martes, 1 de diciembre de 2009

Mucho me piden

Últimamente ando un poco -es un decir- apretado de trabajo, y se me acumulan tareas que no logro cumplir en los plazos previstos. Entre los niños, que absorben gran parte de mi tiempo, mis empleos de horario fijo y otras cosas que no es plan contar aquí (como por ejemplo el blog), por primera vez estoy viendo que no consigo cumplir a tiempo con las obligaciones que me he autoimpuesto.

Enmedio de tanto agobio, incluso he cogido miedo a abrir el correo electrónico ante la previsible avalancha de mensajes reclamando documentos y recordando plazos. A tanto llega la cosa que la semana pasada me llamaron de una editorial para la que trabajo preguntándome si había leído un mensaje donde me encargaban no sé qué tarea relacionada con un libro que traemos entre manos. Como yo no había abierto el correo en unos días dije que no, y pregunté ingenuamente que para cuándo estaba prevista la entrega. Mi interlocutora me dijo que esperara, que lo iba a comprobar, y al cabo de unos segundos me soltó, sin inmutarse:

- José Miguel, lo queremos para ayer.

15 comentarios:

Paloma dijo...

No creo que tú estés más "apretado", simplemente el tiempo se acelera inexplicablemente a medida que nos hacemos mayores.

El porqué sería una gran pregunta para el oráculo.

Besos y que el martes te cunda ;-)

José Miguel Ridao dijo...

Pues a ver si alguien se anima a hacerla, Paloma, aunque sea timándolo.

Un beso.

elpiyayo dijo...

Bueno lo de seudónimos y humildes lo puse por mi, yo, el más orgulloso de los humildes.
Me llamo igual que tu, José Miguel, pero nunca me escondo por cobardia, solo porque al leeros me acongoja el no ser culto, si por culto se dice a la persona que sabe escribir bien.
Me alegra que seas claro como yo, directo.
Por cierto, si te agobias y tienes a mano una buena esposa o esposa buena, un buen vino y amor ¿que más quieres?
Que una editorial te acucie es bueno, si quien te acucia es tu esposa es .......pon lo que sientas y si te acucian los blogeros, pues ya tienes otra cadenita en tu cuello.
Yo orgulloso de ser andaluz, orgulloso de las raices que llevo y me llamo José Miguel Cotta Lobato, utilizo seudónimo pero no anónimo.

José Miguel Ridao dijo...

Hola, tocayo, ya sabía de tu parentesco con mi colega, lo vi en su blog, así que te tenía y te tengo por seudónimo no anónimo.

Curiosa mezcla, orgullo y humildad, y con una buena dosis de sinceridad, eso es innegable. Tú no eres cobarde, ni inculto, ni te andas con medias tintas. En eso nos parecemos, además de en el nombre.

Tengo una esposa no buena, sino maravillosa, y vino y amor no me faltan. El resto, como lo que cuento hoy, son simples anécdotas.

Se te saluda con orgullo y con cojones.

José Miguel Domínguez Leal dijo...

¡Qué de Josémigueles blogueros! y yo creía que mi nombre era relativamente poco frecuente (al menos en Cádiz). Yo, además, tengo perra como podréis ver en mi blog. Un fuerta abrazo a tan buenos tocayos.

José Miguel Ridao dijo...

Yo estoy también alucinado, ya conozco a más josémigueles en el blog que en carne y hueso. Pero vamos, al final me llaman Ridao... ¡Quién inventaría los nombres compuestos!

maile dijo...

Quisiera ser cariñosa y behemente en esto con usted, mi querido señor, pero va a ser que no.
Las autoimposiciones (yo las tengo) suelen ser compromisos adquiridos por el propio placer de cumplirlos, aunque a la postre adquieran ese sello del "tener que hacerlos", y a la hora de llevarlos a cabo, siempre son incluidos entre las obligaciones.
Mi abuela me decía "antes la obligación que la devoción"... y a ello me agarro cuando necesito discernir.
Yo hace mucho que me digo que mi mayor problema es que "lo que quiero", "lo que debo" y "lo que tengo" que hacer son cosas que nunca se ponen de acuerdo. Me vuelven loca.
Creo que nosotros podremos esperar y anhelar sus "ocurrencias" durante algún tiempo... aunque nos cueste. Por mi parte, mi cachito de tiempo es un regalo suyo... y suyo es para lo que necesite... formo parte ( eso espero) de lo que "quiere".
"Tener"... tiene que ocuparse de los suyos, darles cariño y atención, a sus hijos,a su esposa, a sus amigos...f
"Deber"... eso es más simple aún... el deber es lo que le permite "poder tener" y querer querer"... y lo que realmente quiere hacer tendrá que dejarlo apracado porque es la propia satisfacción.
Haga lo que debe... disfrute de lo que tiene... y luego... haga lo que quiera. Los demás podemos esperar.

Hoy hago de mamá. Discúlpeme.

Muchos cariños.

maile dijo...

Y que conste... es un consejo que no soy capaz de seguir siempre... Lo siento.

Las hojas del roble dijo...

Aguanta, Ridao, aguanta. Con dos cojones...

José Miguel Ridao dijo...

Sabias palabras, Maile. Te las agradezco de verdad. Lo malo es que podría tener menos "deberes", pero un compromiso es un compromiso. A ver si aprendo en el futuro que no hay que abarcar tanto. Lo mejor, sin duda, lo que "tengo", y eso lo cuido por encima de todo.

Un fuerte abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Aquí estamos, 69, a cara de perro apretando los dientes. Gracias.

Alejandro dijo...

Esa frase lleva siglos soltándomela mi madre, que no tiene correo electrónico.
¿Has visto mi blog más activo en los últimos diez días? Se debe al trabajo acumulado, al que me queda para acabar el trimestre y a la angustia que me provoca.
Por algún lado tendré que escapar.

José Miguel Ridao dijo...

Tú sí que me entiendes, Álex. No sabes lo que te lo agradezco.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Si es de educación, ¡al carajo con la educación!

José Miguel Ridao dijo...

Y que lo digas, Javier.