jueves, 21 de enero de 2010

Homenaje a unos mercuriales presentes


A
José María Jurado.

En las ruinas desoladas de un coso fantasma rumian los caballeros mercuriales el albero perdido entre las luces de los maestros de San Bernardo. La Buhaira es testigo espectral desde su orgullo de viejo palacio almohade asfixiado por los humos del progreso y de la codicia capitalista. Relucen las calvas a merced de la aves de rapiña, y los rostros impávidos quedan huérfanos de un amago de placer. Bocas ausentes pueblan los anhelos y llenan de vacío la tabla redonda desde donde un Parsifal moderno parte a Siltolá en busca del Santo Grial, sin miedo a cortarse con el filo de Excalibur. Un viejo roble nace del centro de la mesa y cobija con su sombra los cuerpos ateridos, mientras un cercano rumor de batracios conjura el espíritu de Bashop. ¡Miradme al menos a la cara, romanos y púnicos, y decidme cuándo volveremos a Baeza a combatir a los iberos acantonados! Desde mi ventana bañada en la luz del invierno lluvioso de Al-Andalus saludo al dios Mercurio y aplaco su ira para que perdone las blasfemias y los ripios. La sangre mercurial corre por las copas y calienta los corazones, alejándose del premio prometido.

21 comentarios:

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
¡Faltaba el termómetro de mercurio para conocer vuestro grado de calentura alcohólica...!
(comentario irónico, sin intención de herir susceptibilidades).
Salu2

El alegre "opinador" dijo...

¿A quién se le ocurre ir de terracitas en enero a los jardines de la Buhaira? Además, lo que dice Dyhego, mucho frío por fuera... Y a saber cuánto calorcillo por dentro. Je, je, je.
Un abrazo.

Ramón Simón dijo...

El final prodría ser " alegrándose del premio no recibido." Yupiiii!!!
Quillo, killo, kiyo, una alegría conocerte. Y menos mal que nadie llevaba un termómetro de bolsillo para medir los grados de alcohol en nuestra sangre. Ni nadie era guardia civil para llevar nuestras almas alegres al purgatorio, donde viven mujeres deseosas de poetas ripiosos.
Un abrazo.

Ramón Simón dijo...

...Y conicido contigo, con perdón o sin perdón para quien lo haga, una mariconada muy grande usar las iniciales en los diarios. A no ser que uno deba preservar la identidad de su futura nuera, o el apellido de su futuro caballo rocinante.
Otro abrazo y ya son muchos abrazos.Esta opinión va a terminar en convertirse
en otra gran mariconada.

José Miguel Ridao dijo...

Captada la ironía, Dyhego, y el cariño también.

Un abrazo calenturiento.

José Miguel Ridao dijo...

Oiga usted, Sr. Alegre, que eso lo hicieron los mercuriales borrachuzos. Un servidor estaba en casa a las doce y media, como un calzonazos.

Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Hola, R.S. Lo mismo digo, una alegría conocerte. Hubo tiempo para todo, ¿eh? Poemas serios, menos serios, confidencias, consejos virtuales... Genial la paráfrasis de J.C.L. ¿Y qué me dices del apócrifo de J.A.G.R.? Y J.S.M. te tiró de la lengua una mijita, todo hay que decirlo.

Un abrazo amariconado.

P.S. Ya en serio, que nadie se ofenda por esta broma, por Dios. Menos mal que Trapiello no me lee...

Miradme al menos dijo...

Homenaje muy bien tirado, José Miguel.
Un saludo de una boca ausente, pero por imperativo físico.

José María JURADO dijo...

Gracias, José Miguel, ya sabes eso que decía Borges, desdichados nuestros imitadores porque de ellos serán nuestros defectos.

Muy simpático y con mas enjundia de lo que parece.

Me estáis poniendo a pensar.

José María JURADO dijo...

Por si las moscas: el comentario anterior va con signo de :-)

Esto es que en lugar de "imitadores" a lo mejor debería escribir parodiadores.

Un abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Oh, qué buena noche, a pesar de que no hubo BSF (becarias sin fronteras, aclaro).
Un abrachop.

Ramón Simón dijo...

Aviso a todos los mercuriales: no soy maricón aunque lo aparente; mi verbo fácil, es fácil y fácil, sin mediar adjetivo alguno, ni sustantivo, y limpio como un limpia vajillas, o limpia almejas. Coño, he dicho. Perdón, quiero decir que buenos poemas se recitaron.
Un abrazo sin abrazo para que no quede duda de mis buenas intenciones.
Saludos a todos, y buena crónica JAG Romano, sin premio. Por cierto, en vuestro blog no puedo hacer comentario alguno , y eso?

Jesús Cotta Lobato dijo...

Pues, hala, esta entrada me inspirará los primeros versos del himno.

José Miguel Ridao dijo...

Pues no sabes de lo que te libraste, Miradme. Bocas rusas importadas, parecía eso.

Un abrazo gastroenterítico.

José Miguel Ridao dijo...

Sí, es una parodia, José María, y muy cariñosa.

Desde la caverna oscura de una clase teñida del hálito de JRJ te doy las gracias, JMJ.

José Miguel Ridao dijo...

Incluso puede que "gracias" a que no las hubo, JAGR. Visto lo visto, más de uno hubiera pasado de lo virtual a lo real.

chop chop

José Miguel Ridao dijo...

¿Cómo es eso de que no puedes comentar en el blog, amigo Ramón? Ahora mismo me ocupo del asunto, joder, coño, qué poca clase tienen estos mercuriales...

José Miguel Ridao dijo...

Será un honor, Jesús. Y ya de paso, ¿por qué no cuelgas la paráfrasis de ayer, que era muy buena y no la recuerdo bien?

maile dijo...

Cualquiera diria que son ustedes como niños... ¿o le quitamos el "como"?

Mucho arte mi señor Ridao.

Alejandro dijo...

Desde la última vez que toreó Joselito en la Monumental, nadie había dado en Nervión un quiebro tan torero como tu remate final de esta faena, Maestro.

Genial la entonación, aunque aquí no pueda apreciarse.

Un abrazo misterbinero.

José Miguel Ridao dijo...

Quítale el cómo, Maile, del tirón.

Grasia, apañero. Y tú hisiste una faena de tiralíneas.

Abrasos matutino (s.p.)