domingo, 21 de junio de 2009

Felicidad interior


Genio... o desgraciado.

Es feliz quien ama
y sufre,
pero no mucho.

Dinero, prestigio, vanidad al fin;
ande yo caliente.
Me río,
vivo
en paz.

21 comentarios:

Juanma dijo...

Y con eso nos basta, nos sobra, para ser felices.

Un abrazo, querido José Miguel.

José Miguel Ridao dijo...

Y lo que sobre lo vendemos, Juanma, que un poco más de dinero no viene mal;-)

Liliana G. dijo...

¡Estupenda síntesis! Y estupenda certeza al disfrutar de la vida.

¡Te has lucido José Miguel! Lo bueno, si breve...

Besazos.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias de nuevo, Lilana. Voy a hacer una compilación de tus comentarios y cuando tenga la autoestima baja me los leeré de corrido. Ah, y si alguna vez publico poesía intentaré buscar un editor argentino, amigo tuyo a ser posible.

Un besazo aún más grande para ti.

Olga B. dijo...

Es muy acertado ese "...pero no mucho". Sin embargo, la medida no es siempre posible.
Se nota tu paz, tu descreimiento amable, nada de ironía amarga.
La verdad es que me ha gustado, Ridao.
Voy a pasar unos días sin mucha posibilidad de conexión.
Se te echará de menos;-)
Saludos para vos y para Lola.

Julio dijo...

Muy bueno y áureo, Ridao

Mery dijo...

Paz interior, precisamente la felicidad plena.
Estás muy poético, y muy ensimismado, y muy productivo.
Y nos encantados de que así sea.
Un abrazo pleno de paz

Capitán dijo...

Cuantos años discutiendo el amar y sufrir, el tener y saber, ..., y seguimos sin una respuesta absoluta, aunque tú cada vez te acercas más.

Pasión dijo...

José Miguel, la felicidad y el sufrimiento nos acompañan desde que nacemos hasta que nos morimos.

No vivo en Paz, no por mí que lo tengo casi todo, por nuestros hijos/a sufrimos.

No creas que tengo 90 años de edad, no, el día que mis hijos/a nos den nietos, pienso que no tendré fuerzas.

Abrazos

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Eres afortunado Ridao, muy afortunado.

Teleo y me siento desgraciado, pero me encanta, y que conste que no soy masoquista, soy misógeno.

maite mangas dijo...

Amar y sufrir, pero poco, esa es la proporción que no se tendría que sobrepasar nunca ¿verdad?.
Muy purificante tu poema.

José Miguel Ridao dijo...

Ahí está el problema, Olga, en la medida. Y no porque no se sepa cuánto, sino por lo fácil que es quedarte corto o, lo que es peor, pasarse.

Muchos piropos me echas hoy, no me quejo. Supongo que si no tienes conexión es que vas a pasarlo bien, así que a disfrutar.

Un beso mío y otro de Lola.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias, Julio. Ya me explicarás por qué es áureo el poema, sabes que tengo carencias pero estoy ansioso por aprender.

José Miguel Ridao dijo...

Sí que es verdad que estoy poético y productivo, Mery, pero te equivocas en lo de ensimismado, con cuatro cafrecillos a mi alrededor resulta un tanto complicado. A ver si haciéndome budista...

Un abrazo enminiñado.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias, mi capitán, si doy con ella se lo haré saber a usted y a su generala.

José Miguel Ridao dijo...

Me dejas preocupado, Pasión, espero que el sufrimiento que me causen mis hijos en el futuro esté dentro de un límite tolerable. Un fuerte abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Soy afortunado ahora, Javier, y trato de disfrutarlo, esto de la felicidad va y viene, y no suele estar en nuestra mano conservarla.

Un abrazo fuerte, y mucho.

José Miguel Ridao dijo...

Nunca se debería sobrepasar, Maite, pero por desgracia se sobrepasa tantas veces... Y a mi entender lo más difícil de controlar es el sufrimiento, por desgracia para los inocentes que sufren. Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

No debo haber entendido el poema y los comentarios me despistan.
¿Pude el dinero, el prestigio o la vanidad proporcionar la paz?

La familia, los hijos, tener una buena persona al lado o ayudar a los demás, por ejemplo, eso si entendería que ayudara a vivir en paz.

Algo se me escapa, o ¿Todo?.

José Miguel Ridao dijo...

Anónimo, dicen que no se debe explicar nunca un poema, pues éste deja de pertenecer a quien lo compuso y pasa a ser de quien lo lee. Como a mí esas cosas me la refanfinflan un poco, te cuento lo que yo pensaba cuando lo escribí:

La búsqueda del dinero y del prestigio no son más que vanidad al fin y al cabo, y no conducen a la verdadera felicidad, que debe ser interior.

Como ves, todo lo contrario de lo que interpretaste, eso es lo que tiene la poesía.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Gracias y perdón por mi torpeza.