domingo, 3 de enero de 2010

Dolor y fe


¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!

Gustavo Adolfo Bécquer

Acabo de llegar de un entierro en Alájar, de una vecina mía que no llegaba a los treinta años y murió ayer de repente, dejando dos niños muy pequeños. El cementerio del pueblo parecía sacado de las leyendas de Bécquer, con una lluvia persistente, niebla a jirones y la hierba de color verde brillante. La casa de los muertos tiene unas vistas privilegiadas, y las aldeas del Calabacino y el Collado parecían surgir de la niebla como ciudadelas humeantes, mientras que la Peña se intuía en su promontorio, más misteriosa que nunca.

Triste, muy triste. Un anciano a mi lado me dijo que en todos los días de su vida no recordaba haber visto la iglesia tan llena en un funeral. La mayor pena se la llevan los dos chiquillos ausentes, que se habían quedado con su padre, pero impresionaba ver el dolor de los padres, magníficas personas. Hasta hoy no les he podido abrazar, y lo que más me ha asombrado es su entereza dentro del dolor. Han ofrecido la vida de su hija a la Virgen de la Salud de la aldea de los Madroñeros, donde nació la madre. Su fe les está ayudando a sobrellevar un dolor que de otro modo sería insoportable, y eso me ha conmovido. Yo, que no soy creyente, admiro ese don, y a veces lo envidio.

11 comentarios:

Las hojas del roble dijo...

Qué tristeza, Ridao.

maile dijo...

lamentablemente el dolor llega y no necesita llamar a la puerta. Al contrario que la Fe... si no te llama nunca la oirás. Pocas veces ésta mitiga ese sufrimiento, y sufrir por no tener Fe es extremadamente doloroso. Nada comparable con perder a un ser querido.

Mis pesares por su tristeza, mi señor Ridao.

Olga B. dijo...

Acabo de llegar de viaje, me pongo a leer todo lo atrasado y me encuentro con esto. Qué tristeza más grande. Dan ganas de no pedirles nada a los Reyes, sólo que nos dejen acompañar a nuestros hijos hasta que no nos necesiten.

Un beso para ti y para toda la tropa.

Cita dijo...

Dicen que los no creyentes tenemos una esperanza menos, la fe.

Una pena

Besos

Liliana G. dijo...

¡Qué pena! Y luego hay gente que va plañendo por la vida que le falta esto o aquello... para valorar la vida a veces hay que mirar a la muerte...

Esta entrada me ha desarmado, Ridao, bien por tu homenaje al hacernos partícipes.

Besotes.

Juanma dijo...

Qué tristes son estos momentos. Qué injustos.

Un fuerte abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros comentarios. Ante un palo como éste poco cabe añadir.

América dijo...

Un golpe muy duro,muy duro...Que frágil es la vida.

José Miguel Ridao dijo...

Demasiado frágil, América. Gracias.

Mery dijo...

La vida es muchas veces así de injusta. Qué pena mas grande.

Un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Otro abrazo para ti, Mery.