domingo, 22 de noviembre de 2009

Horas cortas


Aquí en el sur el verano acaba de terminar. A las ocho de la tarde aún quedaba un mundo para el final del día, y muchos afortunados acababan de levantarse de la siesta, pensando en disfrutar del mejor momento de la jornada en la calle, con compañía. Pero ahora, en este mes de noviembre de frío recién estrenado, es noche cerrada en Alájar a esa hora, y el día se da por concluido, aunque, y esto es lo sorprendente, sigue teniendo veinticuatro horas.

Las horas avanzanzan perezosas en verano, y el frío y la oscuridad aceleran su paso. Yo me quedo con estos días de invierno, cortos en horas pero largos en vida.

horas de invierno
vuelan en los relojes
soplan las almas

9 comentarios:

Rafael Lucena dijo...

Dos cosas: la primera, si "avanzanzan" es una errata, no la corrijas ("avanzanzan perezosas": aliteración de "z" que refuerza el sentido de la frase) y si es adrede, mejor (la capacidad creadora de los hablantes); la segunda, Sting, sobre el invierno, no compone mejores versos.

zim dijo...

Pues yo soy de la opinión contraria. Sin luz, hay un montón de cosas que no me apetece hacer; así que mi día invernal es siempre menos activo. Del otoño y del invierno me gustan la temperatura y los colores del paisaje ... sólo echo en falta esa luz que dura hasta después de cenar. En fin, para gustos hay colores.

Frente a tu ridaiku, este zimaiku:

horas de estío,
duermen en los relojes
despiertan almas.

:))) saludos, cálidos, diurnos y luminosos.

marisa dijo...

Vengo de Jaén, de una visita familiar, llena de sur y de recuerdos dulces. Ahora leo tus horas y siento ese soplo del recuerdo sobre mi alma.Un beso.A ti y al sur...

José Miguel Ridao dijo...

Era una errata, Rafael, y seguiré tu consejo, me ha convencido tu argumento. En cuanto a Sting, buscaré sus versos para calibrar los míos.

Tú lo has dicho, Zim, para gustos... En realidad no era un ridaiku, éstos son más bien irónicos y a veces malhablados, valga la expresión. Me ha gustado tu réplica, para que luego digan que un haiku es pobre; todo cabe en diecisiete sílabas.

Yo también tengo familia en Jaén, Marisa. Estuve allí hace poco. Qué bien que te llegara el soplo.

Abrazos a los tres.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¿Ha acabado?

¿Qué acaba?

Chops, Chops, Chops.

José Miguel Ridao dijo...

En Alájar hace tela de frío, Javier.

Se acaban las almejas. Un drama...

Alejandro dijo...

Me quedé con ganas de comentarte ayer.
Me apunto al verano, pero el invierno tiene momentos de recogimiento propiciados por la oscuridad, el frío y la mesa camilla que son difíciles de superar.

No te abrazo, que paso a comentarte la de hoy...

José Miguel Ridao dijo...

No seas cutre con la mesa camilla, Álex. Si al menos hubieras dicho chimenea...

¿Ti da cuen que entrada más cojonuda? Sólo 7 comentarios...

Alejandro dijo...

Por eso sigo comentando aquí... para que no te la des de eximio.

Me ratifico: mesa camilla, bata y zapatillas de cuadros (preferiblemente que no combinen) y de rulos no hablamos que andamos escasos de población.

¡Eah! Esto acabará con 10 comentarios (al menos).

Otra entrada vulgar.