jueves, 22 de septiembre de 2011

De recortes y otras putadas

Ahora que el gobierno (así, con minúsculas) de España, acuciado por las deudas, busca desesperadamente la manera de ahorrar el dinero que tiró a espuertas durante más de diez años, como si se tratara de un vividor patético y obsceno que ve cómo le van a embargar la mansión en que se ha estado revolcando, me decido a levantar la voz desde mi posición de funcionario docente “de toda la vida” y economista de formación.

Puntualizando, que es gerundio:

Se recorta en educación y sanidad porque en estos sectores es donde se concentra el mayor volumen de gastos.

Lo malo (o lo bueno), es que, por su importancia, son los sectores donde la población entiende menos los recortes.

Lo que digan los docentes y los profesionales sanitarios se la trae floja al gobierno, a los ciudadanos y a Angela Merkel.

En educación y en sanidad se ha despilfarrado muchísimo dinero.

Se pueden reducir gastos antes en otros ámbitos que claman al cielo.

Lo anterior no puede servir de excusa en ningún caso.

Nadie va a echar piedras sobre su propio tejado.

Ni tampoco es necesario, ya se encargan otros de apedrear los tejados ajenos.

El sector público es menos eficiente que el sector privado.

El sector público es necesario, con menor o mayor tamaño.

La poca eficiencia no es culpa de los funcionarios, sino de la falta de control por parte de unos jefes que a su vez no están controlados y se lo llevan calentito: si en una empresa privada el jefe no estuviera pendiente de los trabajadores, éstos trabajarían menos.

Pagan justos (trabajadores responsables) por pecadores (vagos y sinvergüenzas).

La orientación política debería ser independiente de las actuaciones y opiniones de los funcionarios a este respecto.

A uno le pagan menos, pero uno se aguanta.

5 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Ahí tienes toda la razón del mundo. Estas son verdades como puños y yo creo que indiscutibles.
Igual, si el mismo empeño que está poniendo el colectivo de profesores, lo hubiesen puesto en otros desmanes que se han cometido en la educación, ahora tendrían más autoridad moral.
No valdría para nada, seguro, pero al menos "cantaría" menos.
Así me gusta, los tíos machotes y coherentes aunque les duela en prendas
Un abrazo

Dyhego dijo...

Monsieur Ridao:
Las observaciones que haces son apabullantemente ciertas, por eso mismo, nuestros políticos no las entienden (o no las quieren entender...).
Toda la artillería antifuncionaria va contra los docentes cuando la mala fama que arrastramos todos se debe a los funcionarios de los organismos que no atienden al público directamente ( organismos nacionales, autonómicos o municipales). Pero también tienes razón al decir que la culpa no sólo es de estos malos (no todos, claro) funcionarios sino de sus jefes superiores. (Si el jefe de una sección llega a las 11 difícilmente va a controlar a los que "pican" antes que él...).
Hay leyes contra esto pero ¿quién las aplica?
Por otro lado, además de los funcionarios, están los famosos "asesores": mindundis elegidos a dedo por los políticos, que cobran mucho más, cobran dietas por todo, nadie sabe a qué se dedican y nadie sabe realmente qué funciones (aparte de cobrar) realizan. Ahí se va la mayor parte del dinero público, pero claro, echarles la culpa a TODOS los funcionarios es más barato y más efectivo social y políticamente...
Salu2

Liliana G. dijo...

No sólo tus observaciones son ciertas por allí, sino también que valen por aquí. Y te faltó remarcar (además de la salud y de la educación) el terrible despilfarro que supone pagarles unos peniques (¡qué antigüedad!) a los jubilados y pensionados, a ver si a los viejitos se les de por tirar manteca al techo...

¡Qué realidad esto de la globalización! Lástima que se engloba lo peor, y lo peor es cuando te "pinchan el globo".
(Ya me indigné)

Besos y cariños.

Alejandro dijo...

Y a otro también. Y le que digan los docentes, a quien más floja se la traen es a sus propios alumnos.

Un abrazo. Recortado.

José Miguel Ridao dijo...

Pues hoy estoy de acuerdo con todos vosotros, y me alegra especialmente que coincidamos docentes y no docentes, sufridores y sufridos

Álex: eso ha sido así desde el origen de los tiempos, acuérdate del caso que le hacíamos a las clases de don José, un poné...

Abrazos.