sábado, 19 de junio de 2010

Verdad sin fe


Dime lo que quieres de mí

y así sabré dónde esconderme.
Encontraré mi libertad
lejos de Dios y de los hombres,
allí donde habitan las almas
solitarias, puras, felices.
Allí donde nunca vendrás
a simular que me rescatas.
Allí donde siempre reluce
una verdad libre de fe.

8 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Me parece que hoy nos hemos levantado con el mismo ímpetu.
Ojala esté equivocado y tu día se presente mejor que el mio.
Un abrazo

Bea. dijo...

Ojalá yo supiera escribir buenos poemas me ha gustado.

El alegre "opinador" dijo...

La fe (no me refiero solo a la religiosa) llena la vida de esperanza. Tener fe en la gente, en el mañana, en uno mismo... La verdad solo llena la vida de certezas.
Un abrazo.

enrique baltanás dijo...

El blog como taller...
Me parece que a este poema no le viene bien el eneasílabo, probemos el octosílabo:

Dime qué quieres de mí
y sabré dónde esconderme.
Y encontrar mi libertad
lejos de Dios y los hombres.
Allí donde viven sabios (un poeta ateo no debe creer en almas)
solitarios y felices.
Hasta allí nunca vendrás
a decir que me rescatas.
Porque allí siempre reluce
la verdad, libre de fe.

Or something so.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Bien la idea, coincido con que el endecasílao le sienta mejor. ¿Podrías -sugiero- evitar tantos "allí"?
Un abrazo.

Liliana G. dijo...

Depende de qué "fe" hablamos, José Miguel. Yo adhiero a la fe en la gente, en lo bello, en el amor, en otras palabras, en la vida.
Es cierto que la fe religiosa, la que condiciona la verdad y la libertad, no está entre mis planes. Creo reconocer en tu poema este segundo punto de vista. Di que sí...

Muy bueno, Ridao, realmente bueno.

Besos con libertad, de verdad y con fe :)

José Miguel Ridao dijo...

Yo he tenido que lidiar en solitario con cuatro novillos, Rafael. Ningún trofeo.

Gracias, Bea. Inténtalo.

Tienes razón, Alegre, pero yo tengo fe en mi poema.

Abrazos.

José Miguel Ridao dijo...

Vaya cómo prospera esto del taller, Enrique. Voy a probar con el octosílabo según tu propuesta. En cuanto a las almas, creo que también pueden creer en ellas los poetas ateos y los agnósticos. Estos últimos pueden cuando menos intuir su existencia. En cualquier caso, como el poeta es un fingidor...

Juan Antonio: Enrique lo que propone es el octosílabo, luego no coincides con él. Voy a probar con el endecasílabo a ver qué sale. La repetición de "allí" la he hecho adrede, para dar más fuerza al poema. Para mí queda bien así, pero me interesan vuestras opiniones.

Gracias, Liliana. Cada lector de un poema lo hace suyo, pero el tuyo y el mío se parecen mucho.

Abrazos