sábado, 26 de junio de 2010

Pensamientos encadenados


- Si en la naturaleza sólo sobreviven los más fuertes, la protección de los derechos humanos va contra natura.


- Si dijera lo anterior en serio me crucificarían.

- Si me crucificaran me parecería a Jesucristo.

- Si me pareciera a Jesucristo debería crecerme el pelo.

- Si me creciera el pelo vendería el secreto y me haría millonario.

- Si me hiciera millonario iba a dar clases er Tato.

- Si er Tato diera clases, a Zapatero se le iba a caer el pelo...

- ... y yo le salvaría con mi secreto,

- ... y me haría su hombre de confianza,

- ... y atentaría contra él en un descuido,

- ... y salvaría a mi patria del desastre.

14 comentarios:

mangeles dijo...

Jejje...muy buena asociación pero parte de un primer error, en el mundo "humano" no sobreviven los más fuertes,....sobreviven los más rápidos, los más listos, los más inteligentes, los más guapos, los más ......sobrevive mucha gente jejejee

Mejor calvo, Ridao jejeje

Besos

Juanma dijo...

Fantástico. Yo creo que da para etiqueta/serie nueva. Un hallazgo.

Abrazos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Esta lógica es aplastante y debería ocurrir. Un abrazo.

Fernando Moral dijo...

Excelente cadena... y mejor eslabón final. Por cierto, lo que son las casualidades, tengo por ahí abandonado un ensayito sobre el tema del primer eslabón. Se llama "Darwin y el fin de la ética". No lo terminé ni publiqué porque me iban a tomar por loco, pero me lo estoy pensando mejor jeje.

Un abrazo evolucionado.

Bea. dijo...

Que bien encadenados todos los pensamientos muy bueno Ridao.
Un beso encadenadorrrrr.

Liliana G. dijo...

Si en la naturaleza sobreviven los más fuertes ¿por qué la desgracia azotó a Sansón cuando le cortaron el pelo?
Tus chances de sobrevivir en esta sociedad son altísimas: uno porque no sos fuerte como Sansón (¿o sí?) y otro porque… en fin, como decírtelo, dificulto que te crezca el pelo. Eso sí, probablemente se pueda salvar a la patria cortándoselo a Zapatero. Habría que probar, después de todo, una rasurada de cabeza no se computaría como magnicidio (creo).

Tu sentido del humor es impagable :)

Besos sansoneros.

Er Tato dijo...

Si er Tato, o sea, un servidor, diera clases, de mayor querría ser como tú... pero con pelo.

Por cierto, ya estoy hasta los huevos: eso no se lo cree ni er Tato, eso lo va a hacer er Tato, eso no se le ocurre ni ar Tato... ¡Coño, ya está bien!

Un abrazo, poeta

El alegre "opinador" dijo...

Has empezado genial y, para mi gusto, has acabado fatal. La demagogia no te va nada. Tú eres más serio e inteligente que todo eso...
Un fuerte abrazo.

Javier dijo...

Me gustaría quedarme sólo con la introducción y hacerla explotar, por ver si se cumplía de una vez la selección natural ésa...

Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Pues entonces soy un superviviente nato, mangeles, solo que calvo, jeje.

Te haré caso, como con el ridaiku, Juanma. Eres un lince para estas cosas, muchas gracias.

Bueno, Jesús, tampoco hay que pasarse. Aunque quizá un atentado con incapacitación temporal...

Un abrazo bestiajo.

José Miguel Ridao dijo...

Retoma el ensayo, Fernando. Yo también he pensado muchas veces sobre esa idea. Si quieres lo hacemos a medias.

Gracias, Bearrrrr.

¡Qué buena idea, Liliana! Cortarle el pelo. Eso no es punible, y si da resultado...

Un abrazo más pacífico.

José Miguel Ridao dijo...

Un verdadero coñazo, Tato. Estás en boca de todos. Lo de poeta me lo tomo como un cumplido, por si acaso.

Es más bien humor demagógico un poco bestia, Alegre. No me lo tomes a mal. De todos modos, opino que el susodicho es un gestor nefasto, lo peor de lo peor que he visto en política. Para compensar haré una cadena con las barbas de quien sabes a remojar, que ya le vale también.

A mí me gustaría como experimento, Javier, y en función de quién sobreviva lo llevaría a la práctica.

Un abrazo ventajista.

Mery dijo...

Si te hicieras el hombre de confianza de ZP, por favor, antes de matarlo, dale un par de meses con tu cordura al lado para que deje el país un poco encarrilado.
Sería genial
Un beso

José Miguel Ridao dijo...

No, Mery, a ver si entonces iba a querer alguien matarme a mí.

Un beso.