martes, 6 de octubre de 2009

Apocalipsis


Cambio climático, medio océano anegando la tierra, crisis, inseguridad, hambre, destrucción... y la bóveda celeste nos contempla impasible, misteriosa y ajena, inalcanzable, silenciosa... ¿inexistente? Cuando el hombre ya no habite la Tierra, ¿quién mirará las estrellas, que viven de ser miradas?

37 comentarios:

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
¿Y si nos metemos unos cuantos elegidos en un búnker y después de las catástrofes salimos con muchísmo cuidado y nos ponemos a mirar esas estrellas?
Un saludo 100% amistoso

Jesús Cotta Lobato dijo...

Yo creo que la tierra posee una gracia natural que la progege de sus propia destrucción. Es la favorita de Dios. Pero, en fin, por si acaso, no le hinchemos a la Tierra las narices.

José Miguel Ridao dijo...

Pues yo prefiero no ser de esos elegidos, Dyhego. Menudo marrón, solitos en la tierra.

Mejor así, Jesús, que tu opinión no es comprobable a priori.

Abrazos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

La seguiremos mirando desde Siltolá. Y tú y yo, estaremos unidos con una buena copa, un negro y unas hamacas.

Un abrazote, geniecillo.

Pd. Lo del negro es clave chaval.

José Miguel Ridao dijo...

Qué quieres que te diga, Javier, depende de las intenciones del negro. Si es lo que yo pienso, prefiero que sucumba también al apocalipsis, y si no me bajo de la hamaca y pego el culo a la pared...

Un abrazo acojonao.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Joder, el chaval de color es para que nos lea poemas con ese tono suave estilo "mami" de "Lo que el viento se llevó".

José Miguel Ridao dijo...

Prefiero a Hattie McDaniel o a su hija, Javier. Mucho más seguro...

Olga B. dijo...

Con lo bonita que era la entrada, y lo del negro entre vosotros me ha descolocado, la verdad, este Javier tiene cada cosa...
Me encanta eso de que las estrellas viven de ser miradas.
Muy bien.
Abrazos y estrellas.
Y qué bonita palabra "apocalipsis", a pesar de su significado.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Cuando el hombre no habite sobre la tierra, todas las estrellas serán fugaces...

Un abrazo.

P.S: De lo del negro prefiero no opinar, por si acaso.

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Olga. Y no le hagas caso a Javier, cuando lo veas el jueves tú pregúntale por el negro...

Muy poético, Juan Antonio, yo lo guardaría para una entrada. Y sí, mejor no opines del negro...

Abrazos inopinados.

José Miguel Ridao dijo...

Qué curioso, acabo de percatarme de que de los cuatro últimos comentaristas tres son poetas que presentarán el jueves su primer poemario, editado por el cuarto.

¡Cuánto honor para mi cuaderno! Ya os felicitaré en persona.

Abrazos homenajeantes (no por detrás, sino por delante, por si los negros...).

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Disculpa Olga, Juan Antonio, José Miguel... y todos.

Pero un negro es un negro, coño.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Bueno, un negro será un negro, pero yo siempre he fumado rubio...

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Yo fumo rubio también.

Pero a veces tengo nostalgia al Ducados.

Y a ese Kunta Kinte que se dejó invalidar por unos principios personales.

En fin, que me pongo muy sensible...

Juanma dijo...

Ridao, esta gente se está cargando tu entrada, tan magnífica y poética, con tanto negro para arriba y para abajo.
Y es que, por otro lado, cuando el hombre ya no habite en la Tierra, las estrellas lo van a tener muy muy negro.

Saludos.

José Miguel Ridao dijo...

Menudo alogueo/colegueo que me habéis montado. Menos mal que Juanma pone algo de cordura. Suéltese usted la vena poética para esto.

Os dedico un haiku de color:

¿por qué será
que algo que tiene el negro
todos desean?

Abrazos plumereros.

marisa dijo...

Pues me uno a Juanma para volver a la belleza de tu entrada. Las estrellas si nadie las mira ya no serán las mismas, la verdad.la belleza es tal cuando se la admira y se la reconoce como tal.
El jueves pasadlo bien y dejaos de negros,estaos a lo que hay que estar, a la poesía, hombre:))
Abrazos y felicitaciones

José Miguel Ridao dijo...

Así se habla, Marisa, eres una amiga. Una lástima que no puedas venir el jueves, te lo pasarías bien. Como mínimo, reírte te reirías.

Un beso.

Er Tato dijo...

Si algunas estrellas supieran que sólo admiramos sus cadáveres...

Magnífica entrada. No te la habrá escrito un negro ¿no?

Un abrazo

Javier de Navascués dijo...

Buenísima intuición. A ver si me inspira algo a mí también esa idea tan estupenda. Gracias.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias, Tato. Está bien, lo confieso. Me lo ha escrito Obama, que desde que se hizo cierta foto anda el hombre hechizado por un par de visiones apocalípticas.

Tú lo has dicho, Javier. Fue un intuición, estaba escribiendo sobre el apocalipsis y me vino a la cabeza de repente la bóveda celeste. Muchas gracias por tus palabras.

Dos abrazos.

Julio dijo...

oJÚ CON EL NEGRO Y SU CIGARRITO...

Mery dijo...

Pero ¿esta entrada de qué va?
¿De un negro que mira las estrellas, de estrellas fugaces que no se atreven a bajar de una hamaca, de que un hombre que ya no habita en el océano mira impasible el cambio climático?

Mira que sois, yo me parto.
Digo como Olga, y además, las estrellas fugaces de Juan Antonio han dado un punto precioso al tema.

Os felicito, al autor y a los comentaristas(a todos).

Un besazo

José Miguel Ridao dijo...

Pues sí, Julio, gracias a un amigote nuestro parece más bien que he escrito una entrada sobre negritos zumbones.

Ya ves, Mery, es lo que tiene esto de los blogs, que además de la entrada está lo que le cuelga (recuerdo cierta antológica tarde enganchado con el amigo Romano, sin negros de por medio...).

Abrazos.

Luis Valdesueiro dijo...

Ah, los universales... Pero antes de que desaparezca "el hombre" de la Tierra, habremos ido desapareciendo, uno a uno o en aluvión, cada uno de nosotros...
Por negro, [Nota: juro que quería escribir: Por cierto], tanto negro para arriba y para abajo me ha recordado un romance de Góngora ("Luto poético"). En cada verso figura un "negro", o "negra", o "negras", o "negros". Como botón de muestra, copio la primera estrofa:
Por una negra señora
un negro galán doliente
negras lágrimas derrama
de un negro pecho que tiene.

Alejandro Muñoz dijo...

Que no se preocupen las estrellas, que siempre habrá un Muñoz dispuesto a contemplarlas.
... y a correr delante del negro, si es necesario.

José Miguel Ridao dijo...

Mejor uno a uno que en aluvión, Luis, aunque nunca se sabe, un cataclismo puede evitar mucho sufrimiento. No conocía el romance de Góngora, gracias.

Álex, siempre es mejor correr detrás del negro. Detrás, siempre detrás...

Abrazos.

Alejandro Muñoz dijo...

¿Y si se da la vuelta?
Lo importante debe ser correr más que el negro, Usain Bolt aparte.

José Miguel Ridao dijo...

Tú hazme caso, que los negros corren tela. Y si se da la vuelta ponte una máscara de niña gótica y el negro huirá despavorido.

José Miguel Ridao dijo...

Javier, que sepas que en el próximo poema que publiques te voy a cascar un álogo dedicado íntegramente a Nacho Vidal.

Alejandro Muñoz dijo...

¿Máscara de niña gótica?
Yo conozco a un negro capaz de sonreir ante tal esperpento.

José Miguel Ridao dijo...

Pero ése no cuenta, es cascarón de huevo. Ahora me voy a la cama, espero que no se haya colado ningún negro.

Capitán dijo...

JM, podrías analizarlo como haces con la economía, a nivel macro-espacial, no passa nada, pero a nivel micro-mi vida, menudo desastre.

En fin, siempre nos quedarán Alájar y Zalamea, ¿o no?

José Miguel Ridao dijo...

Muy aguda y certera analogía, Capitán. Es justo así como tú dices. Me temo que en el análisis micro no nos queda ni eso.

Miradme al menos dijo...

Pues a mí me gustaba el Coronas, que era el mejor negro de España, y me están entrando ganas de ir al estanco antes de que llegue el apocalipsis.
Muy buena la imagen final, Ridao.

Liliana G. dijo...

Quizás para ese entonces las estrellas guarden la mirada del hombre en el fulgor de su brillo y a través de él devuelvan a la Tierra el recuerdo de lo que fue un día...

Hermoso a más no poder Ridao.

Besazos.

PS: Me apunto en Siltolá, con la hamaca, la copa y el negro. ¡Olé!

José Miguel Ridao dijo...

¿Y qué me dices de los Peninsulares? Gracias, Miradme.

Preciosa réplica, Liliana, enhorabuena. Qué bien que vengas a Siltolá, así el negro nos dejará tranquilos a Javier y a mí.

Abrazos dos.