martes, 19 de enero de 2010

Cuando siento escribo

Dicen que se escribe según el estado de ánimo que uno tenga, pero a mí a veces me da por escribir de cosas alegres cuando estoy triste, o de tristezas cuando estoy contento. También dijo Bécquer que cuando él sentía no escribía. Cualquiera lo diría. Viendo los retratos suyos me lo imagino escribiendo al filo de la desesperación, con las gotas de sudor resbalando por el flequillo y manchando la tinta. Puede que algunos necesiten lejanía y frialdad, distancia para recoger por escrito sentimientos pasados, pero a mí me sienta bien escribir con el sentimiento a flor de piel, las pocas veces que eso me sucede. Da a la escritura un halo de autenticidad, una falta de prejuicios y de corsés, una frescura que no tiene la distancia, más fría y cerebral, despojada de emoción. Es cierto que se pueden reconstruir sentimientos pasados, pero ya no son los mismos. El sentimiento es algo inaprehensible, y lo más cerca que estamos de conocerlo es en el momento en que se siente, cuando no ha pasado por el tamiz de la razón, que, valga la paradoja, distorsiona las emociones. Y si se escribe sobre algo ajeno a lo que se siente en ese momento siempre estará influido por el estado de ánimo actual, aunque se escriba un drama en un momento de felicidad, o una comedia en un período de decaimiento.

¿Y qué es la creación literaria sino una sucesión de emociones pasadas al papel (o al blog) para que otros sientan lo que tú sientes, o crees que has sentido? Eso, y no otra cosa, es la poesía.

36 comentarios:

Capitán dijo...

Alguien decía aquello de que "el sueño de la razón produce monstruos", ¿quizá mejor escribir en caliente?

marisa dijo...

Cada uno tiene su método, incluso pueden alternarse.Las vivencias, los sentimientos, son material poético de primera mano, pero el yo poético hace lo que quiere con ese material. Lo que despierta un poema en el lector, esos sentimientos, distorsionados o no, es lo que queda.
Un beso Ridao, y a sentir, que las emociones nos hacen ser quienes somos.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Creo que era Paul Valéry el que decía que el primer verso es un regalo de las Musas, y que el resto ya es trabajo personal. Yo escribo en caliente si la temática del poema no es estrictamente personal, si no, casi prefiero "rumiarlo" un poco. Esto condiciona también el tipo de verso que elijo. Pero cada uno es como es, y tú, tocayo, pareces una fuerza desencadenada. Chapó. Un abrazo.

Liliana G. dijo...

Eso que dicen que se escribe según el estado de ánimo es muy subjetivo, también lo es el mantener una lejanía con el sentimiento generador. Lo concreto, creo yo, es que ese sentimiento generador, se explaya dónde y cuándo quiera, independientemente del sujeto. La creación artística en cualquiera de sus manifestaciones, no necesita ni del ánimo ni del raciocinio para aflorar. Aflora y ya, es prerrogativa de un estado superior a nosotros mismos.
Las emociones en un escrito, son las que emergen del escrito mismo, nos emocionamos al escribir y eso es lo que siente el lector.
En definitiva, creo que la creación literaria es un todo inabarcable por connotación y totalmente simple en ejecución, más allá de los resultados que los demás analicen.

Me encantó esta entrada pensante...

Besotes, José Miguel.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

El problema de los sentimientos a flor de piel es que, curiosamente, a veces no dejan fluir las emociones que calan en el lector, no se pasa del yo al nosotros. Cada uno, en efecto, tiene su método. Yo sigo, con JMDL, a Valery y luego aplico el cajonazo: encerrar el poema, rescatarlo al cabo del tiempo, leerlo como si fuera de otro y ver si me emociona. Entonces, a trabajarlo y pulirlo. La flauta no suele sonar por casualidad, anque al burro de la fábula le pasase una vez.
Un abrazo.

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Pero con palabras dignas de recoredar, con una musicalidad digna de bailar...
salu2

El hijo ideal dijo...

Es cierto que en tu caso es inmediato. Por eso cuando escribes desde el trono, sale lo que sale.

Espero que entiendas por qué te comento esto desde el anonimato (sin premio)... y disimula, disimula; no sea que se acerquen por aquí a espiarme.

Paloma Corrales dijo...

Aunque creo a pies juntillas, que el poeta no llega nunca a saber el porqué de su versos, es cierto que la creación poética está impregnada de los sentimientos del autor, al menos de su propia percepción. Los versos salen desde muy adentro, no sé si de las entrañas. Y por esa misma razón van dirigidos más allá de la razón, quizá lo que se intenta es que sean comprendidos por el alma.

Ufff... ¿demasiado mística?

Besos.

Cita dijo...

Poesía : emociones pasadas al papel para plasmar sentimientos propios y generar agenos.

Si señor

Cita

maile dijo...

Creo que si no sientes, o has sentido en algún momento, una emoción concreta, difícilmente podrás escribir sobre ello y transmitir eso que sólo se puede leer entre líneas y que es la verdad de lo que has escrito.
Sin duda, hay escritores a los que el solo recuerdo, añadido a una perfección a la hora de usar la palabra, les basta para crear verdaderas obras maestras, se hallen o no inmersos en esos sentimientos.
El verdadero escritor, no los que lo hacemos por afición, es como el buen actor… no necesita ni parecerse al protagonista de la obra que representa, sólo basta con que se meta en su piel y ese arte innato, que identifica a los mejores, hace el resto.
Nosotros, simples mortales, sólo vemos el milagro del ARTE.

Me gusta usted mas cuando se muestra sentimental... o emocional.

Besos mi señor Ridao

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Me encantaría saber leer y escribir poesía, creo que no tengo la sensibilidad necesaria.
Saludos.

Paco Gómez Escribano dijo...

Pues no te falta razón, Ridao. La frescura de sentimientos hace que la escritura sea rápida e inmediata. Pero a mí también me pasa otra cosa. A veces me siento, no sé en qué coño de plano me meto y empiezo a escribir, como por una especie de escritura automática, lo que me sale, sin pensar, sin asar lo que siento en ese momento por el descodificador de la razón. Luego, cuando leo el poema, no reconozco haberlo escrito y, sin embargo, lo he escrito.
Un abrazo.

Las hojas del roble dijo...

Sigue sintiendo y escribiendo, que lo haces muy bien, amigo.

Juanma dijo...

Complicado, Ridao: escribir sobre las sensaciones, en el momento en que suceden, puede dar un texto difícil. Dices que da un "halo de autenticidad", pero yo creo que no siempre. Es más, puede haber ocasiones en que sea lo contrario. Pero también sucedería igual si se escribe desde la distancia. La autenticidad no depende de los sentimientos, de cómo estos nos lleguen en un momento dado (ardiendo o como témpanos). Depende del escritor, de si éste quiere, o no, mentirse o mentirnos.

Yo, para el blog, suelo escribir del tirón. Pero no cuando escribo un poema, un relato o, ni que decir tiene, la novela que tengo entre manos. Aquí, para mí, sí se hace necesaria la lejanía y la frialdad. Pero eso no implica que los sentimientos no puedan estar presentes en toda su intensidad.

Finalmente, quizá todo tenga que ver con la intención del escritor a la hora de escribir. ¿Para qué o por qué escribes tú? ¿Para qué o por qué lo hago yo, el otro...cada cual?

Me apasiona esta entrada que planteas hoy. Pero te escribo desde el trabajo, con algo de prisa, sin poder detenerme a pensar mucho (tal y como acabo de defender que suelo hacer). Disculpa si no me expresé con claridad.

Y un fuerte abrazo. A tí, por cierto, se te nota esa autenticidad en cada palabra, en cada entrada.

José Miguel Ridao dijo...

Nunca había leído esa frase, Capitán. Es muy buena. Se puede escribir bien en frío y en caliente, creo yo. Y ya te vale con lo de las ensaladas...

Un abrazo ensaladero.

José Miguel Ridao dijo...

Muy buena reflexión sobre el yo poético, Marisa. Es verdad, hace lo que quiere, por mucho que queramos teorizar. A veces pienso que la poética no sirve de mucho.

Un beso.

Octavio dijo...

Pues yo, querido Ridao, ya lo sabes, escribo siempre desde la distancia. Te contesto con unos versos del cantautor Manolo García: "Si ahora pudiera estar mirando tus ojos, iba a estar escribiendo aquí esta canción". Es de tontos, ¿no crees?
La teoría del cajonazo me gusta también.
Un abrazo o, como tú sueles, un abrachop.

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias, tocayo. La frase de Valéry es muy aguda. La guardaré.

Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Coincides con Marisa en el fondo de tu comentario, Liliana, y creo que las dos tenéis razón. Es verdad, la creación es inabarcable y la ejecución en realidad es simple. Gracias por enriquecer la entrada.

Un fuerte abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Juan Antonio: yo aplico, como ya sabes, el BLOJONAZO. Uso el blog, que es un cajón muy particular, para "guardar" mis poemas a la vista de todos, a ver qué me dicen. Y no creas, a veces hay que echarle blojones.

Un abrazo blojonero.

José Miguel Ridao dijo...

Eso se presupone, Dyhego, aunque es mucho presuponer, y es subjetivo pero a la vez objetivo. ¡Qué difícil!

Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

No te preocupes, hijo, no diré nada a nadie. Una tumba...

Un abrazo ideal.

José Miguel Ridao dijo...

Nunca se es suficientemente místico hablando de poesía, Paloma. O eso creo yo. Muy acertada tu reflexión.

Un beso.

José Miguel Ridao dijo...

Eso más o menos, Cita, al menos para mí. Es tan inaprehensible que caben mil definiciones.

Un beso.

José Miguel Ridao dijo...

Es un milagro muy humano, Maile, por mucho que algunos le otorguen un carácter divino. La maestría y la intuición llevan al arte, y si además se tiene un don especial se puede conseguir el ARTE.

Gracias, y un beso.

José Miguel Ridao dijo...

Rafael: eso nunca se sabe hasta que no se lee y se escribe. Se lleva uno muchas sorpresas.

Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Paco, a mí me pasa también eso de la escritura automática. De hecho, he etiquetado esta entrada así, y no es la única. Es algo sorprendente. En realidad esta entrada, más que automática fue semiautomática: la razón intervino bastante.

Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias por los ánimos, Julio, ex corde, como dice nuestro amigo el pajarero.

Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Te has expresado como un blog abierto, Juanma. Tú también respiras autenticidad, más que yo. Yo creo que en poesía intervienen mucho más las emociones que en novela. Por eso ésta requiere de la distancia.

Un abrazo, querdio.

José Miguel Ridao dijo...

Ya te lo había leído, Octavio. Pero no se trata de escribir mientras... bueno, ya sabes, sino justo al terminar, en vez de echarse un cigarrito. Digo yo que ahí duran las sensaciones, ¿no? Duran, digo, o blandan, depende.

Un abrazo durexero.

maite mangas dijo...

Yo siempre digo que el escritor es como un decodificador de sentimientos. Es capaz de sentirlos, ponerlos por escrito y que otros al leerlos puedan experimentarlos.
Pero hay que tener cuidado con lo que se escribe en caliente.

José Miguel Ridao dijo...

Bueno, Maite, yo cuando escribo en caliente lo hago con la cabeza fría, para no llevarme sorpresas.

Un abrazo.

Mery dijo...

Pues sin duda es mas auténtico lo escrito en momentos de emociones a flor de piel, sean de un signo o de otro.
También es cierto que hay mentes archi-privilegiadas que son capaces de idear e imaginar estados que no han experimentado en el momento de escribir.
Así que cada cual que coja pluma u ordenador cuando mejor le acunen las musas. Si mal no recuerdo, a tí te venía muy bien cierto lugar del baño ;)
Un beso, artista

José María JURADO dijo...

La frialdad conviene a la poesía.

José Miguel Ridao dijo...

Mery: ahí mismito compuse el poema de la entrada anterior. Tengo unas musas poco remilgadas, gracias a Dios.

Un beso, aún me acuerdo de tu regalo de Delft.

José Miguel Ridao dijo...

Sí, José María, pero frialdad calentita. Nos vemnos en un ratito.