lunes, 28 de diciembre de 2009

Concursos de meadas

¿No habéis hecho de niños competiciones a ver quién llegaba más lejos meando? Me refiero a los varones, obviamente, supongo que las niñas competirían de otro modo. Tengo comprobado que seguimos jugando a concursos parecidos toda nuestra vida, aunque el alcance miccional se sustituye por los logros más variados, como el dinero que se gana, la potencia del coche que se conduce, lo caro que es el colegio donde estudian los hijos o la longitud de la manguera. Y lo curioso del asunto es que los que mean más lejos son los menos interesados en jugar, mientras que los que se tienen que buscar la churra para sacarla y luego se mojan los zapatos al mear están obsesionados por la competición. Curiosa raza, la nuestra...

Y ya de paso compruebo que Pessoa tenía razón: el mundo está en manos de los pichacortas.

20 comentarios:

Julio dijo...

El débil siempre tiene que demostrar que es fuerte; al fuerte, se la suda...
Un abrazo, Joselito

Máster en Nubes dijo...

Como en la película Horizontes de Grandeza y el Capitán James McKay ese: él no necesita domar en público el caballo para demostrar nada a nadie, ni a la mujer que quiere y que no entiende además que no entre en peleas ni en domas públicas.

¿La habéis visto?

Texas se parece a todo, Capitán McKay que no entra, Charlos Heston que tiene que demostrar que es un macho y vecinos peleones también.

José Miguel Ridao dijo...

¡Hombre, Julio, qué de tiempo! Que sepas que te ha estado suplantando un robledal todo este tiempo. Yo de ti tomaría medidas.

Vi esa película hace tiempo, Aurora, pero no la recuerdo. Es curiosa esa teoría de que Texas se parece a todo. No he podido evitar pensar en Bush.

Dos abrazos.

madison dijo...

Siempre he creido que los que presumen de algo es porque tienen muchas carencias.
Quizá esté equivocada pero...no se, creo que es así por lo que he podido y puedo ir comprobando en el día a día.

Capitán dijo...

¿Y a mí que me suenan estos concursos?

Creo que nadie en la vida deja de concursar, en un camp o en otro, pero seguimos tratando de mear más lejs que el otro.

José Miguel Ridao dijo...

Yo también lo pienso así, Madison.

Yo creo que hay gente que prefiere mear en privado, Capitán, y sin salirse de la taza.

Abrazos.

Las hojas del roble dijo...

Sí que es verdad, Ridao, que me pierdo más que el alambre del pan Bimbo...

Paloma dijo...

Pues no, en mi infancia las niñas no teníamos un sutitutivo de esa competición, y al ver competir a mis hermanos hice mío el complejo de castración ;-)

Después no he desarrollado nigún instinto de competición hacia los logros ajenos, y a medida que pasan los años lo que más envidia me despierta es la sabiduría.

Besos.

Rafael Lucena Soto dijo...

Algo que recuerdo de "Shogun", de la novela y no del serial televisivo, es que allí firmaban los contratos subidos a una tapia y haciendo coincidir los chorritos; era algo así como el apretón de manos, pero líquido, amarillo y más humeante.

Cita dijo...

Quiero escribir mi comentario pero no se que comentar jajaja sin palabras me he quedao, he oido comparaciones en la vida eh? prometo que si pero como esta... en fin!! jaja

Besos

Cita

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Se nota que bebiste mucho ayer en la comida familiar...
Salu2

José Miguel Ridao dijo...

Muy bueno lo del pan bimbo, Cuni. Al final siempre acabo cerrándolo con una pinza de ropa.

Paloma, esa envidia que sientes por la sabiduría ajena es síntoma de sabiduría propia.

Rafael, eso demuestra que las razas orientales están más evolucionadas. En vez de competir, sus meadas convergen.

Es una comparación demasiado evidente, Cita. No llega ni a metáfora. Tú observa a tu alrededor...

Y que lo digas, Dyhego, me he llevado toda la mañana meando.

Juanma dijo...

Y yo que nunca jugué de pequeño a eso...falta de interés y tal y tal y tal.

Abraziños, querdio mío.

AdP dijo...

A mí lo que me ocurría es que nadie quería competir conmigo pues era el que tenía la meada más larga, con diferencia, de mi grupo de amigos.

Dejando a un lado las peripecias de la niñez, seguimos sometidos a un examen y a unas comparaciones de forma continua. Siempre se nos está observando con lupa. Pues Mengano es más [adjetivo] que Fulano; pues Joselito tiene más [sustantivo] que Pepito; etc. Cuando se muestra tanto interés por las vidas ajenas es que hay muy poco en la de uno mismo que resulte interesante. El día que dejemos ciertas comparaciones nos irá a todos un poquito mejor.

Saludos.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¡No por mucho madrugar, te la meten más temprano!

Alejandro dijo...

Hoy meo yo más lejos... o al menos, lo intento.

Nuevo reto. Mañana en el aparcamiento del Rancho Bartolo. Antes de la cruzcampear... para que no digan que hay dopping.

Liliana G. dijo...

Acertada conclusión por una curiosa vía :)
¿No te fijaste que los tipos siempre sacan a pasear al perro más grande y de apariencia más feroz? Los pequeños los sacan sus mujeres o sus hijos... la competencia sigue hasta en los lugares más insólitos. Comienza con la meada y sigue y sigue y sigue y sigue y si...

Un besote, José Miguel :)

José Miguel Ridao dijo...

Ya sospechaba yo que eras un pichalarga, Juanma.

Totalmente de acuerdo contigo, AdP, aunque creo que nunca dejaremos las comparaciones, están en nuestra esencia. Sí se podrían reducir, y para eso hace falta que evolucionemos.

Sabia sentencia, Javier.

Álex, en un rato nos vemos. Llevo sin beber desde ayer.

Es verdad, Liliana, aunque las mujeres compiten en otros ámbitos menos exhibicionistas.

Un abrazo a todos.

JESUS FIDELIS dijo...

Jajaja, la vida misma hecha blog.

José Miguel Ridao dijo...

Y el blog hecho vida.