sábado, 21 de mayo de 2011

Soneto reflexivo



Un siglo largo llevo cavilando
por culpa del gracioso de Rodín;
podría haberse quedado en su jardín
plantando un pino y no por saco dando.

Me dicen que el día de hoy es cuando
hay que exprimirse fuerte el magín;
mas poco hay que hacer si un adoquín
encima de los hombros va pensando.

Que nadie pierda el tiempo con chorradas;
lo digo desde un siglo de experiencia
rascándome la frente de granito.

Las cartas de la vida están marcadas;
no existe la razón ni la prudencia:
el hombre piensa siempre con el pito.



P.S. Acabo de caer en la cuenta de que El pensador no es de piedra, sino que fue fundido en bronce. Ofrezco, pues, una versión alternativa del soneto, más ajustada a la realidad.


Un siglo largo llevo cavilando
por culpa del gracioso de Rodín;
podría haberse quedado en su jardín
plantando un pino y no por saco dando.

Me dicen que el día de hoy es cuando
hay que exprimirse fuerte el magín;
mas poco hay que hacer si un adoquín
encima de los hombros va pensando.

Que nadie pierda el tiempo con chorradas;
lo digo desde un siglo de experiencia
echando humo y fuego por la olla.

Las cartas de la vida están marcadas;
no existe la razón ni la prudencia:
el hombre piensa siempre con la polla.

4 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Poco originales somos, amigo: hemos coincido en el hombretón de Rodin. Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Ya me había dado cuenta, Antonio, y encima hemos plantado la misma foto a la misma hora por toda bloguilandia. Cómo se nota los que pensamos...

Otro abrazo.

Mery dijo...

Así da gusto, de verdad.
¿Por qué no leerán este soneto en la Puerta del Sol, verbigracia?
Anda que no estarían animados...y mas cultivados también.

Un beso

José Miguel Ridao dijo...

Pues yo lo cedo gustosamente, Mery, ya sabes que me gusta "figurar"...

Un beso.