jueves, 20 de enero de 2011

चतुरङ्ग - Chaturanga


Hasta tres veces se cubrió el sol con un velo oscuro antes de la batalla. Un mal presagio para el enemigo: está escrito que nuestros héroes dejarán su sangre para que la justicia reine en Kurukshetra. Krishna ha hablado: 'Dharma Yuddha'. Pero ya han transcurrido dieciocho jornadas de lucha sangrienta. Lejos está el día en que, antes de despuntar el sol, los dos ejércitos se contemplaban majestuosos en la distancia, cada uno con sus cuatro miembros intactos: Ratha, Gaja, Asva, Padati. Mis hombres miraban al este, y Pandava al oeste, y el campo de batalla estaba virgen. Hemos vivido momentos terribles. Arjuna ha guerreado con una venda en los ojos para derribar a Drona, su maestro, y a Bhishma, que lo acunó entre sus brazos. Sus lágrimas taparon la sangre derramada y la guerra siguió su curso. La matanza era incesante; día tras día caían elefantes, carros, guerreros, y yo lo contemplaba todo desde un promontorio, protegido por mi guardia personal. Ahora la batalla llega a su fin; sólo doce guerreros siguen en pie, me acosan desde todos los flancos, vislumbro a lo lejos los carros comandados por Arjuna y los elefantes de Bhima. Sé que no veré alzarse un nuevo día. Oigo una voz superior que anuncia mi muerte, pero no les dejaré hundir la daga en mi pecho. Prefiero desplomarme junto a los seis fieles que me acompañan, y que las fieras devoren mi cuerpo. Jaque mate.

Nota: Este relato ha sido inspirado por este otro de Javier de Navascués.

10 comentarios:

Javier de Navascués dijo...

¡Glup!, digo ¡Chop!.
Tu relato es más grande que el mío (en todos los sentidos). Un abrazo agradecido.

José Miguel Ridao dijo...

Gracias a ti, Javier. No es la primera vez que nos inspiramos mutuamente, acuérdate del apocalipsis y las estrellas que viven para ser miradas.

Un abrazo.

Rafael dijo...

Las fieras fueron sacrificadas y su holocausto ofrecido a Kurukshetra. El ciclo se había completado.

L.N.J. dijo...

¡Ánimo guerrero! ¡tú puedes!, no sé qué, pero puedes...

Muy bueno, besos.

Mery dijo...

Me has recordado a Salambó, de Flaubert.
Yo no puedo sino quitarme el sombrero una vez mas, es que puedes con todo.
Un abrazo

José María JURADO dijo...

Sehr Gut!

Liliana G. dijo...

Aquí estooooooy.

Menudo relato, Ridao, sobrecogedor sería la palabra. Te has movido entre las filas (o los renglones) con total autoridad.
Concuerdo, a veces es preferible morir que claudicar ante el enemigo...

¡Muy bueno1

Besotes.

(Si no paso todos los días es porque tengo trabajo en todos los flancos, pero para ser franca prefiero tardar en llegar que hacerme el harakiri, el haiku o el sudoku)

José Miguel Ridao dijo...

Buen final, Rafael, pero habría que buscar un dios al que ofrecer la sangre. Me dice Mr. google que Kurukshetra es el lugar de la batalla.

Eso, Lourdes. Lo primero es poder, y después ya se vera qué se puede y cómo.

Gracias una vez más, Mery. Me has recordado una lectura pendiente, y la acabo de descargar en mi reader en una edición original del siglo XIX -da envidia, ¿eh?-.

Danke schön, Herr Jurado. Ich möchte Ihnen und Ihrer Familie kommen nach Alájar.

Holaaaaa, Lilianaaaa, no trabajes taaanto, que es malo para el body. Por favor, nunca te hagas el sudoku, debe de ser terrible.

Abrazos chaturánguicos.

Ramón Simón dijo...

Guau,
digo miau,

espléndido,

un abrazo

José Miguel Ridao dijo...

Gracias, artista. Pedazo de fotos...