miércoles, 4 de febrero de 2009

Poesía y pensamiento

¿Puede un poema atraer el intelecto? ¿Puede dar que pensar? ¿Es la poesía un sentimiento? ¿Es corazón sin razón o razón sin corazón? ¿O acaso razón y corazón van siempre de la mano?

Ahí tenéis material para la polémica, para la vana polémica. Yo no soy poeta, pero tengo mi corazoncito, y hay poemas que me gustan, y me hacen vibrar, y otros que me hacen cavilar sobre cosas que sólo un poema me puede hacer ver. Y los mejores son los que a la vez me hacen sentir y pensar; esos los guardo en mi corazón y en mi pensamiento.

Sólo de escribir esta entrada ya he tenido que pensar para transmitir lo que siento. ¡Qué no pensará un poeta cuando escribe sus versos!

12 comentarios:

Mery dijo...

Qué hermoso texto te ha salido, José Miguel.
No creo que tus palabras den hoy lugar a polémica alguna, sino a mirarse a sí mismo y cavilar con la razón y sentir con el corazón. Se me ocurre la frase que dijo Pascal : el corazón tiene razones que la razón no entiende.
Un abrazo y buenas noches.

Olga B. dijo...

Desde luego, el intelecto de cada cual se deja atraer por lo que quiere, como el corazón. A veces juntos, a veces separados. Las posibilidades son tantas como los poemas o los poetas. Y como las ganas de recibirlos.
Yo, muy en general, como lectora, creo que prima la sensación, pero ninguna sensación tiene por qué excluir otras posibilidades, supongo. Tampoco me atrevería a asegurarlo.
Yo qué sé. Soy poco dada a las teorías literarias, me las aprendo mal y se me olvidan. Y la poesía, como me dijo hace poco un comentarista "es el reino de la excepción".
Pero siempre me interesa este tema por lo que los demás puedan decir.
Un saludo, José Miguel.

Juanma dijo...

Yo, que tampoco soy poeta, sólo me decidí a escribir poemas cuando supe que mi razón y mi corazón habían llegado a un acuerdo. Más o menos...

Un abrazo.

Enrique Baltanás dijo...

Yo lo que tengo claro es que el poema no puede ser la expresión bruta, inmediata, de nuestros sentimientos. El pensamiento tiene que filtrar o dirigir los sentimientos. Ya lo dijo Bécquer: "Cuando siento, no escribo".

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Razón y corazón deben ir de la mano, ya Enrique lo ha expuesto con meridiana claridad y argumento de autoridad. La excepción puede ocurrir (un arrebato sentimental, una recionalización impecable), pero, por aislado, las posibilidades de acierto creo que son menores. En cualquier caso, un poema (a mi modesto entender), debe emocionar. Y si está razonablemente escrito, tiene más posibilidades de hacerlo.

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias, Mery, por alabar la hermosura de mi prosa. Espero que lo digas de corazón después de habértelo pensado muy bien.

Olga, veo que eres la única (hasta ahora) que alberga dudas, eres poco dada a las teorías, que son cosa de razón, y sospecho que tú eres todo corazón. En realidad no hay debate, esto es asunto de cada uno.

Me identifico contigo, Juanma, pero en mi caso creo que puede más la razón, y eso no ayuda para componer versos.

Bienvenido, Enrique (en tu versión no divina). La cita de Bécquer es pertinente, pero sospecho que él, si bien no escribía mientras sentía, usaba ese sentir como materia prima para sus versos, una vez pasado el torbellino emocional.

Juan antonio, es interesante esa excepción: hay poemas modernos psicodélicos y poemas añejos escritos bajo el influjo del absenta.

Un abrazo a todos.

Juan Manuel Macías dijo...

¿Se puede refutar el concierto para violín de Beethoven? ¿Alguien puede decir que que está de acuerdo con el Bolero de Ravel? La poesía no quiere decir nada, y por eso nos lo dice todo, como la música. La poesía es la hermana pequeña y díscola de la música.
Un saludo cordial.

José Miguel Ridao dijo...

Bienvenido, Juan Manuel. Es muy interesante tu reflexión. Curiosamente, hace poco daba vueltas a esa idea en una entrada. Si de lo que hablamos es de música, el pensamiento pierde claramente frente al sentimiento. Aún así, reconocerás que, aunque no se puede refutar el concierto de violín de Beethoven, además de sentir nos hace pensar, y seguramente Beethoven quería transmitir un mensaje con ese concierto, y pensaba en ello cuando lo compuso. Pero si seguimos por ese camino nos quedamos sin palabras y sin música, a solas con nuestros pensamientos.

Un saludo.

Julio dijo...

Amigo José Miguel:
la poesía es, al menos para mí, una mezcla de razón y sentimientos; de inspiración y transpiración, pero, sobre todo, un ejercicio lúdico para la eliminación de los demonios interiores...igual que hacéis los blogueros...

José Miguel Ridao dijo...

Tienes toda la razón, Julio. No hay nada mejor que expresar lo que se siente, ya sea en prosa, en verso o cantando, para expulsar los demonios, propios y ajenos. Deberían reclutar a los exorcistas entre los poetas y los músicos.

Un saludo

Juan Manuel Macías dijo...

De todas formas, no creo que sea un problema entre razón y sentimiento, sino entre forma y fondo. Para mí la forma y fondo en poesía no es que tengan que estar agradablemente unidas, sino que han de ser una sola cosa. Ni forma vacía ni mensaje. El poema es su propio mensaje, el que genera las imágenes, distintas, personales e intrasferibles en cada lector u oyente, incluido el poeta. Por eso lo que el poeta pretendiera decir nos debe rsultar irrelevane. Éso es lo que le pido a un poema, y éso es la cualidad esencial de la música. Qué duda cabe que en la concepción de un poema la inteligencia está presente, y la conciencia, sobre todo la conciencia, cuya importancia ya defendió el mismo Lorca para su poemario más "inconsciente" o subrealista, Poeta en Nueva York.
Gracias por tus enlaces, los he leído con gran interés. Yo reflexionaba (o intentaba hacerlo) hace tiempo sobre cuestiones aledañas aquí.
Disculpa la extensión de mi comentario la libertad que me he tomado, pero son temas estos que siempre me resultan atractivos, aunque lo importante, claro, es la poesía.
Un saludo.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias por el comentario, Juan Manuel. No me importa para nada la extensión, el tema me apasiona.

Tus reflexiones sobre la traducción de la poesía son muy interesantes. Personalmente, pienso que es tarea casi imposible, y que el resultado, si bien puede ser bello, tendrá en todo caso una belleza distinta a la del original. En poesía el lenguaje es el vehículo de los sentimientos, pero éstos son pasajeros caprichosos: no pueden cambiar de vehículo sin perder su esencia.

Dices que el poema es su propio mensaje, y estoy de acuerdo contigo. Lo que ocurre es que para mí ese mensaje tiene dos facetas: una es racional y la otra intrínseca, subjetiva, relacionada con el sentir. Estoy de acuerdo en que forma y fondo se confunden, pero esa amalgama transmite un mensaje bicéfalo. Donde tú ves una cabeza yo veo dos. Tú dices que lo que el poeta pretendiera decir nos debe resultar irrelevante, pero el caso es que esa intención, si bien filtrada por mi entendimiento, llega a mi cerebro.

Puede que lo que nos pase es que tenemos distintas percepciones de la poesía. En estos casos no hay una verdad, cada uno tiene la suya.

En cuanto a la música, no me atrevería a decir lo mismo.

Recibe un saludo cordial.