miércoles, 4 de febrero de 2009

Más malos que un nublao

El fin de semana pasado comprendí por qué Suecia es uno de los países con el índice de suicidios más alto de Europa. Nunca he estado allí, pero me imagino el invierno sueco como este fin de semana pero con más lluvia, más frío y más nubes, y además cuatro o cinco meses seguidos. Y conste que no lo digo porque no me guste la lluvia, ni el frío. En realidad lo prefiero con creces al calor sofocante del verano. Lo que me ocurre es que no hay quien aguante a los niños encerrados en casa peleando, saltando por los sillones y martirizando mis tímpanos con sus gritos. Digo yo que los suecos se suicidan por eso, y que antes suicidan a sus hijos.

Y a pesar de todo, ¡qué vacía sería mi vida sin ellos!

6 comentarios:

Mery dijo...

Estoy contigo en la preferencia de los dias lluviosos y frescos (en Madrid hace claramente frío).
¿Te imaginas lo que diría la carta de un suicida sueco?
Perdonadme por esta cobardía, blablabla...pero es que no aguanto mas a los niños.
Graciosísimo.
Un abrazo

Pasión dijo...

Yo creo, que Suecia es un fracaso.

La Socialdemocracia les ha estallado en la Cara.

Juanma dijo...

NO me hables de niños encerrados por culpa del tiempo, que estoy de los nervios con mi gordito....¡¡aaaagggggggggggg!! Un poquito de sol ya lo echamos de menos, ¿no?

Un abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Cuando un niño es pequeño se suele decir que está para comérselo. En días así es cuando se dice que uno se arrepiente de no habérselos comido...
A pesar de todo, cuántas satisfacciones nos dan, los puñeteros (en mi caso, las puñeteras).

José Miguel Ridao dijo...

Estos suecos están piraos, Mery (como hoy entre uno en mi blog se nos cae el pelo a todos).

Sé bienvenida, Pasión. Es verdad que la socialdemocracia les ha estallado a los suecos, y el comunismo a los rusos, y el liberalismo a los americanos, y a nosotros nos ha pinchado el globo alguien que yo me sé. A quien no le ha estallado nada es a los miles de millones de personas que viven y vivían en la miseria (quien no tiene nada, con nada se queda).

Mucho ánimo, Juanma, que cuando salga el sol te ponen de los nervios para que los saques a la calle. Ve comprándote unos zapatos bien cómodos.

En mi caso tengo puñeteritos, Juan Antonio, tres como tres soles, y el mayor con cinco años, y lo mejor es que viene un puñeterín de camino (no es puñeterina, qué se le va a hacer). ¡Y a pesar de todo, lo espero con la misma ilusión que el primero!

Un abrazo a todos.

Julio dijo...

Qué prolífico eres, Ridao: te vas a parecer al Profe...