lunes, 21 de marzo de 2011

Un calvo


Aprovechando que hablaba ayer de la calvicie, quiero dejar hoy un calvo bien grande al que me lea y se dé por aludido. Me explico: pocas cosas me molestan en este mundo, y ésta que cuento no es la mayor, pero sí curiosa y hasta divertida. Se trata de que por muchas cosas que uno haga, siempre me consideran un principiante, y soy contemplado con desdén, con las narices apuntando hacia arriba, por las glorias nacionales que cultivan las artes que yo oso atacar. Uno se considera una persona polifacética, no como Trapiello, que sólo sabe escribir, y esa pretendida virtud juega en cierto modo en mi contra, pues no me he dedicado a fondo a ninguna actividad. Así, por ejemplo, en mi faceta profesional de economista tengo buen expediente académico, saqué las oposiciones de instituto y también trabajo como profesor asociado de universidad. Además, tengo publicados varios libros de texto y divulgativos (como verán, aprovecho para tirarme un buen pegote). Pues bien, todo ello no me otorga mucho prestigio: mis colegas universitarios me ningunean por ser profesor de instituto, y los escritores sobre temas de Economía, bien en el ámbito académico o el profesional, miran con displicencia mis publicaciones, por estar dirigidas a principiantes. Otro ejemplo: hace unos quince años ingresé en un coro polifónico y, gracias a mi afición por la música, aprendí rápido y tomé clases de canto. Al año de comenzar llegué a cantar en dos ocasiones con el coro del Teatro de la Maestranza de Sevilla, una de ellas la maravillosa Sinfonía nº 2 de Mahler, Auferstehung. También acudí dos veranos consecutivos a un curso especializado en música antigua en la ciudad de Daroca (para este último párrafo se puede aplicar aquello del Pisuerga y Valladolid y tal...). El ambiente en esos cursos era irrespirable; estaba rodeado de bachitos, haendelitos y palestrinitos, que además de componer tocaban todos la viola da gamba, el sacabuche, el corneto y la trompeta de sus muertos renacentistas. Ni me miraban a la cara, los tíos. Continuando mi periplo artístico, me dio hace poco por escribir, pero no de Economía, sino mariconadas literarias como poemas y prositas anenazadas, para lo que me abrí este blog, y sois todos testigos. Bueno, pues aunque no me lo dicen, los escritores "de verdad", y la verdad en literatura está hecha de celulosa, me tienen por un arribista, y yo les diría que sí, que bien arriba he llegado. ¿Pero qué se habrá creído éste, que empezó a escribir antes de ayer? ¡Y tiene la desfachatez de llevar un diario infulado! ¡Y se inventa palabras, como infulado! ¡Y cita a Pessoa! A mí, por decirlo finamente, todo esto mayormente me la súa, pero no deja de ser curioso como fenómeno costumbrista, como testimonio del carácter del artista celtíbero, agarrado al terruño, practicante del nacionalismo literario más galopante, por detrás y por delante (es lo que tiene ser poeta...).

Podría poner más ejemplos de actividades que he acometido con entusiasmo para toparme con las miradas furibundas de sus maestros: ajedrez (los ajedrecistas son para darles de comer aparte, un día escribiré una entrada), tenis, y algunas más que se han perdido en mi memoria de aficionado. Hoy quiero dedicar a todos estos monstruos de sabiduría, a estos cancerberos del Parnaso, un pedazo de calvo, y como me da vergüenza hacerme una foto le cedo el placer a Bart Simpson, uno de mis héroes más admirados.

17 comentarios:

Teresa, la de la ventana dijo...

Di que sí, Ridao. Te aplaudo. Hay tanta celulosa impresa por ahí que lo único para lo que sirve es para dejar reluciente un calvo...

Lo mejor de todo es tu actitud ante ese mundillo que mira por encima del hombro y no se da cuenta de lo ridículos que resultan. No pierdas nunca ese humor tuyo (qué desprestigiado está el reirse, qué penita...), ni tu capacidad para encerrar en un poema una bomba que te explota en la cara y consigue cambiarte el día, ni ese arte para contar, haciendo fácil lo que no siempre lo es.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Con dos huevos Ridao.
Si quieres te envío un calvo mío que tiene que ser bueno, talla 62 de pantalón.
Un abrazo y no cambiés, que le den por el callejón de los tormentos a quién le moleste.

El alegre "opinador" dijo...

Me apunto a hacer un calvo a tu lado a las pandillas de huele-mierdas que rodean los ambientes culturales... Si a alguien no le gusta lo que haces... ¡Que se joda!
A mí me encanta tu blog. Un abrazo.

José Miguel Ridao dijo...

Muchas gracias, Teresa. Espero tener de verdad lo que dices que tengo, que no me lo termino de creer, y estoy seguro de que no me volveré tonto (más de lo que ya estoy, digo).

Pedazo de calvo, Rafael. Sólo me han faltado huevos para poner mi propio calvo, pero es que me cuesta el divorcio.

Gracias, Alegre, y si llamamos a tus dos compis del trabajo podemos hacer un calvo cuádruple, a ver si así se enteran (se me ocurre una batería costera de fuegos cruzados).

Abrazos cochinetes.

Sara dijo...

Gilipollas los hay en todos los oficios, y los que llevan una vida polifacética lo saben mejor que nadie. Menos mal que, cuando la mierda ahoga, siempre hay donde refugiarse. Un abrazo.

Mery dijo...

¿De verdad, José Miguel, has notado desprecio entre escritores "encumbrados"?
¿Quién te ha hecho tal feo?

De todos modos yo te digo una cosa, si molestas será porque se sienten amenazados.

Yo pienso que quien toca varios palos disfruta mas de la vida así que adelante con cuanto se te antoje.
Un beso

eres_mi_cruz dijo...

el que vale, vale...
y el que no, pa letras...
¿por qué olvidar esta máxima del colegio?... lo vas dejando, lo vas dejando y al final... te encuentras inmerso en un mundo gobernado por magistrados, jueces, abogados y hombres de letras en general que no han ejercitado la lógica desde que las pasaron canutas haciendo una raíz cuadrada... así funciona este mundo de bien...
felicidades, ridao, en el día del hijoputa de ciencias... a mí me han regalado una calculadora de matrices ¿y a ti?... kill 'n' destroy, compañero...

Liliana G. dijo...

¡Olé, Ridao, olé!
La soberbia, la envidia, los celos, es decir, el "gataflorismo" cultural, esta presente aquí, allá y acullá, no se puede lidiar contra él, lo mejor que se puede hacer es ignorarlo (y vieras cómo se ponen los genios, no hay nada peor para ellos).
Que los demás piensen lo que quieran, José Miguel, a nosotros nos toca el placer de hacer lo que hacemos porque nos gusta, no para impresionar a nadie.

Besos reconocidos.

Paco Mediocre (mutando a principiante) dijo...

Ay! que de esto si que algo controlo (algún día te contaré por qué...), de envidias y de ir de "sobrao" en el mundo de las artes se entiende, no de calvos...
Pues como ya han dicho antes, aquellos que critican al recien llegado con mala idea (si es que ese novato ha entrado con respeto y sabiendo hacer las cosas, no como un "destalentao"), lo hacen porque ven peligrar su parcela. Esto es una tarta a repartir, y cuanto más se apunten, a menos toca. Aparte, la verdad es que también jode mucho que un aficionado te pueda hablar de tú a tú, con alguien que se ha dedicado a algo durante toda su vida. Así que la palabra es la que Mary ha comentado antes: Eres una amenaza: para su negocio, y para su "amor propio". Pero bueno, que hablen de uno (vaya, yo también atrapiellonao)aunque sea mal, no decían eso?

En cuanto a la invitación mercurial, me tomo nota (ya se irá perfilando). Aunque eso si, no me pongo "el brillante", por pudor (y porque me suena a arroz que no se pasa). Así que lo dejaremos en "el principiante", que yo me quedo en paz con mi conciencia, y vosotros podéis seguir "dándole" a la rima consonante...

José María JURADO dijo...

Trapiello es tipógrafo y editor.

Eres un diletante, lo eres ahora y lo fuiste antes, es lo que te pasa cuando juegas al ajedrez.

A mí me pasó, maldito ajedrez, peor que el éxtasis o las anfetaminas.

Es el ajedrez, al que por cierto Trapiello juega mal.


Y un calvo para la universidad.

José Miguel Ridao dijo...

En el blog mismamente, Sara. Lo mejor en estos casos es rodearte de gente que piense como tú, no por eso del consuelo de tontos, sino para contemplar la necedad en su verdadera dimensión (¿Pensarán ellos que los necios somos nosotros? Seguro que sí. Entonces, ¿quién es necio? A lo mejor lo somos todos...).

En realidad no, Mery, pero de algo hay que escribir, con tantas entradas como hago. Mira que soy malo... Como Trapiello entre en mi blog se me cae el pelo que me queda; y tengo sospechas...

Dos besos.

José Miguel Ridao dijo...

eresmicruz: Y el que no... pa empresariales, como yo. Pero vamos, que yo era de ciencias puras y me metí en física tres años. A mí me han encargado de regalo un sucedáneo de iphone de ésos que te cagas en las bragas, que se puede hacer de todo, hasta bloguear. htc desire. ¿Estará a la altura de Mr. Mac?

Liliana: ¡¡Gataflorismo!! Eres un tesoro léxico (como persona, también). Si ademas de ignorarlos le enseñamos el culo es cuando se enfurecen como toros de lidia. Miedo me da...

Abrazos gataflorísticos.

José Miguel Ridao dijo...

Pues ya me contarás, Paco, que me intrigas. Tienes razón en lo que dices, debe de joder. Yo me veo que un niñato se pone a jugar al ajedrez como principiante y en un mes me la mete doblá, y me reboto. Se te acepta el principiante, de momento...

Eso no vale, José María: escritor, tipógrafo, editor... todo gira en torno a lo mismo, este tío está obsesionado. Me has recordado al inefable Macías Pajas, que no le llega a Trapiello ni al chicle que se pisa con la suela del zapato. Lo de diletante me ha gustado, me lo apunto para el currículum. A ver cuándo jugamos una partidita, que te voy a hacer una defensa nimzoindia que te vas a cagar...

Abrazos fanfarrones (sin premio).

PMP dijo...

Con permiso, vi la puerta entornada.

¡Pues yo me lo paso muy bien leyendo su blog! Ignoro si es tan perspicaz en todo lo que hace.
Y para héroe su padre, el padre de Bart, claro.

Un saludo.

P.S.-Ah, y no soy Precio Medio Ponderado.

Dyhego dijo...

Monsieur RIDAO:
Te comprendo como si te hubiese parido: me he sentido "minusvalorado" porque tenía una Berlingo, por ser profe de "francés", por no pronunciar las "eses", por utilizar murcianismos, por vestir de forma discreta,...
Salu2

Alejandro dijo...

Doy fe, ya sabes que sugería cosas parecidas cuando hice una reseña de tu Blogueína.

Yo, en cambio, me doy un arte inugualable con los platillos da gamba.

José Miguel Ridao dijo...

Bienveniso, PMP. Vaya siglas más contables. Muchas gracias por sus palabras. Es verdad, Homer supera su hijo con creces. Es el héroe por antonomasia.

Valientes mierdas, Dyhego. Lo mejor es enseñarles el culo. ¿Se podrá hacer en la sala de profesores sin que te sancionen? Mira el ROF a ver...

Es verdad, Álex, lo dijiste. Esas gambas sí que son buenas, y no las de los que las meten.

Abrazos gamboneros.