jueves, 19 de mayo de 2011

Emily Dickinson: I had a guinea golden



Hoy traigo un delicioso poma de Emily Dickinson, probablemente nacido de una experiencia personal de la poetisa estadounidense, a la que es fácil imaginar recluida en una habitación de la casa de su padre y reprochando al amigo que viajó al extranjero que se hubiera olvidado de ella. En cualquier caso, el reproche lo hace con una exquisitez tal que lo de menos es la moraleja del poema, y al lector le llega de pleno su belleza. La traducción me ha costado bastante, pues he procurado mantener el ritmo yámbico de Dickinson, así como el metro. Al ajustar todos los versos al heptasílabo he tenido que sacrificar lógicamente parte de la literalidad, pero estimo que el resultado es más satisfactorio de esta forma.


Yo tuve una guinea
mas la perdí en la arena;
ya sé que no era mucho,
y había más dinero,
pero era tan preciada
a mis modestos ojos,
que al no poder hallarla
me puse a suspirar.

Yo tuve un petirrojo
alegre y cantarín,
mas al pintar los bosques
voló lejos de casa.
Vinieron otros pájaros,--
cantaron como él,--
pero mi trovador
jamás perdió su nido.

Yo tuve una estrella
venida de las Pléyades,
y cuando estaba ausente
volvió a su firmamento.
Aunque miles de ellas
iluminen la noche,
no es para mí un consuelo,
porque ninguna es mía.

Mi historia da un consejo:
he perdido un amigo,--
estrellas, petirrojos,
y una guinea en la arena,--
y cuando este lamento,
y mis amargas lágrimas,
alcancen al traidor
en tierras extranjeras,
que el arrepentimiento
le embargue por completo,
y no encuentre consuelo
ya nunca bajo el sol.


I had a guinea golden;
I lost it in the sand,
And though the sum was simple,
And pounds were in the land,
Still had it such a value
Unto my frugal eye,
That when I could not find it
I sat me down to sigh.

I had a crimson robin
Who sang full many a day,
But when the woods were painted
He, too, did fly away.
Time brought me other robins,--
Their ballads were the same,--
Still for my missing troubadour
I kept the "house at hame."

I had a star in heaven;
One Pleiad was its name,
And when I was not heeding
It wandered from the same.
And though the skies are crowded,
And all the night ashine,
I do not care about it,
Since none of them are mine.

My story has a moral:
I have a missing friend,--
Pleiad its name, and robin,
And guinea in the sand,--
And when this mournful ditty,
Accompanied with tear,
Shall meet the eye of traitor
In country far from here,
Grant that repentance solemn
May seize upon his mind,
And he no consolation
Beneath the sun may find.

7 comentarios:

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
No sería tan amigo si la ha traicionado.
Salu2 yámbicos

José Miguel Ridao dijo...

No la va a traicionar, Dyhego... ¿Tú has visto bien la foto? Mira que soy malo.

Alejandro dijo...

Ese tío se fue a Guinea porque vio que con la Dickinson el petirrojo no le funcionaba. Y creo quen jamás se arepentió de su huida... Venga, José Miguel, revisa el preantepenúltimo verso, que si no te vas arepentil, miamol.

Ya ves. El libro no cambia nada. Los cuernos los mantengo en el mismo sitio.

José Miguel Ridao dijo...

Grasias, mi amoool. Todavía está arrepintiéndose, el tío...

El Viejo callejero dijo...

Exquisito poema. Siento no poder leerlo en ingles. Aun no domino como me gustaría mi idioma natal. Pero mientras te tenga como amigo y sigas manteniendo esta ventana, sé que podré disfrutar de estas maravillas, sabedor de esas gotitas tuyas que le imprimes a las traducciones. Como en el poema de Rudyard Kipling <> que no paro de releer. Gracias. Simplemente Majestuoso para mi gusto.
Y estoy deacuerdo es "tela" de fea pero seguro que cogía "mu" bien laas ratas.

L.N.J. dijo...

Ya conocía un poco de esta poeta José Miguel. No sé si sabes que: Emily Dickinson pasó gran parte de su vida recluida en una habitación de la casa de su padre en Amherst, y, excepto cinco poemas (tres de ellos publicados sin su firma y otro sin que la autora lo supiera), su ingente obra permaneció inédita y oculta hasta después de su muerte. ( He copiado este pequeño texto para que veas un poco de su vida ).

Sí, eres malo pero gracioso. Las feas también tienen derecho, que conste.

Besos.

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias, callejero. Tu dominio de las letras patrias avanza que se las pela. Y lo de amigos va para largo, hombre, que llevamos cuatro años siendo prácticamente consuegros...

Gracias por la información, Lourdes. A mí me parece una mujer admirable. Una jartá de fea, pero admirable.

Abrazos.