viernes, 11 de marzo de 2011

El puto amo


Uno está leyendo uno de los volúmenes de los diarios de Andrés Trapiello, y uno no tiene mas remedio que quitarse el sombrero ante la capacidad de trabajo de este escritor. Como diría
el Jonan, es el puto amo. El tío dice que dedica a escribir dieciséis horas diarias. Trabaja en su casa, y se toma un respiro de una hora al mediodía. En este diario cuenta que está terminando Las armas y las letras, uno de sus libros de mayor éxito. Parece ser que fue un encargo que le hicieron con cinco meses de antelación, y para cumplirlo durmió cuatro horas al día. Para escribir ese libro tuvo que rastrear innumerables bibliotecas privadas, acudir todas las mañanas al Rastro para encontrar joyas bibliográficas olvidadas que trataran sobre la Guerra Civil, se compró la colección de ABCs desde el 36 hasta el 39 tanto de la zona nacional como de la republicana, y encima el tío se las leyó. Uno se queda acojonado ante tamaño despliegue, es el puto amo de los escritores. Y por si no fuera poco, mientras escribía ese libro iba contando sus cuitas en el volumen que estoy leyendo, Los hemisferios de Magdeburgo, con sus cuatrocientas páginas bien despachás, donde no deja títere con cabeza, y se ceba especialmente con su editor, un tal X. (por cierto, en el libro sale el abecedario completo), que le traía por la calle de la amargura con sus exigencias y un trato humillante. Resumiendo, en esos cinco meses escribió un libro bien gordo y exigente, que requería una documentación exhaustiva, más un tocho de diario donde cuenta su día a día (como ustedes comprenderán, no esperen aventuras a lo Emilio Salgari).

Uno tiene que joderse, con el Trapiello de los cojones...

17 comentarios:

Alejandro dijo...

Uno quisiera ver a Trapiello en el lugar de uno. Compatibilizando las obligaciones domésticas con las laborales de uno, las correcciones de los exámenes con la preparación de las clases de uno y las evaluaciones.

Y durmiendo algo más de cuatro horas, por la maldita costumbre que tiene uno de tratar de sacar varias horas más para las lecturas que le gustan a uno, o tratando de escribir en un blog con un niño colgado de cada oreja de uno.

Espero que se compreda que este comentario solo se debe a que tocamos el final de evaluación de uno.

José Miguel Ridao dijo...

Uno sigue pensando que Trapiello es el puto amo, por mucho que le toque las narices a uno...

José María JURADO dijo...

Trapiello es el amo.

En los diarios te habla de la vida doméstica.

El tuvo el valor, el gran valor, de dejar de trabajar, sólo para escribir.

Como los grandes, como los muy grandes.

Es el gran amo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Desde luego os está comiendo la moral a los tres, chavales.

José Miguel Ridao dijo...

A uno le puede comer el cipote de uno...

José Miguel Ridao dijo...

A uno le entra una duda: ¿Trabaja su mujer? Porque así no es tan difícil intentarlo. Si a uno le apeteciera, viviría de la mujer de uno esperando el triunfo literario de uno... pero trabajando la cuarta parte que Trapiello, que es un poco agonía, aunque es el puto amo, eso es verdad.

Alejandro dijo...

Y si el sueldo de la mujer de uno no es suficiente, a ver si logramos llegar a fin de mes con la ayuda del salario del amante de la consorte de uno.

eres_mi_cruz dijo...

de uno en uno,
me suman veintiuno...

Andrés dijo...

Uno por uno me quedo tontuno pensando en como debe hacer uno para aprovechar tanto el tiempo de uno. También la vida que escribió de Cervantes es muy recomendable. Yo también llevo siempre entre manos uno de sus salones de pasos perdidos, pero en cambio como novelista lo conozco muy poco. No sé cual será la opinión de cada uno sobre sus novelas. Un saludo,sólo uno.

MLL dijo...

Uno no sabe qué decir.

José María JURADO dijo...

Lo de suficiente, como siempre es, "depende".

Las hojas del roble dijo...

Si a nosotros nos dejaran escribir dieciséis horas al día, competiríamos por la estética de nuestras camisas de fuerza.
Abrazo, querido amigo

Mery dijo...

De su Salón de los pasos perdidos sólo he leído uno de los volúmenes y también acabó con todo el abecedario. Le faltó empezar con el árabe y el chino.
Esa costumbre literaria creo que la ha cogido de los novelistas franceses y rusos del XIX.

Felíz fin de semana

José Miguel Ridao dijo...

Uno se conformaría con poco, uno es muy austero. Uno cuenta ya ciento uno, y no sabe que decir tampoco ante tal despliegue de unos. Falta Atila. Uno prefiere tener camisas normales, no de fuerza, aunque uno escriba menos, y uno sigue pensando que lo de las iniciales es una mariconada como la copa del pino de uno.

Uno abrazo uno...

José Miguel Ridao dijo...

A uno se le olvidaba: uno ha leído la novela El buque fantasma y a uno no le ha gustado demasiado, pero uno piensa leer más novelas del puto amo. Uno toma nota de la vida de Cervantes.

José M. Martínez dijo...

Llego un poco tarde a esta entrada, pero mejor tarde que nunca; es que me he quedado dormido. José Miguel, si eres amigo de Andrés, porfa le preguntas qué utiliza para que no se le peguen las cejas, porque eso de dormir cuatro horas al día y escribir como si tal cosa, por aquí, ni con café ni con ajenjo. Por cierto, leí 'Los amigos del crimen perfecto' y aunque no me pareció perfecto lo acabé recomendando. Otra cosa más, en USA, hoy mismo hemos adelantado la hora, así que hoy dormiría sólo tres, si quisiera ser como el señor Trapiello.

José Miguel Ridao dijo...

Trataré de preguntárselo, José María, pero siempre que le llamo está escribiendo y no puede ponerse. ¿Ahora adelantáis la hora? Deberíais hacerlo al final de marzo, tanto afán de protagonismo...