miércoles, 24 de febrero de 2010

Autómatas (versión alternativa)


La vida es para nosotros lo que concebimos en ella. Para el rústico cuyo campo lo es todo, ese campo es un imperio. Para el César cuyo imperio le parece todavía poco, ese imperio es un campo. El pobre posee un imperio; el grande posee un campo. En verdad, no poseemos más que nuestras propias sensaciones; en ellas, pues, que no en lo que ellas ven, tenemos que fundamentar la realidad de nuestra vida.

Fernando Pessoa: Libro del desasosiego

There is nothing either good or bad, but thinking makes it so.
W. Shakespeare: Hamlet

No es lo que vivimos lo que forja nuestro destino, sino lo que sentimos por lo que vivimos.
Cita traída por Paloma Corrales, de autor desconocido por el momento.


Vas con calma a todos lados. Has salido de tu casa con tiempo, todos se saltan los semáforos menos tú. El vendedor de pañuelos toca en tu cristal y le saludas. Los conductores te miran con cara de pocos amigos, y tú les sonríes. En una parada de autobús una vecina espera malhumorada e impaciente, y tú te ofreces para llevarla. Los ciclistas tienen cara de frío, el mismo aire fresco que tú tanto disfrutas, y los que van andando aprietan el paso tratando de arañar unos minutos al reloj. Tú no llevas reloj. Unos niños se apresuran para llegar al colegio de la mano de su padre; los tuyos llegaron hace media hora porque se levantaron muy pronto y desayunasteis tranquilamente en familia. La ciudad es un circo en continuo movimiento, y tú eres el artista invitado entre tantos autómatas. La red de los trapecistas llega hasta el asfalto, donde recoges a un gatito para que no le atropelle un coche.


Y mientras todo esto sucede, allí en lo alto reina la paz. Alguien te contempla con un ojo enorme y se ríe divertido, alegre de encontrar a alguien que se fija más en lo que siente que en lo que ve.

17 comentarios:

Er Tato dijo...

¡Qué grande Pessoa! Tengo pendiente releer el Libro del desasosiego. Lo hice hace ya 8 o 10 años, aunque no lo terminé ni me gustó demasiado. No sé por qué, pero tengo la sensación de que si lo releo, esta vez lo voy a disfrutar.

Y esta versión alternativa, te la compro.

Un abrazo

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Con dos cojones, ves como es posible queriendo.
Te dejo una terapia semafórica: cuando un tio empieza a pitarme nada más que cambia de color el semaforo, le facilito todo lo posible que me adelante. Una vez lo ha conseguido, lo sigo y paro a su lado cada vez que para en otro semáforo y entonces le digo, con la mejor sonrisa que tengo,¿todavía vas por ahí? yo creía que ya habías llegado.
A mi me relaja y el contrario coge un cabreo de la leche, además proporcional a las veces que se lo logres decir.
Un abrazo

Ramón Simón dijo...

Ahora si, José Miguel. Ahora escribes, la hora de la verdad.

José Miguel Ridao dijo...

Grande no, enorme, Tato. Yo lo leí hace 20 años y me gustó pero no era capaz de seguir el hilo. Ahora opto por otra estrategia: lo abro por una página al azar y leo despacio, reflexionando sobre ello.

Esa terapia no es buena, Rafael. Tengo comprobado que tocar las narices a los demás es contraproducente. Hay locos capaces de bajarse del coche con una barra de hierro por menos de eso.

¿Quién sabe, Ramón, cuál es la verdad, si es que existe?

Abrazos verdaderos.

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
A) Dejarse llevar por el río.
B) Dejarse llevar por el río pero aprovechando sus corrientes, meandros, rápidos y lentos.
C) Remar contracorriente.

Salu2 automáticos.

El alegre "opinador" dijo...

De un extremo al otro... Este es tan bueno y perfecto que parece un poco gili. Je, je, je.
De todas formas, esta versión me gusta más porque resulta más esperanzadora y menos apocalíptica.
Un abrazo.

Paloma Corrales dijo...

¿Sabes? Ayer, cuando me acordé de la cita, pensé en la historia tal cual la has escrito hoy... qué cosas ;-)

Besos.

mangeles dijo...

Así esta mejor, Sr. Ridao...así la vida va mejor....y el corazón no se resiente...y todo es mucho más fácil...

Besosss

Alejandro dijo...

El de arriba se ríe al ver tanto gilipollas suelto.

Tusmulastoas, José Miguel.

Las hojas del roble dijo...

Muy bueno, Ridao. Me encanta. Ahora nos vemos...

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

¡Qué ingenioso es lo tuyo, José Miguel! Yo tengo mis dudas, tanto en una versión como en la otra, de que alguien nos mire desde arriba y se detenga ni un instante siquiera a ver lo que hacemos y muchísimo menos lo que pensamos. Otra cosa es lo que nosotros creemos que vivimos. En fin, un verdadero galimatías. Creo que el tiempo, la vida, es un espacio vacío que vamos rellenando como podemos, unas veces con el infinito número de cosas que nos vienen impuestas y otras veces con lo que soñamos humildemente.
Estupendas entradas las dos.
Un abrazo, Javier.
P.S. Si se asoma por estos comentarios Javier Sánchez, que sepa que se echa de menos no poder entrar a su casa.

Paloma Corrales dijo...

Con un poco de ayuda del C.S.I encontré la autora de la cita; Marie von Ebner-Eschenbach (pa acordarme con este nombre)

Liliana G. dijo...

¿Estás seguro que el hombre de esta versión no ha "consumido" algo al levantarse? :)

Entre la versión súper pesimista anterior y la súper optimista de hoy, no me quedo con ninguna, no somos ni unos, ni otros, somos simples humanos imperfectos, y el que nos observa lo sabe bien, por eso se sonríe...

Besos, José Miguel.

José Miguel Ridao dijo...

Dyhego: lo mejor es dejarse llevar por uno mismo y pasar de los ríos, ni pisar charcos, creo yo.

Alegre: esta versión creo que puede llegar a ser real, si queremos nosotros.

Sí que es curioso, Paloma. Yo enseguida lo idntifiqué con la frase de Pessoa. Es una especie de telepatía. Y vaya nombrecito el de la autora, parece un personaje de Lohengrin.

Tú lo has dicho, mangeles. Mejor no amargarse.

Abrazos lohengrinenses.

José Miguel Ridao dijo...

Las tuyas, Álex, que son más capullas.

Nos vimos, Julio, nos vimos. ¡Cómo me duele la cabeza!

Muchas gracias, Javier. Yo comparto tu visión, paro me gusta escribir cosas en las que no creo, no sé por qué. Cuando vea a JSM se lo comentaré.

Psicotrópicos, Liliana. Si lo conociera le preguntaría cuáles. Muy aguda tu apreciación, de nuevo triunfa el término medio, aunque en este caso uno de los extremos es virtuoso.

Abrazos horacianos (sin premio).

Alejandro dijo...

A mí también, José Miguel, debe ser del arroz con pato.

José Miguel Ridao dijo...

Pues eso va a ser, Álex. ¡Cómo no he caído antes!