jueves, 8 de septiembre de 2011

La escritura o la vida (1)


Esa convicción tan extendida de que la lectura te permite vivir vidas de otros y que los escritores viven a través de sus personajes es una chorrada como una hormigonera de grande. A lo mejor yo mismo lo he afirmado antes en estos apuntes, pero no por ello deja de ser una chorrada. Como se vive de verdad no es leyendo, ni escribiendo, sino viviendo, valga la rebuznancia. Puedo aceptar que haya escritores que han tenido una vida muy intensa, como pudieron ser Cervantes, Lope o, por poner un ejemplo notorio, Hemingway, pero ellos se dedicaron a vivir mientras no escribían, lo cuál en el caso de Lope tiene un mérito enorme, rayando en lo luciferino, visto cuánto vivió y cuánto escribió. Hoy en día hay muchos roedores de biblioteca, pacientes eruditos, poetas tristones, novelistas de medio pelo y demás fauna letresca que llevan una vida perfectamente anodina y vulgar, y que envidian en secreto a esos seres llenos de vitalidad que levantan pasiones a su alrededor, que en su obscena ignorancia apuran los lingotazos que ofrece la vida. Parco es su consuelo: cuando son mediocres, todos sus afanes estériles se centran en alimentar su vanidad, mientras que los buenos, los realmente buenos, ésos cuya obra no será valorada hasta dentro de cien años, en el mejor de los casos, ésos van llorando por las esquinas, justamente como hacía Pessoa hace cien años.


P.S. Hoy me he despachado a gusto. En cualquier caso, salgo bien parado: si soy un panolis tristón escribiré como los ángeles, y si mi literatura es mojonera, me lo como todo (no se aceptan las dos hipótesis malas simultáneamente).

P.P.S. El título es todo un guiño a Jorge Semprún.

7 comentarios:

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Si un lector lee una novela que lo atrapa, se pondrá en la piel del protagonista y "vivirá" sus experiencias.
Un escritor o cuenta sus experiencias mezcladas con lo que coge de aquí y de allá; o se lo inventa todo.
Yo no estoy de acuerdo con sus dos primeras afirmaciones.
Salu2

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Pues yo siempre he pensado que, efectivamente, el lector no tiene porqué creerse el protagonista de lo que lee. Lo que pasa es que nunca lo hubiera sabido explicar tan bien como tú.
En cuanto al escritor, depende de lo que escriba y como lo escriba. Hay escritores que lo único que hacen es convertir en ficción su propia vida. Luego, entonces, no tienen más cojones que creérselo.
Saludos.

Ramón Simón dijo...

sic,
quiero decir, hay que vivir, y punto pelota. Es decir, vivir siendo consecuente con el pensamiento de uno, con su forma de entender la vida. Cada cual es cada cual que no cada cuac es cada cuac que también podría ser si eres pato.


abrazos

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias por comentar, he estado un poco perdido. Ramón ha dado en el clavo, en tor bebe. Gracias a Rafael por las flores, que me vienen de perlas, y a Dyhego: estarás de acuerdo con la entrada siguiente, sospecho.

Abrazos descastados.

Mery dijo...

Y mirá vos (como decía Mafalda) esa gente de vida entusista y apasionada que no escribe un libro sobre su vida...
En cambio hay escritores que nos cuentan cada chorrada...
También me despacho a gusto, hala.
Un beso

José Miguel Ridao dijo...

Anda que no, Mery. Y otros nos hablan de su vida gris y disfrutamos como enanos, por la luz que le proyectan.

Besos de bienvenida.

Mery dijo...

Merci beaucoup.
Mas besos