sábado, 19 de diciembre de 2009

Munch y el lamento de Dido



Traigo en la entrada de hoy un aria maravillosa de la ópera Dido y Eneas, de Henry Purcell. Es el famoso Lamento de Dido, cuando la reina de Cartago ha recibido una terrible noticia de su amado príncipe troyano, que debe partir para siempre para cumplir con la misión que le encomendaron los dioses. Dido se ve embargada por una pena inconmensurable, se acerca a su amiga Belinda y le canta con una tristeza infinita:

Thy hand, Belinda,
darkness shades me;
on thy bosom let me rest.
More I would,
but death invades me:
Death is now a welcome guest.

When I am laid in earth,
may my wrongs create
no trouble in thy breast.
Remember me, but
ah! forget my fate.

Que podría traducirse, sacrificando un poco la literalidad por la belleza del texto, como:

Dame tu mano, Belinda,
la oscuridad me envuelve;
déjame descansar en tu regazo.
¡Cuánto más quisiera!
Pero la muerte me invade:
la espero con los brazos abiertos.

Cuando yazca bajo la tierra,
que mis faltas nunca perturben
tu corazón.
Rrecuérdame, pero
¡ah! olvida mi destino.


El aria está escrita para castrato, pero como es lógico hoy en día la cantan contraltos, mezzosopranos o contratenores. El papel entraña gran dificultad, pues el amplio registro de los castrati hacía que los compositores como Purcell no se cortaran a la hora de subir y bajar en el registro. En concreto, este aria baja hasta el do grave, nota que pocas mujeres son capaces de emitir. La versión que ofrezco la canta la mezzo estadounidense Susan Graham, y el video es una verdadera maravilla, pues al dulce lamento de Dido acompaña una completa muestra de cuadros del noruego Edvard Munch, quizá el artista que mejor ha sabido plasmar la angustia en un lienzo. La conjunción de imagen y música es asombrosa; las notas barrocas del siglo XVII se dan la mano con las pinceladas expresionistas de principios del siglo XX, unidas por el lamento y la desesperación de una pérdida irreparable.




Imagen superior: La mort de Didon. Augustin Cayot (1667-1722). Mármol. Museo del Louvre.

11 comentarios:

madison dijo...

En efecto maravillosa aria.
Maravillosa entrada de sábado.
Me voy a escucharla.

Paloma dijo...

Una caricia para los sentidos.

Gracias por compartir.

Beso.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Me gustan mucho tus entradas musicales, tocayo. Muy buena traducción y preciosa música y vídeo. Lo has bordado. Un abrazo.

José María JURADO dijo...

Purcell, Dido y Eneas, esto son notas mayores: brutal.

José Miguel Ridao dijo...

Bienvenida, Madison. Me alegra haberte iluminado la mañana del sábado.

Gracias a ti por acudir, Paloma.

Me das ánimos para seguir con mis entradas musicales, tocayo. Gracias por opinar sobre la traducción.

Música de otra dimensión, José María. ¿Tienes algo en el almanaque sobre Dido y Eneas?

Abrazos.

América dijo...

Todas tus entradas son estupendas,las musicales son de mis preferidas,bella entrada para hoy domingo,una taza de café,una música que te roba el alma y un pintor que me hacia falta ver.

Un cordial saludo.

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Reconozco que soy un auténtico mendrugo en cuestiones musicales, por eso, cuando oigo o leo a alguien que habla de música, de notas, de andantes y pasantes y que si la grabación de la Doche Gramafón es mejor que la de la BBsí me dan ganas de varias cosas:
A) Salir corriendo
B) Callarme como un puto
C) Reconocer lo tarugo que soy
D) Escuchar la pieza en cuestión a ver si me entero de algo.

Haré todo lo anterior pasico por pasico.

Salu2.

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Ahora, después de escuchar el aria, me siento aún peor, porque me doy más cuenta de mis carencias.
En fin, aunque parezca un tópico, se me han puesto los pelos de punta en varias ocasiones.
Gracias.
Salu2.

El alegre "opinador" dijo...

José Miguel. Fantástica aria, sí señor. Me encanta la música clásica y Purcell es uno de los compositores que tengo ahora en "revisión".
Un abrazo.

José María JURADO dijo...

José Miguel, aún no. Pero lo merece.

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias, América. Me da mucha alegría haber contribuido a alegrar tu mañana de domingo.

Déjate de tonterías, Dyhego, y limítate al punto d). De disfrutar de la música se trata, y para eso no hay carencias que valgan.

Revísalo bien, Alegre opinador, que merece la pena.

Ya me avisarás cuando te decidas, José María.

Abrazos.