martes, 2 de junio de 2009

Procrastinación bloguera

Curiosa palabra, procrastinación. En español tenemos un refrán que ilustra muy bien su significado, “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, pero claro, tampoco es plan de ir soltando el refrán cada vez que queremos referirnos a eso, para algo está el verbo procrastinar, que casi nadie usa.

Yo siempre ha sido bastante procrastinador, pero últimamente llevo una racha bastante mala (o buena, según se mire). Esto se debe a la conjunción de dos circunstancias, a saber, una, que tengo entre manos el maldito libro de didáctica, y dos, que me he abierto un blog, como ustedes están comprobando. Lo primero es la excusa para procrastinar, y lo segundo es el objeto de la procrastinación, no sé si me explico. En otras palabras , que cualquier cosa me parece mejor que escribir gilipolleces pedagógicas sobre criterios de evaluación y transversalidad, y como tengo a mano el blog, cada vez que me siento en mi trono a trabajar, lo que hago es ver si tengo algún comentario, comentar en blogs amigos, pescar en nuevos blogs, releer mis magníficas entradas para recrearme en la suerte, darle a la tecla de actualizar a ver si en el ínterin me han hecho algún comentario, comprobar mi correo electrónico, ver si han respondido a los ingeniosísimos comentarios que he hecho en otros blogs, y así hasta el infinito.

Así no se puede trabajar, coño, me cagüenblogger...

P.S. Y mis editores esperando la segunda entrega del libro...

P.P.S. Y mis editores sin saber que tengo un blog...

P.P.P.S. Y yo que me lo creo...

14 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Ja, Ja. Procrastinemos, amigo Ridao, procrastinemos, que mañana moriremos. Me he reído mucho. Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Antonio, tu comentario me ha recordado al villancico de Juan del Encina:
Hoy comamos y bebamos
y cantemos y holguemos,
que mañana ayunaremos.
Como ves, sigo procrastinando. Cualquier cosa mejor que la didáctica de las narices.
Un abrazo.

maite mangas dijo...

La didáctica, asignatura pendiente. Estaba haciendo el CAP y me aburría tanto que me puse a trabajar, y procrastinando, procrastinando, nunca lo terminé...si hubiera tenido un buén libro de didáctica alomejor....

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Tú sigue con la didáctica, que se te está poniendo cara de "adaptación curricular".

Y bueno, tiremos de la cadena.

Ricardo Arjona dijo...

Desde luego macho no dudo de que tu libro de didáctica cumplimentará debidamente todos los requerimientos pedagógicos de la LOGSE, la LOU, la Ley de Instrucción Pública, o la ley Villar Palasí, o la ley que impere ahora, que no sé cuál es y supongo que tampoco importa mucho, porque los términos adecuados los dominas.

Siempre recuerdo esos libros que, llenos de tecnicismos, jamás decían nada, fundamentalmente porque nadie se atreve a incluir en un manual didáctico las únicas palabras que de verdad tienen sentido: esfuerzo y responsabilidad.

En fin, que procrastines bien y termines ese fabuloso manual didáctico.

Julio dijo...

A ver si procastinan las autoridades educativas, y así hacen algo útil, ome

H dijo...

Vaya palabrita que te has buscado Miguel. El refrán se lo suelto continuamente a mis hijos a ver si así se les queda en la cabeza, pero ya te digo que soy incapaz de aprenderme semejante verbo y soltarlo a la ligera y en cualquier ocasión.

Mery dijo...

Me muero de la risa.
Mira, J.M., cuando tu editor te pregunte por tu trabajo, le dices que estás con los contenidos transversales ( o sea, tu blog ). Pero ni lo nombres, que te invaden entonces.
Un beso, ingenioso caballero

José Miguel Ridao dijo...

Pues no creo, Maite, eso no hay quien se lo trague se ponga como se ponga.

Javier, estoy deseando tirar de la cadena, pero primero tengo que terminar.

Tú lo has dicho, Ricardo, esfuerzo y responsabilidad, y dar contenido real a las clases, nada de chorradas.

Pues es verdad, Julio, si estos listos procrastinaran al menos no nos molestarían.

H, a partir de ahora tenéis que practicar todos los días hasta que os salga a todos la palabreja del tirón. Empieza ya, no procrastines.

¡Qué buena idea, Mery, eso les diré! ¡Habrá algo más transversal que un blog...! Y el mío, en concrteto, es bastante transversal.

Os mando un abrazo antes de que se me pase...

Anónimo dijo...

Bonita palabra, pero difícil de pronunciar. Tu procrastina todo lo que quieras, pues tus editores no se podrán permitir el lujo de prescindir de un autor como tu.

Espero que no halla por ahí ningún político leyéndote, porque, si es así, seguro que incluyen este verbo en todos sus discursos.

Liliana G. dijo...

Esta es una palabreja altisonante y antipática. Altisonante porque es demasiado larga y retorcida para pronunciar, y antipática por su significado demandante y a mí no me demanda nadie y menos una palabra.

Y todo este introito lo has pergreñado justamente para hacer uso y abuso de la procrastinación y soslazarte de ello, cosa que me parece maravillosamente útil porque ha devenido en sendo ejemplo para nosotros.

Cuando alguien me exija algo diré que me debo a un importantísimo proyecto de procrastinación foránea, pues antes de que averigüen qué corno quise decir, ya lo habré hecho..

Gracias profe, seguís ejerciendo desde el trono, tu libro de pedagogía tarde o temprano será un éxito...

Cariños Ridao.

José Miguel Ridao dijo...

Ojalá fuera tan fácil, anónimo. Sucede que me veo presionado por los compromisos que adquiero, y la procrastinación me causa angustia.

Liliana, te veo demandada por la palabra. Relájate, mujer. Y el libro de pedagogía lo escribo porque no tengo más remedio, prefiero mil veces completar mi diccionario.

Un fuerte abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Ah, ya sé, en caso de necesidad, le contaré lo de tu blog a Pino. Aunque con otra ronda de jamón, a lo mejor me lo pienso...

José Miguel Ridao dijo...

Piiino, Pino Pinoooooo...
Cuidadín, que le digo a mi amigo Rosita que prohíba tus poemas en Cataluña.