, que es lo que he querido remarcar en mi entrada. Lo que dices de los matices creo que depende de cada uno. Ye he apuntado que puede ser tanto una ventaja como un inconveniente. En mi caso, creo que por mi personalidad, es más bien una ventaja.

Un abrazo. ¿Y esas vacaciones?

Dyhego dijo...

Lo malo de los blogs es que hay tantos y tan interesantes...
Visito muchos pero no puedo participar en todos.
Un saludo.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias, Dyhego. Acabas de hacer una aportación muy interesante. Normalmente los blogueros visitan muchos blogs, y disponen de poco tiempo para entrar en diálogos serios. Éste sería un nuevo inconveniente.

Abrazos stopgluteneros.

Lola dijo...

Me encanta el diálogo y no puedo resistirme a participar, aunque voy a hacer un poco de abogado del diablo...:-)

Yo creo que en la mayoría de las ocasiones el blog no propicia los diálogos, es más, ocurren de modo muy excepcional. El autor de la entrada busca más transmitir vivencias, o escribir entradas literarias que entablar conversaciones. de hecho somos muchos los lectores y muy pocos los comentaristas.

Sí que es cierto que las aportaciones de los comentarios normalmente enriquecen, (quitando los peloteos odiosos), pero la cortesia bloguera hace que nos mordamos la lengua y no opinemos cuando hay discrepancia con el contenido de la entrada y eso limita mucho el diálogo.

Como ya han dicho, para mí se pierde mucha información cuando no estamos frente al interlocutor, tengo la sensación de que mis comentarios son malinterpretados con bastante frecuencia, me falta el apoyo de la expresión y la entonación (o me expreso fatal, claro :-). Vamos, que a mi me gusta dialogar sin depender del teclado, y me divierto y aprendo mucho con vuestros blogs, pero no es diálogo lo que encuentro en la mayoría de ellos

Un abrazo dialogante (sin premio, que te veo venir!)

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Gracias por el enlace.

José Miguel Ridao dijo...

Ya me extrañaba a mí verte ayer atacando frenéticamente el teclado, Lola. Bueno, como ahora no estamos juntos lo dialogamos vía blog y después lo hablamos, a ver qué es mejor.

Tienes razón, una gran mayoría de los blogs no propicia el diálogo, pero hay algunos que sí: los de "opinión". En cualquier caso, en todos ellos puede surgir un diálogo muy rico de manera espontánea.

Muy de acuerdo en lo de mordernos la lengua, pero eso también sucede en los diálogos cara a cara, aunque creo que en menor medida (aquí habría una desventaja para el blog).

Lo de las malinterpretaciones al no haber contacto físico casi todo el mundo está de acuerdo en que suceden, pero en mi caso es al revés: soy más certero expresándome por escrito. Supongo que depende de cada uno.

Vamos, que estamos de acuerdo en casi todo. ¡Así no hay quien dialogue!

Luego te doy un beso.

José Miguel Ridao dijo...

No hay de qué, Javier, para eso estamos.

Un fuerte abrazo.

Máster en Nubes dijo...

Gracias José Miguel. Y lo que dice Lola, de acuerdo, especialmente en lo de la pérdida de información y la malainterpretación. En fin. Se puede ser auténtico y fastidiarla, no poder medir bien, no sé, muchas cosas.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias a ti por participar, Aurora. Una cosa sí veo clara: la mayoría de los que estamos aquí no nos conocemos en persona, y si no llega a ser por el blog hubiera sido impensable que dialogáramos. Ya es algo, ¿no?

Un abrazo.

maite mangas dijo...

Me incorporo tarde al diálogo. Es la ventaja de paticipar en un diálogo bloguero, que puedes intervenir dos o tres dias después.
Pero realmente y coincidiendo con alguna otra opinión, a mí me faltan los gestos, los tiempos, las miradas, los silencios y las risas. El diálogo "in person" tiene muchos matices difíciles de encontrar en un blog. Aunque es cierto que se establece comunicación con gente que de otro modo nunca conocerías y que te aporta una visión diferente.
Para mí los blogs (algunos) son un modo de aprendizaje, enriquecimiento, de descubrimiento y hasta de inspiración.
Otro tema es que lo que escribes, escrito queda y por eso hay que tener mucho más cuidado con la forma,
En fin, un tema requeteamplio.

José Miguel Ridao dijo...

Hola, Maite. Creo que en lo que dices te refieres más bien al diálogo como comunicación entre personas. Yo en mi entrada me refiero al diálogo tal como lo entendía Platón, como fuente de avanzar en el conocimiento. Ahí, en mi opinién, la falta de contacto físico es más bien una ventaja, pues nos permite centrarnos en el asunto y se eliminan "interferencias".

Abrazos.