sábado, 14 de noviembre de 2009

Flor Roja


Dedico esta entrada a la memoria de mi abuelo Juan Antonio, que me cantó esta romanza muchas veces, allá donde esté.


La zarzuela Los Gavilanes , compuesta por el maestro Guerrero, es un prodigio de musicalidad, y destaca por sus maravillosas melodías. Quizá su romanza más famosa sea la que aquí ofrezco, Flor roja. Gustavo se acerca con una flor en la mano a un grupo de mujeres donde está su amada, de nombre Rosaura (ya podemos imaginar de qué flor se trata). Las damas preguntan burlonas a quién está destinada esa flor, y entonces Gustavo entona la romanza mirando a la rosa.

La versión que presento está cantada por Plácido Domingo. No es mi tenor favorito, pero reconozco que su voz, cercana al timbre y el registro de barítono, tiene pocos rivales en el repertorio de zarzuela.

9 comentarios:

Julio dijo...

Precioso y emotivo, Ridao.
Un abrazo.

marisa dijo...

En mi casa siempre se escuchaba zarzuela...entre otras cosas.Cuántos recuerdos!!A mí es que estas cosas me emocionan mucho.los abuelos son algo que no se debería perder nunca, por mucho que sea ley de vida.
Un beso

América dijo...

Aquí es cuando se llega,se disfruta se da las gracias se y escucha unas cuantas veces,bello homenaje....

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias a los tres. Las zarzuelas me traen buenos recuerdos.

Un fuerte abrazo.

Capitán dijo...

Pues tu abuelo elegía bien qué enseñar a sus nietos, en ti inculcó el amor a la música, doy fe de ello.

Un abrazo

Liliana G. dijo...

¡Qué emotivo homenaje, José Miguel!
Hay melodías que quedan grabadas en el corazón y se llevan toda la vida. Es impresionante la forma en que el recuerdo se abre paso hacia el presente donde aún sigue sonando aquella música.

¡Precioso!

Besos.

José Miguel Ridao dijo...

Sí que es verdad, Capitán. Gracias.

Gracias, Liliana. La música es el mejor vehículo para los recuerdos.

Un abrazo a los dos.

Mery dijo...

Qué sanísima costrumbre la de cantar zarzuelas en casa. Creo que tu abuelo estará feliz y radiante con este recuerdo tuyo.
Un beso

José Miguel Ridao dijo...

Muchísimas gracias, Mery. Ojalá sea así.