jueves, 26 de febrero de 2009

Afinidades

Dice el refrán que Dios los cría y ellos se juntan, y pocos refranes son tan certeros. Siempre me ha llamado la atención cómo las personas se buscan unas a otras por sus intereses comunes, su ideología o su pertenencia a una determinada clase social. Esto no tiene nada de malo, pues está en la condición humana buscar la compañía, el apoyo y la comprensión de sus semejantes, pero si nos limitamos exclusivamente a frecuentar a nuestros afines se pierden muchas oportunidades. Oportunidades, por ejemplo, de enriquecerse y crecer como persona.

Esto sucede en el ámbito político, y así tendemos a conversar con aquellos que comparten nuestras ideas. Si estamos a favor del gobierno de turno solemos destacar sus virtudes, y nos regodeamos con los triunfos electorales. Acudimos a los mítines con nuestras mejores galas y vitoreamos a los líderes, en una especie de catarsis glorificadora. Si, por el contrario, tenemos la desgracia de apoyar a la oposición frecuentamos tertulias donde sólo se habla de lo malo que es el gobierno, nos deleitamos con viñetas y chistes que lo ridiculizan, leemos sólo determinada prensa y escuchamos determinadas emisoras de radio, y el que puede utiliza su influencia para hacer campaña a favor de su partido. Esto lo hacen, por supuesto, los ciudadanos implicados en la política, que son los menos. La gran mayoría, entre la que me cuento, asiste cada vez más aburrida al espectáculo, y pone sus intereses en otros asuntos más enriquecedores.

En el mundo virtual del blog también se observan claramente estas afinidades, y solemos visitar cuadernos cuyos dueños tienen mucho en común con nosotros. Nada que objetar cuando se comparte literatura, música, cultura en definitiva, pero si entramos en el terreno de las ideas o de la religión tendemos a evitar bitácoras cuyo contenido llega incluso a ofendernos; a veces sentimos la tentación de refutar furiosamente una entrada, y si lo hacemos se entra en una guerra dialéctica donde lo único que hacemos es tirarnos los trastos a la cabeza.

¿No es mejor dialogar en vez de discutir, ponerse en el papel del otro, enriquecerse con opiniones ajenas? Y es que nuestra vena intolerante es muy difícil de extirpar.

19 comentarios:

Juanma dijo...

Yo debo confesar que visito blogs con los que creo que comparto afinidad. Tal vez afinidad ideológica, con todas las diferencias y salvedades que haya que hacer (obviamente). Tengo varios blogs (no diré nombres, que eso queda feo) cuya visita es para mí obligada por puro placer literario: es gente que considero que escribe muy bien. Ésa es una de las claves para que un blog me enganche: que la escritura sea correcta.
Por otra parte, cuando leo en un blog una opinión (suele ser de índole político) con la que no estoy de acuerdo, suelo optar por no comentar. O hacerlo desde la educación. Las polémicas no me ponen nada, si las huelo me voy. No estoy aquí para eso.
Al fin y al cabo, de alguna manera, hablamos de prejuicios. Somos pocos los blogueros que nos conocemos. Yo conozco a algunos personalmente, pero sólo de minutos. Así que uno puede hacerse una idea, pero las ideas a veces las carga el diablo.
Los prejuicios, por ejemplo, hicieron (me salgo un pelín del asunto) que yo no leyera a algunos escritores sólo porque no me caían bien cuando salían por televisión. Como luego me llevé sorpresas literarias inolvidables, aprendí la lección.
Y creo que nada más.

Un abrazo, querido José Miguel.

Parsimonia dijo...

A mí siempre me ha gustado relacionarme con gente de todo tipo e ideología, pero siempre que sea tolerante y respetuosa con mis ideas.
Así me comunico en mi blog con gente más o menos culta, más o menos joven, republicanos y monárquicos, liberales y conservadores, españoles o extranjeros, etc.
Con todos no tengo la misma afinidad, pero te ayuda a conocer al ser humano y de casi todos aprendo algo o disfruto de sus poesías, relatos u opiniones.
Un beso.

Parsimonia dijo...

Ah, y yo también soy de los que observan el espectáculo político con estupor.

José Miguel Ridao dijo...

Parece que estamos de acuerdo los tres, nos enriquecemnos con el blog, huimos de polémicas y respetamos opiniones ajenas; en otras palabras, somos tolerantes... o eso creemos, nunca se puede uno confiar.

Un abrazo.

Sombras Chinescas dijo...

Dicutir (DRAE)
Del lat. discutere, disipar, resolver.
1. tr. Examinar atenta y particularmente una materia entre varias personas.
2. Contender y alegar razones contra el parecer de otro. Todos DISCUTÍAN sus decisiones. Ú. m. c. intr. DISCUTIR con el contratista sobre el precio de la obra.


No es dañino discutir, lo malo es pelearse.

La discusión es sana en cuanto que uno no suele ser propenso a cuestionarse sus convicciones y es bueno que lo haga otro, tanto si sirve para reafirmarlas como para abandonarlas, pero movido por el raciocinio y no por la inercia.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Para debatir o discutir (vale la precisión de Juan Carlos) hay que saber con quién se hace. Si vemos que hay voluntad de diálogo, de debate sereno, de búsqueda de puntgos de consenso, se puede y se debe propiciar el debate (o, en el caso de los blogs, comentar con discrepanacias). Si ya se sabe que no merece la pena porque no se va a admitir la diwscrepancia, mejor pasar de largo. Hay muchos "tolerantes" que no toleranj opiniones contrarias.
Para mí hay pocas verdades. Una de ellas, que nadie puede tener siempre la razón. Por eso cada vez me decepcionan más los discursos de los políticos. Nadie razonable se cree que uno acierta en todo y el otro se equivoca en todo.
Como ves, me encanta comentar en este blog. Perdón por la extensión. Un abrazo.

Olga B. dijo...

Yo creo que todos intentamos descubrir gente distinta, al menos a mí me gusta, y he conocido gente de la que aprendo y se encuentra en las antípodas de mis tendencias. Y al contrario, puedo tener una cierta conexión política con blogs en los que honestamente no puedo participar porque me repugna su estilo y tampoco me parece de recibo decirlo, no me parece bien hacer daño por hacer daño.
A mí puede molestarme el olor a secta y las repeticiones constantes de las mismas opiniónes, pero entiendo que todas tengan su público.
Sin embargo, hay casos flagrantes de politiqueo organizado disfrazado de literatura que ofenden de verdad, ofende leerlos. Yo, al menos, evito la polémica hasta el límite de mis fuerzas, pero creo sinceramente que hay cosas que deberían contestarse. O no jalearlas. Me indigno muchas más veces de las que seguramente debería.
La tolerancia puede ser un arma de doble filo, como lo que decíamos de la cortesía bloguera.
Sin embargo, al final suelo pensar que no estoy aquí para eso y que, además, seguramente es inútil decir nada.
Y vuelvo a mis cosas.
Es una pena, porque yo sé interiormente que en ese preciso instante, en el de la indiferencia, he dejado de respetar.

Un placer siempre pasar por aquí, José Miguel.

José Miguel Ridao dijo...

Bienvenido a mi cuaderno, sombras chinescas. No conocía la definición de la RAE; para mí discutir tiene un significado más fuerte, como de pelea, pero estamos hablando de lo mismo, lo bueno es el intercambio de opiniones.

Coincido punto por punto en tus apreciaciones, Juan Antonio; se ve que somos afines;-) No me importa nada la extensión; es más, te lo agradezco; siempre enriquece el diálogo.

A ti te estaba yo esperando, Olga (¿o debo llamarte Olegaria?). Con que otra vez José Manuel, ¿eh? De modo que "el Ridao"; lo has arreglado, la Bernad suena a diva de la ópera, pero el Ridao suena a político nacionalista. Me lo estás poniendo difícil para ser tolerante. En fin, no sigo;-) Fuera de bromas, veo que profundizas en esto de la intolerancia, y que la relacionas con la indiferencia; no sé hasta qué punto sentir indiferencia es falta de respeto; para mí es más bien un mecanismo de defensa y un sentimiento genuino de supremo aburrimiento ante lo que percibimos como auténticas barbaridades. Ahora bien, si te refieres a la indiferencia fingida, eso no es indiferencia, sino todo lo contrario.

Un abrazo (a Olga también)

Olga B. dijo...

Ay, miedo tenía, de verdad, no me lo podía creer cuando lo hice de nuevo:-))). Siento también haberlo arreglado con lo de "el Ridao" (sí suena muy bien!)
Quizá mi subconsciente buscaba el conflicto... pero piensa que eso es todo lo contrario de la indiferencia.:-)
Un abrazo.

P.S.:De la Bernad y la elegantísima Helga a esta Olegaria va un mundo. No me merezco tanto castigo, yo siempre que te cambio el nombre te llamo igual.
Intentaré volver a merecerme una versión bonita.

Máster en Nubes dijo...

Con permiso y si se puede.

Me ha guastado mucho su entrada, Sr. Ridao.

Creo que esto de los blogs es una manera de leer otras voces que quizás nunca leerías.

No me gusta sólo leer lo que me suele gustar, sino lo que no siempre me gusta y, a veces, hasta lo que me disgusta.

Hay perlas en todas partes, muy variadas, de colores distintos también. Es muy bonito verlo, de verdad.

Comprendo que mi afán de aprender y comprender puede resultar ingenuo, pero creo que esto de los blogs ayuda mucho.

No sé si leyendo se entiende la gente, pero desde luego se cambia de visión, de opinión o, al menos, se matiza muchas veces.

Sin necesidad de discutir siquiera. Simplemente leyendo. Con eso basta.

Ves a veces personas mejor detrás de algo escrito que si las tuvieses delante, que a lo mejor ni te pararías y no por mala voluntad: por timidez, porque no tienes tiempo, por lo que sea.

Pero es sólo una opinión.

Aurora

J.S.M. dijo...

Me pareces muy acertado. Mucho. Tu entrada es muy correcta. Personalmente odio la política. Bueno, no es que la odie, es que siento fobia por ella.
Pero desgraciadamente vivimos en una sociedad politizada, comunicada politicamente.
La grandeza del ser humano radica en hacer y escribir las cosas que tú haces José Miguel.
Y en el fondo, todos, estamos más cerca de nosotros mismos que lo que realmente creemos o pueda parecer.
Felicidades, y es un placer poder leerte.

José Miguel Ridao dijo...

Es curioso lo que dices, Aurora, de que a veces te gusta leer lo que te disgusta. Paradójico, pero interesante; de todo se aprende. Coincido contigo en que se conoce mucho a las personas detrás de sus escritos. Cuando escribimos solemos volcarnos, mientras que en la vida cotidiana hay demasiadas reglas y rutinas detrás de las que nos escondemos.

Gracias, Javier, por tus halagos. Yo también te sigo en tu blog. Coincido contigo en mi aversión a la política, pero yo tampoco puedo escaparme; es algo consustancial al ser humano. Yo mismo en la entrada de ayer hablé de política, y me mojé un poco; a veces no puedo contenerme. Pero me gustan mucho más las entradas de poesía, de música... hablar, en definitiva, de las pequeñas cosas que nos hacen felices.

Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Buen tema para una entrada. Yo suelo evitar las bitácoras de tema político no porque me aburran sino porque he tenido muy malas experiencias con las discusiones. A mí lo que me engancha a una bitácora no es el tema o la ideología de su autor, sino el tono de su voz, su manera de mirar. Si votara al mismo partido que yo y fuera del mismo equipo de fútbol, pero tuviera una mirada agria y sarcástica, no podría leerlo más de una vez. Un abrazo

marisa dijo...

Es importante reconocer la calidad y no dejarse llevar por afinidades políoticas o desavenencias personales, o antipatías inconscientes o viscerales. También creo que si alguien no nos gusta o nos dessagrada dejamos de ir y punto sin necesidad de herirle ni de desacreditarle porque hay sitio para todos. Es fácil desaparecer y aparcer ya que no nos conocemos realmente, y el anonimato virtual pemite hacer y decir cosas que cara a cara tal vez se aclararían o simplemente no sedirían, no sé. El respeto es fundamental, y no lanzarse a la descalificación sin estar seguro o sin contrastar opiniones. Bueno cada uno es dueño de sus blogs y hace lo que quiere, nos respetamos y aprendemos y cada uno sabrá si hace lo correcto o lo que le dicta su conciencia y su forma de ser o afronar las situaciones. Un abrazo y gracias por tus visitas, seamos afines o no en algunos temas creo que valoramos aspectos básicos de la calidad y el "decoro".

José Miguel Ridao dijo...

Buena imagen ésa del tono de voz y la forma de mirar del que está al otro lado del blog. Se nota que eres poeta, Jesús.

Has puesto el dedo en la llaga con lo de la calidad, Marisa. Eso es lo que buscamos (yo, al menos) al leer blogs ajenos. Y generalmente quien escribe con calidad respeta a los demás, por lo que no suele haber problemas de convivencia virtual. Después, que no seamos tan afines en algunos temas es hasta bueno; como yo digo, así aprendemos más.

Un abrazo.

Er Tato dijo...

Comprenderás amigo José Miguel que discrepe. Sobre todo por el subtítulo de mi blog. Desde luego yo no identifico en absoluto discusión con intolerancia.

A mí me gusta discutir, por supuesto en el sentido que indica Juan Carlos. Por eso, para pensar en voz alta y para aprender de los demás, abrí la taberna. Bueno, y para escribir de vez en cuando alguna tontería, algún cuento, algunas reflexiones.

Un abrazo

Mery dijo...

Pues si, es evidente que tendemos a buscar afinidades entre nosotros, y de unas salen otras, como esas "Afinidades Electivas" de Goethe (o el blog de Jordi Doce).
Resulta muy interesante comprobar la manera en que cada cual refleja su realidad y sus gustos, sean compartidos o no.
En mi caso diré que leo con enorme placer aquéllo que está escrito con sensibilidad y buen gusto, aquéllo que deja entrever la bondad de la persona y su calidad humana.
En cuanto asoma un mínimo de intolerancia, borderío o prepotencia me voy con la música a otra parte. Bien es verdad que muy poquitas veces se me ha dado el caso, gracias a Dios.
Este blog, por ejemplo, es la viva imagen de las aguas profundas, variadas y mansas. Dá gusto pasarse por aquí, tanto por su dueño como por sus amigos.
Uf, si suena a peloteo, lo siento, no es mi intención.

Un beso

Pasión dijo...

Ni siquiera miro el perfil de los que escriben en los BLOGS ANDALUCES, francamente no me importan.

¿Y de qué sirve dar la cara?.

En mi poca experiencia en Internet mi mejor amigo virtual fué un ANÓNIMO, yo creo que es un Periodista. De Andalucía no era, creo que es catalán aunque él decía que era navarro. ¡Cuánto aprendí!.

José Miguel Ridao dijo...

Hombre, Tato; en el subtítulo dices "opiniones para discrepar"; es lo mismo que yo digo, que discrepar es bueno, no pelearnos (desconocía el significado RAE del verbo "discutir"). Vamos, que somos afines.

Gracias, Mery. A mí también me da gusto la visita de tantos amigos como tú; es de las mayores satisfacciones de llevar un blog.

Pasión, da igual que sean andaluces, navarros o catalanes, que "den la cara" o sean anónimos. Como bien dices, lo importante es aprender y compartir.

Un abrazo a todos, la verdad es que me conmueven vuestros comentarios, hacen que uno se sienta muy bien acompañado en este espacio virtual.