domingo, 14 de marzo de 2010

Divagaciones blogueras

A veces, cuando las musas no aparecen y la imaginación flaquea, me siento frente al teclado y me fuerzo a escribir a ver qué sale, como ahora, y surge una especie de conexión entre las teclas y el cerebro, una corriente eléctrica. Con el papel es igual, aunque en vez de eléctrica la corriente será más tradicional, más antigua, más señorial, pero raras veces cojo el bolígrafo y el folio en blanco, me da pereza, es mucho más fácil tumbarme en el sofá con el portátil sobre las rodillas. Si no fuera por los ordenadores seguramente yo no escribiría, tanta es mi pereza; y al blog también debo mucho, esa zanahoria de los escritores perezosos. Pero pierdo el hilo, decía que es milagroso cómo se enciende la mente al comenzar a escribir. No es que ahora se haya encendido con mucha brillantez, pero algo es algo, no sé si dará para una entrada de blog, eso lo decidiré luego, cuando vea el resultado. Por ahora lo escribo en borrador, y con eso me quito el mono. Y es que hay días en que no sale nada, ni el retoque a ese poema inconcluso, ni la anécdota graciosa, ni el remate de todos esos apuntes que tengo en un archivo donde anoto las ocurrencias que pueden dar lugar a una entrada en el blog. Tampoco es tan importante, ahora que lo pienso, como si hubiera que escribir algo todos los días por fuerza. Es lo que tiene el ritmo de entrada diaria, que se ve uno obligado a publicar aunque no tenga ganas; ya sé que es una tontería, que esto del blog es cuando te apetezca, pero es lo que me sale, y en cierto modo está bien para combatir mi pereza natural. Una especie de terapia, scriptoterapia se le podría llamar.

Escrito queda, y del tirón. Ahora lo leo y si me parece, pulso el botón de publicar.

13 comentarios:

AdP dijo...

Hay días que da pereza hasta dejar comentarios.

Saludos.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Pues me parece estupendo que le dieras al botón de publicar. Ojalá yo con todas mis ganas fuese capaz de escribir tan bien como tú con desgana.
Un abrazo.

MAROCHA dijo...

Esas suelen ser las mejores entradas, las que no están pensadas demasiado, las que escribes con la conexión de tus dedos con tu cerebro o tu corazón.
Esas que, el hecho de que le falte alguna letra, acento, mayúscula, no hace más que darle énfasis a lo que, realmente quieres decir. No se consideran erratas.

Un saludico.

Ramón Simón dijo...

"Toito esto te pasa po escribir cuando no se tiene ganas"

Un abrazoten.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Siempr es bueno hacer dedos. Así la musa nos pilla entrenados si decide aparecer, la muy jodida.
Un abrachop.

Las hojas del roble dijo...

Que les den por debajo del baby a las musas

José María JURADO dijo...

Esto es como la bicicleta, si no pedaleas se cae.

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
¿A que te has quedado más a gusto?
Pues ya está, no le des más vueltas.
Salu2.

José Miguel Ridao dijo...

Y que lo digas, AdP.

No lo creo, Rafael. Tu blog, además de interesante, está muy bien escrito.

Marocha: si no las mejores, sí las más auténticas.

Es verdad, Ramón, pero no me importa porque llevo torta, como decían los Payasos de la tele.

Abrazos milikeros.

José Miguel Ridao dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Juan Antonio, como si fuéramos pianistas.

... y a los musos, Julio.

Interesante comparación, José María, aunque también dicen que nunca se olvida andar en bici.

Es verdad, Dyhego, me como el coco demasiado.

José Miguel Ridao dijo...

Se me olvidó saludaros. Ay, las servidumbres del blog...

Mery dijo...

Entiendo lo que te ocurre; a veces nos ponemos ante el ordenador con temor a escribir tonterías que no puedan interesar a nadie. Por eso debemos recordarnos a nosotros mismos que el blog "es nuestro" y que podemos hacer con él lo que queramos, hasta considerarlo un diario personal, si se desea, íntimo.
Así que escribe de corrido lo que te venga en gana y lo que el ánimo te pida en cada momento. HAs hecho muy bien.

Un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Gracias, Mery. De todos modos creo que es necesario un mínimo de interés y calidad en lo escrito, y creo que en esta ocasión no lo he superado.

Un beso.