miércoles, 27 de enero de 2010

Autocomplacencia bloguera

Mirad los enlaces de vuestros blogs: aparte de la calidad e interés de esos cuadernos, ¿no son todos personas afines a vosotros? Aunque exagere un poco, ¿no es como en los mítines políticos, donde todos aplauden, y cuando llega un forastero anónimo lo echan a patadas?

¿No se enriquece uno con el contacto con gentes diversas? ¿No corremos el riesgo de la autocomplacencia bloguera?

Quien esté libre de pecado... ¡CLONC! !!Ayyyy!!

P.S. Eso me pasa por meterme donde no me llaman.

30 comentarios:

Alejandro dijo...

¡Llevaba tiempo esperándote!
Y callaíto... que te tiro la otra.

El alegre "opinador" dijo...

Llevo muy poquito en esto para caer en la autocomplacencia. Me alienta el ver que cada día hay más visitas y lectores... Estoy en fase eufórica. Ja, ja, ja.
Un saludo.

Paloma Corrales dijo...

Jajajajaja... en el mío creo que no ocurre, hay diversidad (aunque reconozco que tengo debilidad por la poesía), pero he de decir que en los "vuestros" sois siempre los mismos, los que os seguís y os comentáis... así como en "chupipandi" y, sí, creo que enriquece escuchar y leer opiniones distintas.

Por último me parece que todo depende del dueño de la casa: si acoge con cariño y respeto (hospitalidad) al forastero, éste se quedará y comentará, pero si ocurre lo contrario... pues probablemente cerrará la boca para siempre.

Me gusta cuando metes el dedo en la llaga ;-)

Besazo.

maile dijo...

Pues, sin que sirva de precedente, ¿Puedo decirle que no?
Visito muchos cuadernos, algunos de manera pública, muchos en privado. No todos los dueños me son afines, ni coincido con sus “vivencias”, pero en algunos me mantengo por el puro placer de leer algo que me agrada como fue escrito.
Si que me he encontrado con algunos que, por mostrar mi disconformidad, no me trataron de buenos modos, aunque pudieron ser percepciones mías, claro. Pero no me negaron la entrada.
Me hizo revisar mi blog y buscar algún mal comentario. No encontré tal, pero si alguna diferencia de opinión. Y no me molestaron.
Supongo que de todo hay. Pero esa es la grandeza de la red, no? Si no quieres arriesgarte, siempre puedes moderar, y aprobar o no, los comentarios que recibes y que quieres que sean de dominio publico.
¿Enriquecerme?? Si... hasta que reviente de rica.
¿Autocomplacencia blogera? ¿Ahora se llama así la vanidad? Es que de esa yo empiezo a tener alguna... y me preocupa.

Besos mi señor Ridao, muy cariñosos.

Alejandro dijo...

Bromas aparte: es cierto que existe afinidad, autocomplacencia, etc.

Si tienes pocos comentaristas le extiendes la alfombra roja al recién llegado, salvo a esos anónimos "negritos" que no tienen huevos de pasar a "azules" de perfil visible

...y mucho menos de abrise un blog, aunque viendo cómo comentan, poco interés podrán tener.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Lo de la afinidad es cierto y comprensible, y lo de las palmas, también (cierto, no comprensible). No me gusta nada ese aspecto de los blog. Un abrazo.

Quequi dijo...

Yo te aseguro que soy distinta a los demás. Compruébalo.

Liliana G. dijo...

La próxima te quitará la idea de meterte en casa ajena, jajajajaa

No sé de donde has sacado que a los forasteros los echamos a patadas... ¡Todo lo contrario, hombre! Hasta ahora los pocos anónimos que he tenido se han despachado a puro piropo, como para echarlos, jajajaja

¡Autocomplacencia? Pero si no los vamos a buscar... ¡Vienen solos!

Besos

Er Tato dijo...

Pues en este caso, y sin que sirva de precedente, yo creo estar libre de pecado, si es que eso existe ;-).

Te voy a contar una anécdota. Yo tenía entre mis enlaces a un cura del Opus con un magnífico blog -que aún existe, que aún es magnífico y que aún leo de vez en cuando desde reader-, y él me tenía entre los suyos. Tuvimos un par de debates, algo fuertes, pero en todo momento educados y respetuosos, y me sorprendió que, sin decir ni pío, dejara de comentar y eliminara mi enlace. Yo seguí comentándole y manteniendo su enlace un tiempo, pero al final decidí dejar de recomendárselo a mis parroquianos. Un poco por venganza, lo reconozco, y otro poco porque tomó una deriva excesivamente evangelizadora y empezaron a escasear las entradas, digamos, más humanas, que eran las que me motivaron a incluirlo en mi lista.

En el lateral de mi blog hay 62 enlaces - sigo a través de reader más de 100-, y entre ellos hay gente claramente de izquierdas, gente católica, apostólica y romana, ateos declarados, gente de derechas... ¡Hasta poetas! Están ahí porque lo que escriben me parece interesante. Y suele parecerme más interesante la gente que opina distinto que yo. También hay, claro, gente afín, pero no están ahí por serlo.

Magnífica entrada, Ridao. Como casi todas en las que haces alguna reflexión sobre este fascinante mundo de los blog. Y disculpa la extensión.

Un abrazo

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

En parte sí. Yo, al incluir un enlace, pe planteo que el blog enlazado tenga interés y esté bien escrito. Creo que es lógico, porque los que visitan tu blog se fían de tu criterio (se supone) y pueden visitar tus enlaces. Y si alli no hay nada de interés, estás haciendo perder el tiempo a tus lectores. Y no está el tiempo como para perderlo.
Un abrachop.

Paco Gómez Escribano dijo...

Yo recibo bien a todo el que pasa por mi blog, creo. Pienso que en la variedad está el gusto. Aunque esto es como la vida, claro, siempre hay blogs con los que tienes más afinidad, inevitable.
Un abrazo.

eres_mi_cruz dijo...

el comepollismo admite todos los adjetivos... también el de bloguero...
creo que no es una cuestión intrínseca bloguera... sino esencialmente humana...

es un gustazo entrar en blogs y no tener que comentar por güevos... es como ir a una fiesta a beber y mirar sin que te pregunten ¿tú no bailas?...
los enlaces casi siempre son un compromiso...

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡Pues que os den por culo a todos, mamones y falsos!

Mono Burgos dijo...

Hijos míos qué nivel. Yo no tengo blog y sin embargo sigo algunos de la personas que escriben en éste.
Con respecto a la afinidad, personalmente, sigo blogs afines un poco a mi manera de pensar ya que lo hago como entretenimiento. Por tanto, para entretenerse mejor algo que vaya con uno.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Yo no me privo de mostrar mi desacuerdo con una entrada o las formas de expresión en un blog visitado.
Siempre he recibido bien a las visitas incluso a los anónimos que han dejado alguna barbaridad. También he retirado dos entradas por avisarme que eran ofensivas para las personas mencionadas.
En fin que no me veo retratado en la autocomplacencia aunque sí, es verdad, que enlazo a blog que me son agradables y me gusta lo que leo en ellos.
Un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Álex: no, por favor, que con la retahíla que viene por ahí abajo seguro que me llueven las pedradas.

Alegre: en la fase eufórica las pedradas ni duelen.

Paloma: muy inteligente, nos tiras una pedrada y te pones un casco.

Maile: me he enriquecido mucho con tu comentario, y no es coña. Muy interesante la comparación entre autocomplacencia y vanidad. De todos modos me has dao en to el ojo.

Es cierto, Álex, los anónimos en negro no suelen provocarme mucha autocomplacencia.

Máster en Nubes dijo...

Tengo la sensación de que hay de todo en esto, afinidades y no afinidades (meter digamos que "disidentes" o "no afines" o gente con la que no se está de acuerdo a veces precisamente para ser más ecuánime o ... hasta parecerlo y cumplir cierto expediente), también gente que no mete un determinado enlace ni aunque lo maten aunque él mismo lo lea y le guste... y en cambio mete otro de alguien que no le gusta nada y hasta desprecia en público, pero como le comenta a él o él le ha metido el suyo, lo mete entre los enlaces, le da como apuro no hacerlo... y luego claro que hay círculos de amigos e iniciados cerrados o abiertos o medio-medio, no sé.

Yo asumo que la gente hace lo que quiere realmente en esto, lo que puede a veces, también que varía, que amplia enlades, que los limita otras veces o que cierra los enlaces por razones diversas.

Las hojas del roble dijo...

Afinidad sí que hay, pero eso no es malo, hermano.

José Miguel Ridao dijo...

Antonio: coincidimos en la opinión de los palmeros.f

Quequi: ¡¡Grrrrrrr!! !whoff whof! Sospecho quién puede ser tu amo, y nunca me tira pedradas. Hala, ¡fuiii! ¡fuiii!

Liliana, vienen solos pero les ponemos una alfombra roja cuando son amables, como dice Álex. Aunque tampoco los vamos a echar a pedradas, digo yo...

Tato: la primera, en la frente. Y respecto a la anécdota que me cuentas, no me sorprende en absoluto. Por último, tu alabanza final fomenta mi autocomplacencia, jeje.

Juan Antonio: me tomo tu comentario como una pedrada, pues lo que miras al enlazar es la calidad del blog.

José Miguel Ridao dijo...

Coincidimos, Paco. Llamémosle afinidad.

Eres mi cruz: todo un hallazgo el término comepollismo. Vale por una entrada. Es como las palmas que dice Antonio pero en fino. Suscribo tu comentario de pe a pa. Ah, y bienvenido a mi blog (sin compromiso, claro).

Javier: eres el vivo ejemplo de que enlazo en mi blog a gente de todo tipo (en este caso amigos, ¿eh?). ¡Clonc! Me he dado una autopedrada.

Mis comentaristas como de costumbre, Mono. Un nivelazo. Te apunto a los que no tiran piedras.

José Miguel Ridao dijo...

Rafael: me has tirado media piedra sólo, te lo agradezco. Además, ni me has dado, jeje.

Es verdad, Aurora, hay de todo, Hay quien hace de su blog un sayo, otros una casulla y hay quien hace un traje de fiesta, o de gala.

Es verdad que no es malo, Julio, pa qué nos vamos a comer más el coco.

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios, que me llenan de autocomplacencia, y un abrazo achichonado.

Paloma Corrales dijo...

... pues no Ridao, no creo que sea nada inteligente, porque he tenido que leer tu entrada y los comentarios para darme cuenta que si no te siguen o te enlazan es evidente que no debe gustar nada tu blog... ¡ay qué lástima!

Ramón Simón dijo...

José Miguel, para no hacer muy larga mi respuesta opino igual que, con pequeñas matizaciones, maile, Juan Antonio, las hojas del roble ( Julio), y máster en nubes.
Y eso, "que es mi prima y tampoco baila", que llevo pocos meses por estos andurriales de blog. Jolin, lo que da una entrada sicenra. El dedo en la llaga.
Saludos. Y nada de abrazos. ya sabes, por evitar comentarios que puedan dar lugar a otras interpretaciones.

Capitán dijo...

Ojo con las piedras que tiras, a ver si nos vas a dar con alguna.

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Yo creo que casi todos vamos de flor en flor y libamos donde nos place.
Salu2

marisa dijo...

Los blogs son como las personas, así que hay de todo...A todos nos gusta ser correspondidos(dentro de un límite) y , como en la vida, damos a quien nos da, y a quien queremos.Una cosa es reconocer la calidad de un texto,otra invitar a comer al autor a tu casa aunque te parezca un impresentable.Imagino que con los blogs es igual.
Las relaciones sociales son complejas, en ellas entran los egos, los complejos, las filias y las fobias, incluso la química y las normas de cortesía (los mismos ingredientes que en cualquier situación comunicativa).
Pues eso, que cada uno se lo monte como quiera y aquí paz y después "blogger".
Besos enormes

José Miguel Ridao dijo...

Ahora sí que has dado en el clavo, Paloma. Muy aguda. ¡Marditos roedores!

Eso, Ramón, que los abrazos son mariconadas autocomplacientes.

Hombre, Capitán, después de la que me han dao alguna piedra podré tirar, digo yo...

Ésa es una buena práctica, Dyhego, de flor en flor, pero sin mariconadas.

Eso es lo importante en realidad, Marisa, que cada uno haga lo que quiera, pero la reflexión bloguera es un ejercicio interesante.

Abrazos para todos sin mariconeo, y que conste que uso esta palabra como broma, zin acritús.

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Dije de flor en flor, no de capullo en capullo...
Salu2 descapullados...

Mery dijo...

A mí me ha ocurrido encontrarme con gente en otros blogs que no tenían que ver entre sí, ni por tema ni por estética, así que hay un tótum revolútum estupendo.
Un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Lo mismo da, Dyhego, las flores son capullos evolucionados.

La verdad es que sí, Mery, que da alegría encontrarse con amigos en el extranjero.

Abrazos.